Un personaje en busca de actor

Chéspir dijo que el mundo es un escenario, lo malo es que a veces el director está mal de la cabeza y nos reparte papeles para los que no valemos.

18 de Abril.- El mundo de la farándula, como el de la política, siempre ha tenido muy mala reputación entre las personas decentes (o entre aquellas que se precian de serlo, por lo menos). Tal vez sea por una desconfianza instintiva a propósito de unos oficios cuya médula es el fingimiento.

Como si hubiera querido desmentir esta mala fama, la actriz española Aurora Bautista, muy famosa en los cuarenta y cincuenta, fue en vida el prototipo más acabado de beata. Mujer de misa y comunión diaria, sus colegas de profesión consideraban estas inclinaciones religiosas como una excentricidad y, con la tolerancia que suele reinar en los teatros, entre cajas, le tomaban bastante el pelo a propósito no ya de sus devociones (ningún mundo tan supersticioso como el teatro) sino a propósito de su bien conocida pudibundez.

Antonio Gala cuenta que una vez coincidió con Aurora Bautista en una celebración de nochevieja y que, cuando vio que la Bautista estaba un poco achispada la sacó a bailar. Entre vuelta y vuelta de la música, la retó (esto hay que leerlo con voz de Gala):

-Aurorita -le dijo- ¿A que no te atreves a decir un taco?

Cuenta Gala que la actriz enrojeció hasta la raiz del pelo y probablemente no se santiguó porque el dramaturgo cordobés, nacido por accidente en la bonita localidad de Brazatortas, provincia de Ciudad Real, la tenía con las manos ocupadas.

Gala, utilizando su conocidísimo poder de seducción el cual, según yo me imagino, debe de funcionar fenomenal con las damas de una cierta edad, intentó por todos los medios que Aurora Bautista pronunciase alguna palabra malsonante. Sin éxito.

Concluido el baile infructuosamente, los dos volvieron a sentarse con los otros invitados a la fiesta.

Transcurrieron los minutos mientras Gala, desde el otro extremo de la mesa, notaba cómo Aurora Bautista luchaba contra la tentación de cometer, quizá por primera vez en su vida, un pecadillo.

Al final, la Bautista, que tampoco era famosa por ser lo que se dice una actriz contenida, cerró los ojos con fuerza, frunció los labios como si estuviera ante un precipicio y luego dijo:

-!Raja del culo!

Y, mucho más aliviada, con la beatitud que Dios concede a sus santos, sonrió.

Los circunstantes se quedaron mirando con los ojos como platos igual que si, un poner, el Papa Paquirri se hubiera puesto a tararear „y usted qué opina del aborto de la gallina“. Aurora Bautista comprendió lo que había hecho y deseó, sin duda, que la tierra se la tragase y Gala, sintiéndose un poco culpable , demostró que es un caballero de la cabeza al bastón, acudiendo en ayuda de la azorada señora diciendo que esto de la raja del Trastévere era una cosa que se decía en Valladolid (y quizá, también, en Brazatortas) con motivo del cambio de año, y que traía suerte.

Hoy me he acordado de esta anécdota porque anda el personal muy soliviantado porque el excanciller Kern, en el Parlamento, ha dicho una cosa que no llega ni siquiera a lo de la raja del culo (con perdón) de Aurora Bautista, pero que a la gente le ha resultado muy bronco, sobre todo viniendo de él, que es la delicadeza vestida de traje slim fit.

Uno piensa que esta excursión por los cerros de Úbeda tien mucho que ver con la actividad de los asesores de imagen (decíamos ayer). Esas personas que, a falta de ideas, han terminado por decidir lo que los políticos hacen o dicen al objeto de parecer mejor en los informativos y subir los porcentajes de intención de voto.

Lo cierto es que, ante el arrollador despliegue mediático del Gobierno y a falta, como ya hemos dicho otras veces, de las ingentes dosis de gramática parda que adornaban a los políticos que han ocupado el banquillo de la oposición antes que él, Kern queda bastante pálido. Además, sus maneras educadas, su cuidado vocabulario y su lenguaje corporal más bien frío hace que sus asesores (a la vista está) no confíen en él para, como se dice en el teatro, „dar“ de político socialdemócrata conectado con las clases populares. Entre otras cosas porque es poco probable que a esas clases populares, de paladar estragado por los titulares del Kronen Zeitung, Kern les diga mucho (también es verdad que no corren buenos tiempos en general para una socialdemocracia que ha perdido un poco el tren del Zeitgeist).

Lo que parece que está claro es que a los asesores de Kern, muy probablemente, les gustaría asesorar a otra persona que no fuese él, o sea, contar con un material mejor con el que trabajar. Un actor con más registros, un cantante con más voz. No parece que vaya a ser así, de manera que se van a tener que apañar con lo que hay y sacarle partido mientras les dure.

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