Dobles dobles

Conmigo es casi imposible discutir, pero hay temas con los que me pongo muy talibán. El de hoy es uno.

28 de Julio.- Una de las cosas de mi carácter de las que estoy más orgulloso es que es casi imposible discutir conmigo. O sea, que se puede hablar conmigo de casi todo, que yo no me enfado y siempre, siempre, siempre, por muy energúmeno que sea el contrario o por muy idiota que me parezcan sus argumentos, siempre (me sale de forma natural) trato de ponerme en su lugar y ver qué parte de razón puede tener.

Naturalmente, uno es humano y todos, con la edad, tendemos a la talibancia. O sea, que generalmente los años nos vuelven irritables y tendemos a pensar lo que la vieja del yogur griego de Danone, o sea, que cuando nos dicen algo que nos parece estúpido, siempre pensamos „Ay, qué joroña!“.

Yo he comprobado que hay una cuestión a propósito de la cual me he vuelto un completo talibán desde que vivo en el extranjero (bueno, en el extranjero si uno piensa en España, que todo es relativo) y es en lo referente al doblaje de películas y flines.

Es mentarme dicho tema y despertarse el dragón que vive agazapado dentro de mí, el holocausto, la guerra civil, la peste negra y, como cantan los Ojete Calor, la Feria de Abril.

Esta tendencia mía a la cólera se acentúa invariablemente cuando, además, se dicen cerca de mí frases como „El doblaje español es de los mejores del mundo“ (esta, me pone como una moto, como a Fernando Fernán-Gómez, el pobre, que en paz descanse) o eso de „el doblaje mejora muchas películas“ (ahí ya rompo la escala Fernán-Gómez y, directamente entro en la estatosférica escala Umbral).

Yo comprendo que mi situación es cómoda en este sentido. Hablo tres de los idiomas cultos del planeta, con los cuales cubro las dos terceras partes de la población mundial. Me gustaría hablar chino y ruso, pero la vida humana (y, sobre todo, la capacidad de las cabezas) tiene un límite, de manera que creo que tendré que esperar a la reencarnación. Esto quiere decir que casi cualquier cosa que se haga, yo la entiendo en su versión original. Si acaso, por comodidad, pongo los subtítulos en el idioma orginal de los discos o del streaming, pero por vaguería, no por otra cosa.

También, mi vida se desarrolla, como la de la mayoría de mis lectores, supongo, en versión original. A mis compañeros de trabajo, a mi jefe, a mis amigos (austriacos) no les dobla Ramón Langa, con lo cual uno ha aprendido (to the force) el idioma del país en el que vive.

Por eso, el choque es brutal (y no exagero) cuando vuelvo a España y noto que todo está doblado y además, fatal doblado, cojones, digámoslo ya de una vez. El doblaje español y no hablo del de las grandes producciones, que se cuida algo más, es lo peor. Es el garrafón más infecto. Todas las mujeres suenan igual y todos los hombres (que luego resultan ser señores cincuentones calvorotas) tienen la misma voz de treintañero pimpante. No hay actores mayores que doblen a los actores mayores de las versiones originales. La dicción es esa dicción neutra, sin acento con lesas pausas horrorosas (tienen que encajar las labiales, yo lo entiendo, pero es que NADIE ni siquiera en Hollywood habla así), los guiones están traducidos que dan susto, los nombres anglosajones dichos de una manera que aquí le daría vergüenza al más analfabeto (yo, de vez en cuando, para que mis compañeros de mesa en el trabajo se rían, digo „Kevin Costner“ o „Tina Turner“ como lo decimos nosotros -y como lo voy a decir en la grabación de este post-).

Y lo peor es que el doblaje ha creado un estándar -por cierto, el reaccionario estándar que viene del franquismo, que es el que hizo obligatorio por ley el doblaje en España- y nos parece que las personas que tienen una voz normal, común y corriente, como les pasa a la mayoría de los actores españoles y una dicción normal, realista, como les pasa a la mayoría de los actores españoles, son „malos actores“ y „hablan mal“ (¿Qué porras van a hablar mal? Hablan como habla la gente; las personas normales -y no hay más que oirme- no tenemos todos la voz de Constantino Romero -bueno, mi amigo Javi sí-).

El doblaje debería ser una opción marginal. Para los dibujos animados, por ejemplo. Para las películas para niños. Y en cuanto una persona normal abandonase el parvulario debería verlo todo como sus hacedores lo hicieron. Así igual nos enteraríamos de que más allá del doblaje hay vida (!Y qué vida, señores!).

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3 Responses to Dobles dobles

  1. Sara dice:

    Pues yo hoy voy a intentar discutir contigo 😃… la gente quiere ver películas para entretenerse, no le pongas más trabas si no hablan inglés.
    Los televisores modernos? Internet y el cine dan ahora mismo la oportunidad de verlo en verSión original si se quiere.

    Si quieres que el personal se ría solo tienes que leer U2…

  2. Sara dice:

    Pues yo hoy voy a intentar discutir contigo 😃… la gente quiere ver películas para entretenerse, no le pongas más trabas si no hablan inglés.
    Los televisores modernos, Internet y el cine dan ahora mismo la oportunidad de verlo en verSión original si se quiere.

    Si quieres que el personal se ría solo tienes que pronunciar en alto U2…

    • Paco Bernal dice:

      Jajaja es que Sara, lo de la versión original no debería ser ninguna traba al entretenimiento. Es más, yo creo que es como el Avecrem. Que no cuece, que enriquece. Un saludo 🙂

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