Todos los hombres del presidente (Hofer)

Ayer, el presidente Norbert Hofer hizo que se vivieran momentos de gran tensión en el plató de la ORF.

2 de Febrero.- Ayer por la noche se vivieron momentos tensos en el plató del informativo de la noche de la ORF. La presentadora, Lou Lorenz-Dietlbacher, se vio obligada a intervenir varias veces para intentar rebajar un poco el tono del discurso nada menos que del Presidente de la República, la máxima autoridad del estado, el ultraderechista Norbert Hofer.

Hofer, el cual durante la campaña electoral que le llevó a vencer al „verde“ (o ex verde) Alexander van der Bellen, era apodado como „la sonrisa del régimen“, por su intención de ofrecer lo que muchos consideraban la cara más amable del FPÖ, demostró ayer que también puede enfadarse, y bastante.

Como recordarán mis lectores, tras la formación de la coalición del Gobierno entre el FPÖ y el ÖVP, a pesar de que los votos le habían dado la mayoría a los populares, los ultras empezaron muy rapidamente a dejar ejercer su influencia. Entre el Presidente Hofer y el vicecanciller Strache formaron una tenaza ideológica que no tardó en teñir las primeras decisiones del Gobierno de azul. De un azul muy intenso. A los pocos días de haberse formado el nuevo Gobierno, en esos días un poco tontos que quedan entre la navidad y el año nuevo, el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores y ex diputado del Parlamento Europeo, Harald Vilimsky, conocido eurófobo, aprovechó para alinear a la cancillería austriaca con el llamado Grupo de Visegrad, que aglutina a los países que más dolores de cabeza le han dado en los últimos tiempos al Gobierno de Bruselas por su deriva autoritaria y su alergia por las libertades y la laicidad. A saber: Hungría, Polonia, la República Checa y Eslovaquia.

Asimismo, a instancias del Ministro del Interior y del ministro de Justicia, ambos pertenecientes al ala más dura del FPÖ, empezaron a endurecer de manera firme y decidida las condiciones de vida de los refugiados, de los extranjeros residentes en Austria pero procedentes de terceros países (no miembros de la Unión) y de los extranjeros comunitarios. La Ministra de Asuntos Sociales anunció el día 15 de Enero que el Gobierno austriaco estaba pensando en unificar bajo una caja única de la Seguridad Social creada ad hoc, a los extranjeros residentes en Austria y que, para tener derecho a acceder a los mismos servicios que los austriacos, los extranjeros tendrían que haber vivido (y cotizado) un mínimo de cinco años en Austria. Asimismo, se anunció la creación de espacios de internamiento para refugiados en las afueras de las principales ciudades austriacas, en los que estarían obligados a ingresar todos aquellos solicitantes de asilo cuyo expediente aún no hubiera sido tramitado.

De nada sirvieron las protestas internacionales y los intentos de convencer al Gobierno austriaco de la ilegalidad de la medida, a la luz del derecho comunitario. El mismo Hofer convirtió en una apuesta personal toda la cuestión y Vilimsky, en una rueda de prensa desde la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores austriaco, anunció que él estaba por una refundación radical de la Unión Europea que incluyera la reformulación de los acuerdos de Schengen y que todas las protestas internacionales se debían a una campaña orquestada desde la izquierda por el exterior, ayudada por los medios que no cesaban de fabricar noticias falsas para debilitar a Austria y a los defensores de una Europa cristiana. Dichas declaraciones fueron muy aplaudidas por el premier húngaro, Viktor Orbán, que ha estado de visita estos días atrás en Viena, al objeto de escenificar las inmejorables relaciones y la sintonía ideológica que le unen al FPÖ (parece que no le unen tanto al canciller Kurz, el cual sin embargo se ve obligado a llevar un delicado equilibrio al objeto de no romper la mayoría que le sostiene en el Gobierno).

Las revelaciones del semanario vienés Falter, el cual publicó hace cosa de diez días el coqueteo del candidato del FPÖ, Udo Landbauer, con el neonazismo y el antisemitismo eran el motivo principal de la visita del presidente Hofer al plató de la ORF. A pesar de la presión interna y externa ejercida sobre él, Hofer, reiteró el apoyo del FPÖ a su candidato y volvió a achacar las críticas a un complot de la izquierda radical internacional, izquierda que, según dijo ayer, estaba instalada en el rencor, en la intolerancia y en un ataque constante a los valores que han hecho de Europa lo que es hoy. Asimismo, Hofer saludó la existencia de la nueva ley en Polonia que impide oficialmente vincular al país con el genocidio y afirmó que a la izquierda ya ha dejado de servirle el recurso de recordar las tremendas circunstancias del nazismo. „Es un periodo -dijo- que ha sido siempre estudiado desde un determinado enfoque ideológico, quizá conviene que nuevos historiadores, menos sesgados aborden el periodo 1938-1945 desde un punto de vista más moderno, aprovechando fuentes de información que hasta ahora se han pasado por alto“.

(….)

Queridos lectores: por suerte, todo esto que acabo de construir con retales de la realidad de este último mes (añadiendo, quizá, un poco de exageración literaria al guiso, pero no tanta como para que no resulte verosímil) todo esto, decía, no ha sucedido. Ayer, el Presidente Alexander van der Bellen acudió al plató de la ORF para reiterar su compromiso y el de Austria con Europa, con los Derechos Humanos y contra el antisemitismo y, por supuesto, habló de la importancia de que las jóvenes generaciones conozcan la Historia, precisamente en el año en que se conmemoran los ochenta años del periodo de oscuridad que Austria vivió bajo el nazismo. Ayer, mientras le escuchaba hablar (un poco „profesor Siesta“, las cosas como son) no paraba de pensar en qué hubiera pasado si hubiera ganado Hofer. Y se me ponían los pelos de gallina.

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Un comentario a Todos los hombres del presidente (Hofer)

  1. victoria dice:

    Cuando se recuerdan los momentos tan convulsos que vivió Europa antes de la II Guerra Mundial (y después también) uno comprende la importancia de una asignatura llamada Historia, que no es algo fosilizado, sino algo que esta vivo, y también comprende lo fácil que es mentir, ocultar, y manipular, cambiando “la verdad”.
    Todavía hoy en día hay gente que niega el Holocausto, y gente joven, además. No hace mucho un compañero de carrera dejó de hablarme por criticar al primer ministro húngaro por el tema de los refugiados. Y es que decir lo que uno piensa, no negar el holocausto, y tantas y tantas otras cosas terribles que han sucedido, decir “la verdad”, es muy, muy complicado.
    Cierto es que a veces la verdad no es una, sino que son varias, pero el periodo de tiempo que va desde la República de Weimar hasta el fin de la II Guerra Mundial no admite dudas mi medias tintas. Fué un desastre de proporciones bíblicas que exterminó a gran parte de la Humanidad, así que, pensar que algo así pudiera volver a repetirse no te da escalofríos a tí sólo, y ha de movernos a reflexión. Qué pasaría si … que hubiera pasado si Hitler hubiera muerto (en la I Guerra Mundial, por ejemplo) y no hubiera llegado nunca al Poder …

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