Explosión en Baumgarten

Hoy ha podido suceder en Austria una tragedia grande. Dentro de lo malo, ha habido suerte, porque las medidas de seguridad han funcionado.

12 de Diciembre.- Poca gente sabe que Austria es un país productor de petroleo. Al año, los campos petrolíferos del Marchfeld, en Baja Austria, deben de producir bastante para que ande un ciclomotor, pero producir, producen. En medio de la Minitexas austriaca se ha producido hoy un desgraciado accidente, que ha sido malo, pero que podría haber sido muchísimo peor.

En el término municipal de Baumgarten se encuentra la principal estación de bombeo del gas que, desde Rusia (pasando por Ucrania) envía el gigantesco consorcio Gazprom a Europa, particularmente hacia Italia. La estación se encuentra en el mismo lugar desde 1959, lo cual no quiere decir que las instalaciones daten de esas fechas, por supuesto. De hecho, se supone que el accidente se ha producido porque un depósito nuevo, puesto en servicio la semana pasada, ha tenido una fuga que ha terminado en lo peor.

A eso de las nueve menos cuarto de la mañana se ha producido una explosión que los testigos describen como ensordecedora y, tras la explosión, un incendio de enormes proporciones. Todo lo que estaba a trescientos metros a la redonda del foco principal y, en algunos puntos, a dos metros bajo tierra, ha quedado completamente calcinado, incluyendo a un pobre empleado del servicio técnico de la estación de bombeo que ha debido de morir en el acto. Otros veintitantos empleados han tenido que ser también transportados al Hospital General de Viena (AKH) para ser atendidos por quemaduras.

Durante todo el día de hoy (y, probablemente, durante los días siguientes) una enorme lengua de fuego, que ya está bajo control, ha brotado del lugar en donde antes había estado el depósito y va a continuar siendo vigilada durante toda la noche, al objeto de que se pueda extinguir cualquier nuevo fuego que se desate.

El incendio de la planta de bombeo de Baumgarten ha venido a suceder, por cierto, en uno de los peores momentos posibles. O sea, en invierno, cuando el consumo de gas es mayor. En Italia, a donde iba destinada gran parte del gas que pasaba por la planta (hasta el punto de que la estación de bombeo pertenece a la empresa italiana de petróleos, que se llama Snam S.p.A. -que hasta 2001, por cierto, era pública, y luego se privatizó-) en Italia, decía, han declarado el „estado de emergencia“, pero el organismo que se encarga en Austria de estas cosas y que se llama E-Control, ya les ha dicho a los italianos que „menos gritos, milagritos“ que, a pesar de que la explosión es una contrariedad, el suministro está garantizado tanto en Austria como en Italia, porque los dos países (¿Los dos países? De Austria estoy seguro, aunque de Italia no pondría yo mi mano en el fuego, y nunca mejor dicho) los dos países guardan suficientes reservas de gas para hacer frente a cosas como esta.

Las afirmaciones de E-Control no han sido capaces, sin embargo, de frenar un efecto secundario de la explosión de la estación de bombeo de Baumgarten, y es que la noticia de la explosión ha hecho que suban en toda Europa los precios del gas y de la gasolina, en el mercado actual y en el mercado de futuros.

De cualquier manera, no es la primera vez que Europa occidental se encuentra ante una situación alarmante en lo que se refiere al gas ruso.

Periodicamente, o sea, dependiendo de los vaivenes de las tensas relaciones entre Moscú y Kiev, los rusos le cierran el grifo del gas a los ucranianos y, si se lo cierran a los ucranianos, también se lo cierran al resto de los europeos.

Hace algunos años, coincidiendo con el recrudecimiento de la crisis de la Península de Crimea, la Unión Europea intentó incluso crear su propio gaseoducto que saliera de Rusia y rodeara Ucrania, para no tener que estar expuestos no solo a las arbitrariedades del Kremlin, sino también a lo que pudiera pasar en un país que, como le pasa a Ucrania, no es que sea el colmo de la estabilidad (los ucranianos son muy majos, pero hay que reconocer que tienen el mismo ojo para elegir a sus políticos que tienen los italianos y los argentinos).

Misteriosamente, el proyecto del gaseoducto europeo terminó en nada. Misteriosamente, se construirá otro con un trazado muy parecido. Más misteriosamente aún, el accionista mayoritario de este nuevo gaseoducto será el gigante ruso Gazprom. Cosas de la vida.

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