The O with a canute

Mercado de libros en LembergEl caso de las chirigotas nazis, que tiene al político del FPÖ Landauer con todos los esfínteres en tensión, ha tomado un giro inesperado.

31 de Enero.- Como recordarán mis lectores, en Wiener Neustadt tiene su sede la hermandad (¿Fraternidad?) Germania. Sobre lo que sucede/sucedía en los locales en donde sus miembros se reúnen/se reunían, hay versiones contradictorias.

Landbauer afirma que era poco menos que una escuela parroquial a la que los chavalillos iban a que les ayudaran a hacer las tareas de la escuela y que, mientras aprendían, como suele decirse, a hacer the O with a canute, recibían lo que en la España de nuestros abuelos llamaban „formación en el espíritu nacional“. O sea: valores patrióticos (mis lectores estarán de acuerdo que lo que más necesita un chaval que no sabe hacer la o con un canuto es formación patriótica, or whatever that means). Dicha formación, como sucede en las iglesias, en los boys (scouts) o en los clubes de júligans, estaba complementada con canciones. Dichos himnos estaban reunidos en un libro (Germania´s greatest jits, o cosa así).

Conforme pasan los días, nos enteramos de que dicho libro era como uno de aquellos que salían en El Nombre de la Rosa.

Estaba, por un lado, la versión que los señores de Germania enseñaban a las visitas, en donde todo lo malo estaba pintado de negro (por lo que se va sabiendo debía de haber más negro que letra, pero bueno), y luego había otra versión, que estaba guardada under seven keys y que era el director´s cut, o la versión uncensored, que es cuando meten en la peli original planos descartados de la actriz principal en una situación tal que ella pueda decir luego que el director le hizo gratis (y en contra de su voluntad) lo que otras peliteñidas hicieron por dineroy pensando en la lista de las tierras raras de la tabla periódica. No sé si mis lectores me siguen.

En este caso se infiere que el director´s cut debía de parecerse bastante a Portero de Noche, de Liliana Cavani. O sea, tope de Lili Marlén, mogollón de liguero combinado con gorra de plato y cuarto y mitad de fusta.

Fuera de bromas: el libro contenía canciones del tiempo de los nazis y dibujos contemporáneos que exaltaban a los malos de aquella época. O sea, mucho machote ario con la camisa remangada, mucha cruz gamada, camaradería, sudor, amistad viril y todas esas cosas (justo lo que necesita un chaval que va mal en los estudios para convertirse en carne de reformatorio).

Sucede sin embargo que los dibujos estaban firmados y que „el artista“, miembro también de Germania, era militante de…Pues no: se ha equivocado el sagaz lector. No era, como Landbauer, militante del partido derecher, sino del partido socialista.

Es lo que pasa cuando vas distraido por la vida.

El señor este, llegó a Germania. Debía de ser verano, y el payico llevaba puesta una camiseta en la que ponía „Nucleares no, gracias“. En la puerta, había un „germano“ con una cazadora bomber puesta y unas botas Doctor Martens de punta de acero.

-Que digo…Que Guten Tag.

Guten Tag.

-Que vengo a apuntarme.

El „germano“ debió de mirarle las pintas, con los ojillos „achinaos“.

-Pero tú ¿A qué vienes aquí, cara candao?

-Pues !A defender el socialismo! (naturalmente).

-Pero es que aquí lo que se defiende es el nacio…-aquí pasó un ciclomotor con el tubo de escape trucado, y tapó parte de la palabra-…Socialismo.

-Pues eso, joé !A eso vengo yo! ¿Dónde hay que firmar?

Aquel día, los del corte de pelo a cepillo no debían de andar muy sobrados de efectivos, así que debieron de decirse que mejor aquel despistado que nada. Y así, el pobre militante socialista fue admitido con todos los honores. Pobre hombre, cuando se diera cuenta del sitio en donde se había metido. Y claro: ya no había escapatoria, porque vaya ride. Y así, pues hasta ayer: que le echaron del partido por haberse equivocado de socialismo. Es que el mundo es despiadado con la gente que, como servidor, no sabe en dónde tiene la mano derecha.

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