El abuelo tiene un plan

¿Quién, eh? ¿Quién tiene un pérfido plan para desestabilizar la Unión Europea? En Budapest lo tienen claro y les duele que en Viena se tome la cuestión a cachondeo.

10 de Mayo.- La falta de sintonía entre el presidente de EPR, Alexander Van der Bellen y Johann Gudenus, ex vicealcalde de Viena y nuevo jefe de la formación ultraderechista FPÖ, es de todos conocida. De hecho, se sabe, y se sabe por boca del propio presidente, que una de las condiciones que Van der Bellen puso para acceder a la coalición entre el partido derécher y el partido cortico fue que Johann Gudenus no fuera parte del Gobierno bajo ningún concepto.

Johann Gudenus pasa por ser uno de los representantes más convencidos de la línea xenófoba y ultraconservadora del Kremlin y, por extensión del populismo violentamente nacionalista que se mueve en la órbita de Putin.

Como también saben los lectores de Viena Directo (en parte porque se lo he contado yo y en parte porque les supongo el prurito de informarse a propósito del tema) en casa de nuestros vecinos húngaros ha habido elecciones últimamente, comicios que han conducido a la reelección (por mayoría aplastante también) del partido FIDESZ, capitaneado por Viktor Orbán. Gran parte del resultado de las elecciones húngaras puede achacarse al hecho de que Orbán ha hecho una campaña basada en el miedo a los refugiados y a los inmigrantes en general (en un país en el que la población extranjera alcanza unos niveles irrisorios); miedo que le ha servido para tapar no solo los problemas internos de Hungría sino también el hecho innegable de que su poder está tomando las formas de una autocracia que no gusta nada en Bruselas.

Naturalmente -dado que se alimentan de las mismas fuentes ideológicas- las relaciones entre Viktor Orbán y el FPÖ son inmejorables.

En estos días pasados, el millonario americano, de origen húngaro, George Soros, ha anunciado que su fundación, que hasta ahora tenía su sede en Budapest, abandonará Hungría para asentarse en Viena, debido a la persecución que sufre por parte del Gobierno húngaro. En la persecución contra Soros, auténtica bestia negra de la ultraderecha europea, hay muchos ingredientes. En primer lugar, el hecho de que George Soros tenga muchísimo dinero y lo utilice para financiar ONGs progresistas relacionadas con temas como la igualdad de la mujer, el control de la natalidad o la evitación de la discriminación del colectivo LGTBI; y en segundo lugar, es obvio que hay un componente antisemita (aunque, obviamente, no se diga así, pero, como se verá más tarde, el Gobierno húngaro ha reeditado para Soros el tema de los famosos protocolos de los sabios de Sión).

La persecución contra Soros ha sido criticada también desde Austria desde múltiples instancias. Para responder a estas críticas, Johann Gudenus se ha hecho eco de la tesis que sostiene el gobierno de Budapest, por la cual se acusa a Soros de „tener un plan“ (secreto, sibilino, avieso, malvado) para inundar Europa de refugiados musulmanes, contaminando así el sagrado y cristianísimo suelo europeo con los practicantes de una religión ajena que sumirían al continente en el caos.

El presidente Van der Bellen, preguntado al respecto de estas declaraciones de Gudenus, dijo que le parecían una tontería mayúscula. Exactamente dijo que eran sencillamente ridículas (einfach lächerlich).

Gudenus no ha contestado directamente al Jefe del Estado austriaco (aunque Strache, por ejemplo, sí habló de las declaraciones famosas en una tertulia política de Puls 4 y le dio credibilidad a las tesis del Gobierno de Budapest). En cualquier caso, se ha sabido que el „Menistro“ de exteriores de Hungría, Peter Szijjartó, le ha mandado al presidente austriaco el famoso „Plan Soros“ para que vea -según él- que no se trata de un infundio. El famoso plan es corto. Está detallado en un folio A4 y se trata de seis citas (sacadas de contexto, por cierto) de un documento que Soros, lo mismo que otras instancias, hicieron llegar a la Unión Europea en el año 2015, momento en el que la ola de refugiados procedentes de Siria alcanzó su punto máximo y en donde se buscaban alternativas para que la Unión absorbiera, con las mínimas garantías a un contingente humano sin precedentes desde los turbulentos días del final de la segunda guerra mundial.

El documento del que están extraidas las citas se llama Project Syndicate y describía un sistema de reparto por cuotas entre todos los estados miembros parecido al que se adoptó finalmente (y que el gobierno de Hungría se niega hasta hoy a aceptar con unos argumentos que, como dejó escrito un comentarista muy sabio de este blog hace unos días, hubieran enorgullecido a teórico del tercer Reich y a algunos de los que no se quedaron en la teoría también).

Szijjartó le envió el documento a Van der Bellen, presuntamente, para que notara que ni Gudenus ni los defensores de la tesis de que George Soros tiene un malvado plan andan descaminados. Asimismo para dolerse de que el mandatario austriaco se tomara a cachondeo una cosa que en Hungría ha levantado una considerable polvareda. Los húngaros, según el Ministro de Exteriores, han (re)votado a Orbán para que mantenga la soberanía del país (amenazada, según parece, por la Unión) y para detener la emigración (prácticamente inexistente en Hungría, por lo visto).

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Un comentario a El abuelo tiene un plan

  1. JMT dice:

    La tesis del antisemitismo con Soros no se sostiene, a mi modo de ver, pues qué semita quisiera inundar Europa con musulmanes? Creo que asumir que cualquier ataque a alguien se considere antisemita es “xenófobo” en su origen, no se si me explico. Creo que la crítica a Soros es por su posición política respecto de los refugiados, y no por su origen judío.
    En todo caso, y a mayor abundamiento, ello no implica justificar los ataques, sino darles otra explicación, la que nuevamente por cierto, no los justifica.

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