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El Gobierno austriaco lleva un par de días reunido en Mauerbach, en las cercanías de Viena ¿Qué tramará?

30 de Mayo.- El Gobierno austriaco lleva un par de días reunido en la localidad de Mauerbach, cercana a Viena, discutiendo la reforma de las prestaciones sociales que se reciben una vez se agota la prestación por desempleo.

Es el segundo intento. El primero fue tumbado por el tribunal constitucional austriaco, para gran fastidio del Gobierno, por cierto.

El llamado Mindestsicherung es un nivel de ingresos mínimo que el Estado austriaco da a quienes no tienen otros ingresos es, por ejemplo, el dinero que reciben los refugiados. Actualmente, este salario social está regulado de manera diferente dependiendo del land confederado de que se trate, siendo el de Viena, en donde se concentran la mayor parte de los refugiados, más generoso en sus términos que en el resto de Austria.

El nuevo modelo, si llega a aprobarse (porque la experiencia dice que aunque el Gobierno apruebe la ley el Alto Tribunal austriaco tendrá la última palabra) supondrá un significativo recorte en las percepciones que recibirán los que tengan derecho a este subsidio. Naturalmente, dada la naturaleza del Gobierno austriaco (naturaleza que todos conocemos y en la que no vamos a entrar para no ser reiterativos) los recortes se van a producir en las capas ya de por sí más débiles de la sociedad austriaca aunque, por supuesto, se va a tratar de tocar lo menos posible a aquellos ciudadanos que tengan derecho a voto.

Los dos puntos que más han llamado la atención de los medios (y, naturalmente, cuanto más populista es el medio, más les ha llamado la atención) es que el Gobierno va a hacer depender un alto porcentaje de la percepción de la capacidad del perceptor de expresarse en alemán. Traducido en términos monetarios, si la cantidad estipulada para un hogar de un progenitor(a) con un niño es de 863 Eur., si el progenitor/a habla alemán tendrá derecho a perbirlos íntegros y si no habla alemán, serán 300 euros menos. Si las matemáticas no me fallan como a los „maturantes“, más de un tercio del total.

La segunda novedad y, en mi opinión, la más delicada desde el punto de vista jurídico, es que, mientras que los austriacos van a acceder automáticamente a la percepción del salario social, los ciudadanos comunitarios tendrán que haber trabajado y cotizado cinco años en Austria antes de poder tener acceso a las ayudas. En mi opinión, esto va en contra del principio de igualdad de trato.

A falta de ver cómo queda finalmente la ley, la mecánica, salvo el asunto del alemán (que podríamos llamar la cláusula „Kronen Zeitung“) es bastante parecida a la que ya tumbó el tribunal constitucional austriaco, bajo el argumento que si los austriacos y los extranjeros contribuyen igual al sistema no se puede discriminar a los extranjeros a la hora de percibir una prestación derivada (es como si, pongamos por caso, en caso de darse un porrazo con el coche los austriacos tuvieran derecho a que les pagaran el arreglo de la carrocería y a los extranjeros les dieran un vaso de agua).

Naturalmente, dado el espinazo ideológico del Gobierno es bastante dudoso que sus miembros quieran entender que las prestaciones del sistema social a) no son un regalo y b) naturalmente, también son el precio que pagamos todos por la paz social de la que disfrutamos, y de los irrisorios índices de delincuencia que hay en Austria, porque es evidente que nadie puede vivir con 583 euros y el no poder hacerlo constituye un factor de exclusión social y por ahí tire usted todo seguido hacia el delito.

Las esperanzas del Gobierno de pasar esta vez el examen del Tribunal Constitucional se cifran en que la situación ha cambiado un poco desde la última vez. Varios miembros del Alto Tribunal austriaco han causado baja por jubilación y han sido sustituidos por otros juristas designados por el Gobierno y, presumiblemente, afectos.

Aún así, según dicen los que entienden del tema, la vista gorda que tendrían que hacer los miembros del Constitucional austriaco para que pasase la ley sería demasiado gorda, sobre todo considerando que sus doctos componentes son la clave del bóveda del sistema judicial austriaco. Cosas más raras se han visto. En opinión humilde de este bloguero (opinión basada más en el conocimiento de la idiosincrasia aborígen que en otras evidencias) lo que sucederá al final será una solución de compromiso. El Constitucional tachará las partes más apestos…Digooo menos respaldables legalmente y dejará lo demás.

Múltiples instancias han denunciado ya la, en su opinión, insensatez de los planes gubernamentales. Por supuesto rojazos sin escrúpulos, como dirán pronto los ministros del Gobierno. Nidos de bolcheviques maoistas como la Iglesia católica, por ejemplo, la cual, a través de Caritas, es un pilar fundamental de la asistencia a los refugiados. Diversas organizaciones no gubernamentales también han denunciado que los recortes y sobre todo algo que no se dice mucho, los recortes al dinero que reciben los niños, van a conllevar un aumento de la pobreza infantil en Austria.

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