Salvado(re)s

De manera preocupante, internet se ha llenado de personas empeñadas en salvar el mundo por sus propios medios. Qué fastidio. Austria, también.

31 de octubre.- A veces le da a uno por pensar que, durante estos días, en algún hospital de Ciudad Real, de Orense o de Vilanova i la Geltrú, ha debido de nacer la persona que, en 2039 o 2040, hará su tesis doctoral sobre el papel que internet ha desempeñado en los tiras y aflojas entre la Generalitat Catalana y el Gobierno de Madrid.

Como observador, en estos días intensos, lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de personas con muros de Facebook grises y por lo tanto con vidas presumiblemente grises y tirando a aburridas, que de pronto, se han convertido en auténticos energúmenos digitales, que de pronto daban vivas extemporáneos o pedían que les entregasen “a los traidores” al objeto de hacer con ellos hamburguesas (sin queso).

Estoy de acuerdo con los que dicen que las redes sociales han contribuido a polarizar la ideología de la gente, y creo que el fenómeno que comentaba más arriba es un indicio inequívoco de esto. Indefectiblemente, la mayoría de nosotros construye a su alrededor, a base de eliminar y silenciar de su Facebook a aquellas personas con cuyas opiniones no está de acuerdo, una zona de comfort que les/nos atonta y de la que les/nos resulta muy complicado salir. Es por esta razón también que las redes sociales (vamos: LA red social) son el campo de cultivo ideal para la extensión de noticias falsas: todos estamos dispuestos a creer aquello que más se ajusta a nuestras opiniones.

Personalmente, mantengo una férrea batalla contra mí mismo para no silenciar a ninguno de mis contactos de Facebook. Por muy idiotas o absurdas que me parezcan las cosas que comparten o postean (y mira que el ser humano tiene capacidad, y la ha demostrado con creces estos días, para ser idiota y/o absurdo, y mira que yo tengo pocos amigos en Facebook).

A pesar de lo que me cuesta (ya voy siendo viejo, y me vuelvo irascible) pago el precio con gusto y lo hago por higiene mental, porque creo que es necesario tener presente que hay gente que no piensa como uno, y acostumbrarse a ello, como cuando de pequeños nos tuvimos que acostumbrar a que los columpios del parque no eran de nuestra propiedad y que, de vez en cuando, teníamos que dejar a los otros niños jugar con ellos.

Este fenómeno de los honrados padres de familia de barriga (mental) incipiente y las honradas señoras con mechas en el cerebro que, de pronto, se transforman en berreones francotiradores cibernéticos no es exclusivo, naturalmente, de España, sino que en Austria también se ha dado, particularmente ante las elecciones últimas (quizá empezó con aquellas que estuvo a punto de ganar el hombre al que sacaron demasiado pronto del bancal). Es una especie de llamarada que le brota al populismo.

Mis lectores ya están al cabo de la calle de las páginas de Facebook lanzadas por personajes que, en algún momento, estuvieron vinculados al SPÖ. Lo que no saben (porque hoy los medios han informado sobre ello) es que, durante la campaöa electoral también hubo un espacio en Facebook llamado “La verdad sobre Christian Kern” en donde se ponía al aún canciller de EPR a caer de un semoviente asnal. La miga de este asunto es que el impulsor y administrador de la página es un iracundo caballero que había militado en las filas de la competencia política de Kern, el Partido Popular. En este caso, sin embargo, el militante o ex militante recalca mucho que la página en donde se proponía poner a caldo al político socialista había sido una iniciativa personal propia y se había debido sola y exclusivamente a su propia ira la cual, en su caso, toma unos tintes de inquina personal que resultan preocupantes. Según ha declarado a la prensa, el señor este estaba harto de que los demás políticos austriacos recibieran estopa por todas partes (es de suponer que también su adorado Kurz de sus entretelas) y que, en un arrebato, utilizó sus conocimientos en las redes sociales para poner en pie esta página.

Internet está lleno de este tipo de gente, empeñada en salvar el mundo. Antes, solo les tenían que soportar, como a los demás tontos, sus sufridas familias. Ahora, de alguna manera, les sufrimos todos.

Como hoy es Halloween, la noche de las brujas, les dejo a mis lectores un link a la mejor película de vampiros (o una de las mejores) que se haya hecho nunca. La dirigió Murnau, un genio. Se trata, naturalmente, de Nosferatu.

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