Cándido

Viena. Un camarero con una bandeja llena de jarras de cervezaÉl por lo visto pensaba que ellos quedaban para cantar y beber cervezotas, pero (ay) hoy ha descubierto (por la prensa, como los maridos burlados) que no.

23 de Enero.- Este domingo, día veintiocho, habrá elecciones en Baja Austria. Según las encuestas, parece bastante probable que la actual presidenta del Land, ex-ministra, Johanna Mikl-Leitner, vuelva a ganar. Lo que no parece muy seguro es que vaya a revalidar la mayoría (justita, pero mayoría al fin y al cabo) que le dejó su predecesor, el jubilado Erwin Pröll. Las encuestas, de acuerdo con lo que pasa a nivel nacional, vaticinan una fuerte subida (el doble de votos) de la ultraderecha, y a los socialistas les vaticinan la modesta estabilidad de la que disfrutan hasta ahora (en casa de los socialistas austriacos no anda la cosa, como es sabido, para mucho jolgorio).

Los medios austriacos, que están llenos como se sabe de periodistas que pertenecen a lo que cierto político español con mucha guasa y la misma cantidad de mala leche bautizó como „el sindicato del crimen“ se han propuesto amargarle la vida al candidato de la ultraderecha.

Un muchacho joven que es casi de la misma edad que el canciller Kurz (nació el 12 de Abril de 1986 en Neunkirchen) aunque por lo visto tiene más estudios (cosa que, en cualquier caso, no es demasiado difícil, dado lo ayuno de letras que anda el segundo hombre más importante de Austria).

La patria chica del candidato, que se llama Udo Landbauer, fue escenario durante la guerra mundial de hechos horribles. Antes de la contienda Neunkirchen contaba con una floreciente comunidad hebrea, la cual fue aniquilada por los nazis. La sinagoga fue utilizada como albergue para trabajadores forzados húngaros también de procedencia judía.

Landbauer es, por cierto, hijo de un señor austriaco y de una señora iraní, lo cual probablemente sea responsable de su aspecto exótico y, en todo caso, nada parecido a lo que dictan los cánones de la „rassa arria“, que es el modelo estético que más de moda está en su partido.

Si es verdad lo que dicen las noticias que han saltado últimamente a los medios, Landbauer tuvo que tener una infancia difícil.

No es para menos. Cuando era chaval (o sea, a principios de siglo) según dice el semanario Profil, entró a formar parte de la organización de extrema derecha „Jóvenes patriotas“. Pobre, qué novatadas tuvo que pasar, con todos aquellos tipos con cazadoras bómber y pelo cortado a cepillo haciendo referencias poco elegantes al país en donde fue expedido el primer pasaporte de su señora mamá. Y él, mientras tanto, tratando de convencerles (con buenas palabras, claro) de que él era tan…Bueno, tan como ellos como el que más ¿De qué medios se valió? No lo sabremos nunca, pero el caso es que lo consiguió. La organización que agrupaba a estos enamorados de la patria (pangermánica) ya no existe, por cierto. Se disolvió en 2011 (o la disolvieron).

Los periodistas sostienen que a Landbauer el cuerpo siguió pidiéndole marcha y, como le gustaba el campo y los viriles cánticos, se apuntó a una hermandad de estas de los Burschenschaften, concretamente a Germania (yo creo que con el nombre no hace falta decir que las obras de Karl Marx no eran lectura obligada).

El semanario Falter, el mismo que puso en circulación las noticias que, de momento, le han costado a Peter Pilz un escaño en el parlamento, también ha investigado un poquito a propósito de Germania y ha sacado a la luz su libro de canciones. En una de ellas se dice lo siguiente (la letra es tan absolutamente sutil, alcanza tales cotas de lirismo, que uno no puede por menos que reproducirla):

“Da trat in ihre Mitte der Jude Ben Gurion: ‘Gebt Gas, ihr alten Germanen, wir schaffen die siebte Million'”

En castellano algo así como.

Ahí apareció en to´l medio el judío Ben Gurion: pisar el acelerador (literalmente, dad más gas) vosotros, viejos germanos, así conseguiremos el séptimo millón“ (en alusión a los judíos muertos en el holocausto, que fueron seis millones).

El cancionero está lleno de glorificaciones a las SS y demás.

El interesado, pobretico mío, ha reaccionado lógicamente dolido, herido en lo más hondo de su inocencia „!Quién lo iba a haber pensado! -se lamenta- tantos años perteneciendo a esta organización que yo pensaba que era para hacer senderismo y beber cervezotas y resulta…Ay…Resulta que lo que cantábamos…Ay, qué disgusto tan grande“.

El señor canciller se ha pronunciado claramente en contra del racismo y del antisemitismo que destilan estas canciones (uno sospecha que bastantes ministros del nuevo Gobierno también se sabían los grandes éxitos de cuando entonces), los compañeros de partido del pobrecito muchacho inocente, que no sabía en dónde se estaba metiendo, dicen que todo es una campaña orquestada (para amargarle la vida al muchacho). En tanto que el interesado, lo dicho: se duele, clama por su inocencia y pide a gritos que se investigue, si es necesario por lo penal, el tema este de los Burschenchaften y sus „greintes jís“ al tiempo que para defenderse, clama:

-¿Cómo voy a ser yo uno de esos chicos malos y traviesos si mi señora madre es una inmigrante?

Aunque claro, cosas más raras se han visto ¿Verdad?

Ha tardado un poquito más, pero es porque es una superproducción !Diez minutos! Diez minutos dando paseos por uno de los sitios más bonitos de Viena. En realidad virtual, para que puedas verlo todo al detalle. Aquí, te puedes suscribir al canal de Youtube, y aquí, decir que te gusta en Facebook, que siemrpe se agradece.

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