Estiria conquista Viena (2018)

En Viena parece que no es primavera si no llegan los estirios. Cuánto nos gusta y lo que disfrutamos cada año, señora.

8 de Abril.- Una de las cosas más fascinantes que tiene el vivir en Austria es la de observar una peculiaridad que tienen los habitantes de estas tierras y que ya hemos reseñado en alguna que otra ocasión y es la de que, a nada que hay cuarto y mitad de ocasión, ellos se enfundan en sus galas campesinas, aunque lo más cerca que hayan estado de una granja haya sido el haber cogido en el Lidl una bandeja de corcho llena de filetes de lomo congelados.

Lebkuchen

Como en el soneto de Chéspir, las ocasiones para esto se van sucediendo a lo largo del año, como las cuentas de un collar. La primera de las muchas que todavía vendrán es la ocasión anual en la que Viena, la capital de Esta Pequeña República celebra que Estiria mola.

En realidad, podría decirse que esta ocasión es, sobre todo, una inteligentísima estrategia de marketing.

Gente

Durante un fin de semana largo, todos los vieneses se sienten un poco estirios. Y prueban su estupendo aceite de pipas de calabaza (tan bueno, según se dice, para cuando los hombres alcanzamos el otoño de nuestra virilidad y la próstata nos empieza a dar por saco). Y prueban también los famosos caldos estirios, y demuestran que les gusta el pimpiribim pimpín de la bota empinar (parabam pampam) y el que más y el que menos también prueba que tiene que ir al gimnasio más a menudo, porque por los lederhosen se le ven unas piernecillas como palillos.

Porque esa es otra: yo soy de la opinión de que el traje típico de las chicas es mucho más favorecedor que el traje típico masculino (aunque dichos trajes típicos, como suele suceder casi siempre, los haya uno comprado en un supermercado -se forran por esas fechas-).

El trachten de chica, o Dirndl, enseña todo lo que le conviene que quede bien claro a la hembra de la especie, y tapa muchas de las cosas que conviene que no se vean. En cambio, lo dicho, los chicos quedamos expuestos a que se note que, durante el invierno, se nos ha puesto una barriga que es como el imperio español era (o sea, que en ella no se pone el sol) o si no hacemos ejercicio, se nos ven unas patillas como palillos.

Lederhosen

En resumen: que es muy triste lo de ser hombre.

Como todos los años, dejo aquí algunas fotos que he hecho, para solaz de mis lectores (particularmente, los de fuera de Austria, que no han podido pasarse hoy). Y también un video para que se vea que, como en Austria, no se toca el yunque en ninguna parte.

Articulo publicado en Austria. Guarda el enlace permanente.

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