Motivos personales

Viena: un joven trabajandoDado el revuelo que han levantado sus planes de hacer una jornada laboral „extended“ de doce horas, el Gobierno se ha visto obligado a recular (pero poco).

24 de Junio.- Una de las cosas que el gobierno de Strakurz maneja admirablemente bien es la comunicación. Uno puede estar de acuerdo o no con su política, pero lo que no se puede negar es que la venden estupendamente bien.

Lo llevan en los genes, claro. Tanto la pata derécher como la pata cortica del Gobierno han sido y son sobresalientes constructos salidos de mentes superdotadas para las relaciones públicas.

Probablemente ya haya nacido el estudiante universitario que hará su tesis doctoral a propósito del proceso de construcción del personaje Sebastian Kurz. Y digo bien, el personaje, porque cuando Sebastian Kurz fue elegido por quienes le han colocado en donde está era, como ha sucedido tantas veces a lo largo de la Historia de la política (Adolfo Suárez, Toni Blair, por citar algunos ejemplos sobresalientes) apenas un vacío que esperaba ávidamente ser llenado, si mis lectores me permiten la metáfora.

Cuando Sebastian Kurz nació como personaje era un folio en blanco y hoy, ya lo han visto mis lectores, es un jugador más en el palé de la política internacional, „un referente del conservadurismo europeo“, la pesadilla de Angela Merkel. Un poco como esos cantantes que nacen pop y luego se reciclan y terminan grabando grandes éxitos con la sinfónica de Bratislava. Si todo va bien, cuando Sebastian Kurz deje de ser canciller, es probable que le espere algún destino en la arena internacional. Un cargo de esos que garantizan libros biográficos (hagiográficos) y declaraciones poco comprometidas pero aparentemente vitales para el devenir de la Humanidad.

En cuanto a la pata derécher de la coalición, los que llevamos viviendo en Austria algún tiempo, sabemos perfectamente que si hay alguien que se ha trabajado el puesto que ocupa actualmente ese es Strache. El líder ultraderechista se parece un poco a Louis B. Mayer, el cerebro de la época más granada de la Metro Goldwin Mayer, el cual construyó su instinto prácticamente infalible para saber lo que funcionaría en pantalla y por ende en la taquilla a base de vender medias de señora de puerta en puerta. El vicecanciller conoce mejor que nadie a su público, sabe lo que su público quiere y siempre ha estado dispuesto a dárselo.

Con ocasión del revuelo producido por el proyecto de ley que consagra la llamada (por el Gobierno) flexibilización de los horarios de trabajo, y que en la práctica levanta las cautelas que antiguamente impedían trabajar doce horas del tirón, las mentes que cuidan de la reputación pública del Gobierno se han tenido que emplear a fondo para crear una estrategia de comunicación que pare los golpes (lógicos) provenientes de casi todas las capas de la sociedad austriaca.

En declaraciones a diferentes medios, Strache ha resaltado que trabajar la hora número once y la número doce será „opcional“ o sea que la decisión de trabajar dos horas más de lo que hasta ahora se trabajaba será en la ley definitiva „voluntario“ y que el trabajador podrá negarse alegando „razones personales“ que no tendrán que ser especificadas con mayor precisión.

Naturalmente, cualquiera que esté en edad laboral sabe que la diferencia de poder de negociación entre trabajador y empresa es muy grande. O sea, que en determinados contextos hablar de „voluntariedad“ resulta, aun aceptando la buena fe del vicecanciller, muy ingénuo.

Aquellos a los que les parece que el nuevo proyecto de ley es una agresión bastante bestia a los derechos de los trabajadores se preguntan cuántas veces podrá negarse un trabajador a trabajar doce horas por „motivos personales“ y sin especificar cuáles son esos motivos antes de que el empresario le enseñe amablemente el camino de la puerta de salida y contrate a otra persona que no tenga „motivos personales“ para no trabajar doce horas.

De momento, los sindicatos ya le han convocado al Gobierno una gran manifestación dentro de seis días, el treinta, bajo el lema „Por el tiempo libre, por el dinero y por la salud“.

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