El imperio contraataca

El Gobierno austriaco ha empezado a esbozar las primeras medidas que va a tomar. Si alguno de mis lectores está desempleado, yo en su lugar leería este post.

3 de Enero.- Pasadas las festividades navideñas y, con ellas, la tregua que da descanso a los políticos, como al resto de los trabajadores, el Gobierno ha empezado el año demostrando que cumple su programa electoral. En la campaña electoral Kurz y los derechers vendieron cambios, y cambios están dando. Aunque, como dijo Palfrader la noche de nochevieja, cambios no significa mejoras.

Vaya por Dios.

Ayer, día dos, cuando aún las tinieblas del bebercio navideño aún no se habían disipado, anunció el Gobierno que se llevaba por delante los incentivos aprobados por el anterior para fomentar el empleo, fundamentalmente rebajas en las cuotas de la seguridad social para aquellas empresas que contratasen a personas en situación de „exclusión laboral“ particularmente parados de larga duración.

El famoso „plan 20.000“ fue una de las medidas estándar del anterior Gobierno y, por lo mismo, cepillárselo (con perdón) era, aparte de entrar de lleno en la lógica neoliberal (y presumiblemente antipática) que es probable que presida el curso de acción del nuevo ejecutivo austriaco, una manera de decir:

-Señora !Que aquí está Paco!

-¿Qué Paco?

-El de la rebaja.

O sea.

La elección del momento ha sido buena por muchas razones. En primer lugar, porque en la resaca del champán no está el personal para mucho y también porque se han hecho públicos los datos del desempleo (o del empleo) del año diecisiete y del mes de diciembre, que han sido, con mucho, muy buenos. Las previsiones para la economía austriaca también son estupendas para todo el año que hemos empezado (en mi opinión, y en parte por la llamada „herencia recibida“, que no siempre es mala, y por la mejora en general de la economía mundial, que ya se empieza a sacudir el yugo de la recesión) ¿Y qué pasa con los parados de larga duración?, se preguntará, quizá, el curioso lector.

Como según la lógica neoliberal, básicamente los parados son unos vagos de miércoles que no quieren trabajar, o sea, que no rebajan el precio al que están dispuestos a vender su trabajo para adecuarlo al precio de mercado, pues básicamente, que se busquen la vida.

En esta línea, el Gobierno ha anunciado que va a reformar (sí, yo también leo lo de „reformar“ y me echo a tembar) el sistema de subsidios y protección social de los trabajadores que se queden sin „lavuro“, implantando un sistema parecido al alemán. El sistema alemán tiene dos patas fundamentales: por un lado, la prestación por desempleo o la ayuda que se percibe una vez se agota el derecho a la prestación, se va reduciendo con el tiempo. Naturalmente, se supone que el peligro de pasar fatigas y miserias inducirá al desempleado vago y fondón a no dormirse en los laureles del dinero público y a, como decíamos más arriba, moderar sus exigencias a la hora de buscar trabajo. La segunda pata es un sistema sancionador (no es nuevo, ya existe, para perseguir „la fraude“ como decían Cervantes y Lope); se va a reforzar para que no sea tan fácil rechazar posibles empleos sin sentirlo en las cuenta corriente, por magro que sea el saldo de esta.

A pesar de lo que esto pueda parecer (y en España, estos últimos años, hemos aprendido dolorosamente a fiarnos de las apariencias) lo que está haciendo el nuevo Gobierno austriaco es el ABC de cualquier ejecutivo conservador y neoliberal. En primer lugar, se acusa a los que están en situación desfavorecida de ser unos parásitos y de estar viviendo del cuento a cuerpo de rey a base del sudor de los que trabajan doce horas honradamente; después, se amplifican las cifras de fraude para hacerlas parecer más de lo que son, y en tercer lugar se dice: „venga, con estas medidas de redistribución de la renta váis que os matáis“. O sea, y en resumen, como decía la abuela de Jose Luis de Vilallonga:

-Los pobres sirven porque no sirven, si sirvieran, no servirían.

Lo siguiente,claro, es fomentar mucho el mito del emprendedor, tan caro a los americanos y a los que nunca han sido pobres. Eso de que Steve Jobs empezó en un garaje y por ese camino.

Para tranquilidad de mis lectores, también diré que, afortunadamente, la demolición de un sistema social como el austriaco no es tan fácil, al estar este cimentado en un sólido entramado de leyes las cuales, durante muchos años (y esperemos que queden muchos) han cimentado la paz social de la que goza Austria. De momento, los planes del Gobierno austriaco, ya sea por táctica o por la inexperiencia que aqueja a la mayoría de sus componentes, se mueven por lo nebuloso ¿Durante cuánto tiempo? Pues ya lo iremos viendo.

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Un comentario a El imperio contraataca

  1. Sabine dice:

    Pues mi humilde opinión a este artículo. ….no es la forma de ver las cosas de las derechas…es un HECHO que tiene que pasar algo con los desempleados…..no es un mytho…que muchos (y no digo todos) son vagos…..si se busca en mi trabajo un ayudante de cocina y para fregar….se busca 1-2 meses….cocinero no te cuento….y lo que se ve en estos 1-2 meses no te cuento…..quieren trabajar en negro…solo quieren el sello pa justificar que estaban etc etc

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