EPR, Austria : una historia de bolsillo (3) : children of the revolution

Heldenberg

El austriaco del paleolítico vivía poco, pero su vida era una juerga en comparación con lo que vino después, como verá el lector.

9 de Mayo.- Cuando éramos pequeños, nuestros libros de Historia nos explicaban la revolución neolítica mediante dos dibujos.

En el primero, había siempre un tipo vestido con pieles, pinta no muy avispada y cara de decir « unga unga », y una foto de puntas de lanza o cosas así hechas de sílex. En el otro, había un pueblecito de casas de adobe (para mis lectores más jóvenes : barro, nada que ver con la famosa empresa japonesa) en la que la gente era feliz porque desayunaba cereales y tenía puercos y gallinas. La moda había cambiado y el personal ya no iba vestido con pieles ni se perfumaba con Eau de Mamut. Había alfareros y cosas así. La diferencia era evidente. El progreso, vaya.

Lo cierto es que la llamada revolución neolítica que llegó con la agricultura y con la domesticación de algunas especies de animales tuvo algunas consecuencias que se alejan un poco de la plácida imagen que nos daban nuestros libros del colegio. Podríamos diferenciar a nivel micro y a nivel macro.

A nivel micro, o sea de los seres humanos concretos, la agricultura puso al homo sapiens sapiens en la situación de tener que hacer muchas cosas para las que la evolución no le había preparado. Al contrario de lo que sostienen esas personas que dicen que somos fruto del « diseño inteligente », lo cierto es que los seres humanos estamos fatal concebidos. Tenemos un montón de cosas sin terminar o solucionadas a la española (o sea, de aquella manera). Por ejemplo, la espalda. Aquellos de nuestros antepasados que abrazaron la agricultura como medio de vida y se vieron obligados a ganarse el pan « con el sudor de su frente » se veían obligados a pasarse mucho tiempo encorvados (zasca, dolor de espalda) o acarreando pesos (zasca número dos) o realizando movimientos repetitivos y frecuentes que les dejaban (que nos dejan) las articulaciones hechas migas. A nivel macro, o sea, como sociedad, la adopción de la agricultura conllevó necesariamente que llegara la desigualdad (sobre todo desde que algún listo inventó la propiedad privada) aunque también la sociedad se volvió más compleja y rica.

Lo cierto es que quien tenía más tierras vivía feliz y sus hijos se criaban gordos y rollizos, los que no podían vivir del producto de sus tierras se veían obligados a trabajar para otros. Esta era la mala noticia. La peor es que faltaban todavía un cerro de siglos hasta que se inventaron los sindicatos.

Asimismo, al cultivar la tierra sacrificamos otras ventajas. Nuestros antepasados nómadas iban por la vida ligerillos de equipaje. O sea : que se acababa el alimento en un sitio, pues pasaban a otro y santas pascuas. Tampoco tenían que deslomarse de sol a sol para vivir, como sucedió luego.

Los científicos calculan que un hombre nómada (pongamos que del grupo que talló la Venus de Willendorf) solo tenía que trabajar alrededor de tres horas diarias para procurarse el sustento necesario. El resto del tiempo podía dedicarlo a mirarse crecer (en tiempo real) la borra del ombligo o a observar goloso la zona pectoral de las chatis de la tribu o a probar plantas que le daban viajes astrales, etc. La dieta de los nómadas era también más variada y más sana en muchos sentidos. Fue llegar los cereales y ponernos todos a comer gachas, un rollazo. Por no hablar de que el hombre se volvió mucho más vulnerable a factores que escapaban de su control como por ejemplo las ganas de fastidiar de los enemigos (que querían matar a la tribu rival de hambre ? Pues le quemas el granero repleto después de la cosecha y ya).

Es cierto que la población creció exponencialmente de resultas de la revolución neolítica, pero no está tan claro si como especie, así, en conjunto, hicimos un buen negocio. Se podría decir que abandonamos el jipismo para hacernos brokers en gual estrit. A criterio del lector dejo la valoración.

En cualquier caso, cuando el futuro se puso en marcha se hizo imparable : la tecnología punta del año 5700 antes de la Era Común, que eso es lo que era el Neolítico, llegó a Austria desde la llamada llanura Panónica. Allí tiene su origen la llamada Cultura de la Cerámica de bandas. Para empaparse bien del tema mis lectores tendrán que acompañarme hasta la próxima parada de esta apasionante historia.

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Un comentario a EPR, Austria : una historia de bolsillo (3) : children of the revolution

  1. victoria dice:

    Bueno, pues no creas que yo soy de la misma opinión respecto a esto. Los hombres sedentarios tenían los alimentos más asegurados gracias a la agricultura, que lo de cazar y ser carroñero a salto de mata les obligaba a comer poco (o no comer directamente) muchos días. La domesticación de animales (ganadería) también les ayudó a mejorar su dieta (la revolución de productos secundarios, como la leche, o la mantequilla). Y respecto a la violencia … creo que siempre ha sido inherente a los sapiens (e incluso a otras especies anteriores), fueran nómadas o sedentarios …

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