Una villa de luxus

La política española suscita en Austria gran interés. De los comentarios se aprende muchísimo más sobre los austriacos que lo que ellos aprenden de nosotros.

23 de Mayo.- Un fenómeno constante en los medios de comunicación austriacos es el interés por los sucesos de la política española. Es como si ese interés que tienen por todo lo nuestro, desde las tapas al aceite de oliva pasando por el choricete, se extendiera también a las quisicosas de nuestros partidos y nuestros líderes políticos.

La cosa sorprende, porque, por ejemplo, no existe la misma expectación por lo que acaece en la política local de, pongamos, Dinamarca, Suecia, Malta o Macedonia.

Esto le da a uno por pensar que, una de tres, o los periódicos austriacos tienen muchos corresponsales en Madrid (y provincias) que de alguna manera tienen que justificar sus sueldos, o la vida política de Dinamarca, Suecia, Malta y/o Macedonia son un coñazo por el que nadie podría sentirse interesado o, realmente, lo que pasa en nuestra política es tan divertido que los austriacos (particularmente los austriacos de izquierdas) no ganan para palomitas (las pipas no se estilan por estas tierras).

Solo de esta manera puede entenderse que una cosa tan anecdótica como la casa que se ha comprado el líder de -atención- el cuarto partido español en intención de voto tenga su eco en la prensa austriaca. Vale que la cosa tuviera su morbillo hace tres o cuatro años, cuando dicho líder era o parecía ser el ángel vengador que iba a volver España del revés, pero hoy en día parece más que evidente que la carrera profesional de dicho líder (profesional en la política) ha tocado techo, empantanada en la incesante palabrería en la que se ha convertido la política del extremo meridional de Europa, y que le queda muy poco espacio para el crecimiento.

Para mis lectores de fuera de España, antes de seguir, hago un resumen rápido y luego seguimos, no con el comentario propiamente de la noticia, sino de algo mucho más jugoso y que va más acorde con los propósitos de este blog: con los curiosos comentarios que en la noticia han dejado los austriacos y que ilustran, en mi humilde opinión, mucho la manera de pensar de los aborígenes.

Pues señora: resulta que, como decía el jefe del cuarto partido en intención de voto del arco parlamentario español, Pablo Iglesias (39 años de expresión severa y retórica incendiaria), el cual está casado (creo) con la portavoz(a) de su partido Irene Montero, se ha comprado una casa en lo que en Madrid mucha gente envidiosa describiría como „a tomar por saco a la derecha“ (con perdón) y fuera de Madrid llaman Galapagar. Municipio serrano, marco incomparable de belleza sin igual.

La casa ha costado 600.000 Euros, de los cuales Iglesias y Montero han dado „en efectivo“ 60.000 y los otros 540.000 se los ha prestado un banco que les deja vivir en la casa. Hasta aquí todo normal, si no fuera porque Iglesias y Montero son, desde hace casi diez años, el azote de lo que ellos llaman „la casta“ desde un partido populista de izquierdas de curso últimamente algo errático, que nació, como otros de su estilo, en Grecia y en Italia, al calor (o casi mejor sería decir al frío helador) de la crisis económica.

Como internet nos ha hecho a todos la vida mucho más complicada, los acabados de la vivienda (rústicos, pero de esa manera de entender la rusticidad de los decoradores que no han visto nunca una gallina viva) han trascendido y España se ha hecho un hervidero comentando, como ya se hacía en mi infancia con la infinidad de cuartos de baño de la mansión de Isabel Preysler, tales o cuales cosas que, en un mundo normal, hubieran debido de quedarse para la intimidad de los habitantes de la casa.

Yo, solo digo una cosa: cachondeo -y cachondeo hiriente- ha habido mucho. Y casi ninguno sano.

Muy a su estilo, Iglesias y su compañera o Montero y su compañero (no lo he escrito antes para evitar el irritante pareado) han decidido someter a las bases de su partido la pregunta de si viviendo, con permiso de su banco, en una casa valorada en 600.000 Euros, están capacitados para dirigir el partido político en cuestión.

En Austria, la gente está mucho menos familiarizada, como es natural, con el rictus permanente del „líder-de-Podemos“ y el articulista se ha visto en la obligación de explicarle al respetable público aborígen que a Pablo Iglesias amigos y enemigos le llaman „El coletas“ (lleva una cola de caballo de la que aquí muchos pensionistas anclados en 1991 se sentirían de lo más orgullosos) y han traducido el mote como „der mit dem Pferdenschwanz“ dado que Schwanz, en lengua vernácula significa también otras cosas, quizá haya algún lector despistado que pueda haber pensado que, dado el mote, a Pablo Iglesias le llega por debajo de la rodilla esa parte de nuestra anatomía a la que los chicos el damos tanta importancia (tanta, que para algunos sustituye al cerebro).

La casa del líder y la portavoza ha merecido también sensatos comentarios centroeuropeos. El periódico que ha dado cuenta de la noticia ha dicho que el chalet a tomar por saco a la derecha era una „Luxusvilla“. Muchos austriacos han indicado que Luxus, lo que se dice Luxus, por estas tierras, es otra cosa. Que con la vida como está, aquí por poco más de medio millón se consigue una casa apañada, pero no de Luxus (la casa de Iglesias no es de Luxus tampoco, aquí entre nosotros; las fotos que han trascendido hablan de un simple brilli brilli).

También ha habido comentarios de fuerte sabor austrohúngaro (!Paco Pepe, qué bien les educaste!) Personas que se han preguntado que si Pablo Iglesias es Universitätsprofesor, ¿Por qué no puede comprarse una casa un poco mejor que la media? Algo tendrá que hacer con el sueldo ¿Verdad? Naturalmente, no se dan cuenta estos comentaristas que un profesor de Universidad en España tiene un estatus y, sobre todo, una consideración social a años luz de uno de sus colegas centroeuropeos. En España un profesor de Universidad puede ganar cuatrocientos euros y, con ello, verse obligado a fregar suelos para poder pagarse el Netflix (no exagero nada).

Por último, la condescendencia austriaca ha llegado al punto de que ha habido comentaristas que han dicho que no les extraña que esté el sur de Europa como está si a alguien que solo tiene 60.000 Eur (!Sólo!) le dan un creditazo de más de medio millón. No Parece muy probable que tenga después de eso una situación económica muy saneada.

En fin: aquí lo dejo. A veces pienso que, entre mis dos países, hay galaxias de diferencia.

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