El fallo positivo

A lo largo de la Historia, todas las épocas han pensado que eran un momento crucial de la Humanidad. Nostros, sin embargo, puede que tengamos razón.

9 de Diciembre.- los hombres y las mujeres de todas las épocas han creido siempre estar viviendo momentos estelares de la Humanidad. Luego, conforme va pasando el tiempo, las cosas se van relativizando, naturalmente, y resulta que unas veces tenían más razón que otras. Por ejemplo, es innegable que los cincuenta años posteriores a la invención de los tipos móviles por parte de Gutenberg fueron transcendentales para configurar el mundo tal y como hoy lo conocemos. Para bien y para mal. El día en que Gutemberg consiguió un método para producir libros de forma fácil, barata y rápida (aunque él se arruinara en el intento) marca el momento en el que la Humanidad empezó a romper el cepo ideológico que la religión (la católica, en particular) había construido para que la gente no pensase demasiado y que, si lo hacía, lo hiciese siguiendo los dictados de un Dios que, aunque nos pese, la verdad es que solo ha mostrado predilección por pastorcitos analfabetos (de lo cual se deduce que, quizá, Dios padre también desconfía bastante de los libros y así le ha salido el Universo como le ha salido, por no informarse primero antes de hacer las cosas).

Tanto de lo mismo ha pasado desde que, hace treinta años, explotó el uso de internet. De pronto, todo el mundo podía compartir toda la información. Por primera vez en la Humanidad, trillones de neuronas trabajaron al unísono y los saberes y los poderes de los hombres se combinaron para formar un enorme cerebro que también ha derribado muchos tabúes. Nosotros, en ese sentido, sí que podemos decir que vivimos en un momento absolutamente crucial para la Historia de la Humanidad (aunque ya veremos lo que dura, porque Viejochocho de Lacasa Blanca ya ha amenazado con ir a cortar esta fuente de ilustración colectiva, mediante la destrucción de la neutralidad de la red). Los seres humanos de primeros del siglo XXI sí que podemos decir que nuestra vida será, de ahora en adelante, muy diferente de la de nuestros padres y no digamos de aquella de nuestros abuelos. Aunque solo sea porque, con la llegada de internet, por primera vez una gran parte de la Historia del ser humano se decide en un lugar en el que todo el mundo está presente pero en el que, paradojicamente, nadie ha entrado: internet.

Lo que no está en internet, particularmente en el aspecto ideológico es como si no existiera y, aunque no lo hayamos verbalizado, todos actuamos teniendo en cuenta este axioma que cae por su peso.

Por eso, indudablemente, también ha crecido una nueva forma de ostracismo: la de condenar a estar fuera de internet a aquellas realidades que no nos gustan. En nuestra esfera cultural, el leviatán que decide lo que está y lo que no está, es Facebook, cuyos mecanismos de regulación son, por decirlo de una forma suave, sumamente defectuosos. Basta con que un solo usuario, uno solo, dé parte a „la autoridad“ de que una página está incumpliendo las normas para que esa página o usuario quede suspendido cautelarmente por un día o por una semana. O para siempre.

Quien ha sufrido la situación sabe perfectamente que no cabe apelación posible, entre otras cosas porque los administradores de Facebook no tienen recursos ni tiempo material para controlar y valorar todo lo que se publica en la red social por excelencia.

En Austria, se acaba de dar un caso. Hay una página satírica directamente dirigida al partido ultraderechista ahora en el poder en Austria. Se llama Gruppe HC Negativ y publica (o publicaba, porque a estas horas se encuentra cerrada) contenido satírico contra el FPÖ.

Gruppe HC Negativ tiene a sus espaldas un largo historial de cierres. Los partidarios de la ultraderecha la cual, como es sabido, es muy activa en Facebook, han reportado repetidas veces la página acusándola (!Paradojas de la vida!) de propagar un discurso de odio. Gruppe HC Negativ practica un humor de sal gorda que, personalmente, encuentro bastante facilón (mucha mención a Hitler y cosas así), pero que sin duda es un espejo del humor de sal gorda que el mismo FPÖ también lleva a la práctica, a través de publicaciones sumamente cuestionables como Zur Info. Sin embargo, a Strache, por poner un nombre, nunca le ha cerrado nadie su página (a pesar de que, por ejemplo, cuando ganó Van der Bellen la primera vez, permitieron que estuvieran en línea largo rato amenazas de muerte contra el que hoy es presidente de la República).

De momento, Gruppe HC Negativ está cerrada y no se sabe (en estas cosas Facebook es sumamente hermético) si continuará así por mucho tiempo o será para siempre. Internet también tiene su lado oscuro, con el que nuestros padres y nuestros abuelos no tenían necesidad de convivir.

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