Johann Gudenus, nuevo portavoz del FPÖ

Con el paso de Strache a la vicecancillería, ha quedado libre el puesto de cabeza del grupo parlamentario derecher.

20 de Diciembre.- Una de las consecuencias de que el vicecanciller Strache haya ascendido de eterna princesa del pop de la política austriaca a gran dama de la canción, ha sido que el puesto de cabeza del partido derécher en el Parlamento Austriaco quedó vacante. Para cubrir esta plaza tan importante dentro del panorama político austriaco (más importante aún considerando que el Partido Derécher tiene, en la actualidad, el cincuenta por ciento del poder a nivel nacional), el vicecanciller Strache ha nombrado al que, desde hace años (casi una década) pasa por ser su hijo predilecto, aquel que, políticamente, suscita todas sus complacencias: Johann Gudenus.

Dado que es previsible que, en los próximos meses (y aún en los próximos años) el nombre de Gudenus aparezca frecuentemente en estas páginas, quizá sea conveniente para que mis lectores se hagan una composición de lugar refrescar un poco los pormenores de la biografía de este vienés que, en julio del año que viene cumplirá cuarenta y dos años.

Johann Gudenus nació en Viena en 1976 y se puede decir que lleva el ultraderechismo „en los genitales“ dado que es hijo de un tipo con tantas aristas como John Gudenus. Gudenus senior fue diputado del partido derécher hasta 2005, y en 2006 fue condenado a un año de prisión por negacionismo. Según la sentencia, durante dos entrevistas emitidas por la ORF en el marco del programa Report (el equivalente al español „Informe semanal“) Gudenos padre le quitó importancia al holocausto, llegando a negar su existencia, cosa que, como todo el mundo sabe, es delito en Austria. Tiempo después, Gudenus padre demandó al jefe de informativos de la ORF Armin Wolf por difamación, cuando Wolf, entrevistando a otro compañero de partido (de Gudenus) mencionó en la misma frase las palabras „cámara de gas“, „Gudenus“ y „negación“. El tribunal correspondiente, dadas las repetidas afirmaciones del demandante, consideró que Wolf no había hecho más que hacerse eco de lo que ya era de dominio público y sobreseyó el caso.

Volviendo al hijo: Johann Gudenus estudió en la Academia Teresiana, uno de los establecimientos educativos más prestigiosos de Austria y en donde, tradicionalmente, se forman los cuadros de su cuerpo diplomático. Habla ruso perfectamente y es asíduo visitante de la Federación Rusa, en cuyos círculos más radicales es un viejo conocido. El Centro de Documentación para la Resisencia Austriaca tiene censado a Gudenus como uno de los vínculos más sólidos entre el FPÖ y la escena ultraderechista (es miembro de Vandalia, por ejemplo) y se puede decir que Gudenus colecciona afirmaciones „non sanctas“ (antisemitas, racistas y xenófobas) como otros coleccionan cromos de futbolistas de Panini. Entre otras, por ejemplo, fue condenado por difamación contra Alexander Pollak, de SOS Mitmensch, al acusarle a él y a su organización de hacer negocio con la inmigración ilegal y ser una trama de tráfico de personas (es, por cierto, la misma infamia que los llamados „identitarios“ sostienen).

Dadas sus simpatías prorrusas (y el presumible grado de imparcialidad al respecto de las decisiones del Kremlin) Gudenus fue invitado a participar como „observador internacional“ en el referendum pantomima con el que Moscú intentó dotar de cierta respetabilidad a su anexión unilateral de la Península de Crimea.

En sus nuevas funciones al frente de los „derechers“, Gudenus no ha tardado en estrenarse con una salida de pata de banco.

Según él, habría que crear „alojamientos masivos“ para los refugiados o los aspirantes a asilados en las afueras de las ciudades, al objeto, según él, de transmitir la impresión de que „en Europa no es todo tan bonito como lo pintan“.

La mayoría de los refugiados o aspirantes a serlo de Austria se concentran en el estado federal de Viena, en donde Gudenus ha ejercido hasta antes de ayer de vicealcalde; y ha sido en esta ciudad en donde las afirmaciones de Gudenus han topado con la mayor resistencia. De sentido común es que la propuesta del nuevo jefe de los derechers no solo no favorecería la integración de estas personas en la sociedad austriaca (aún teniendo en cuenta de que el asilo, según las nuevas leyes austriacas, no es por tiempo indefinido) sino que además sería muchísimo más caro que el modelo actual.

Curiosamente, Strache, preguntado por la cuestión, se ha mostrado bastante esquivo. Quizá porque quería dar la impresión de que Gudenus está haciendo la guerra por su cuenta. Como decía más arriba, es una vacante que se ha llenado y una nueva etapa de la que, sin duda, no será la primera vez que hablemos.

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