Artistas y modelos

A lo mejor, una de las diferencias más profundas, pero más marcadas entre España y Austria es lo que se les aconseja a la gente para conseguir el éxito.

30 de Julio.- Cuando yo era pequeño, no creo que tuviera más de seis o siete años, en la calle Real de San Sebastián de los Reyes –me acuerdo del punto exacto, un poco más abajo de una tienda en donde venden aún ropa de cama y mesa- mi madre me preguntó qué quería ser de mayor. Le contesté :

-De mayor, quiero ser director de cine.

Y mi madre me dijo :

-Pues para eso vas a tener que estudiar mucho.

Y recuerdo que yo, sin ningún tipo de problema, le dije :

-Es igual.

Si mi yo de taitantos hubiera podido estar allí para contemplar la escena, le hubiera dicho a mi madre, que en aquel momento era una muchacha de veintipocos :

Ole, señora! Ha contestado usted como debe ser. Por un lado, no le ha dicho a su hijo la verdad, o sea, que habiendo nacido en un suburbio de Madrid y siendo sus padres humildísimos, tenía pocas probabilidades de ser director de cine –entonces, Penélope Cruz y yo estabamos totalmente en ayunas, como es lógico, de lo que nos guardaba el destino- por otro lado, le ha dicho usted a su hijo que en esta vida, para ser algo, hay que estudiar.

En mi casa, supongo que porque mis padres quisieron los dos estudiar y no pudieron (mi madre, de hecho, se sacó el título de Bachiller a los cincuenta) siempre se nos ha inculcado el amor a los libros y sobre todo, que es lo más importante, una curiosidad insaciable que, por suerte, mi sobrina también ha heredado. Yo siempre digo que si la media de libros leidos de los españoles alcanza un libro y pico al año, es porque mis padres la aumentan, a base de leerse un libro a la semana por lo menos (mi madre, como yo, lee muy rápido). Una conversación nuestra siempre incluye las cosas que estamos leyendo y recomendaciones que nos hacemos los unos a los otros.

En Austria no sé si lo de los libros estará igual que en España, pero sí que existe un respeto a los estudios que, aunque sea por inercia, sigue permeando todas las capas de la sociedad. Esto, naturalmente, no nos libra de que determinados personajes públicos digan tonterías –por ejemplo, Felix Baumgartner, cuyas opiniones en todos los aspectos son bastante montaraces y mantienen poco contacto con lo razonable- o incluso hay personas privadas y con estudios que dicen idioteces (un campo que se presta especialmente es el de las pseudoterapias, como la homeopatía o la tirria que muchos obsesos con lo natural le tienen a las vacunas) pero uno tiene la sensación de que, en general, es en Austria la ignorancia un poco menos atrevida que en el país en el que nací.

El modelo de éxito deseado y promovido por la sociedad austriaca pasa en la mayoría de los casos por la formación y el estudio en tanto que, culturalmente, el modelo de éxito que proyectamos a los críos españoles es Lola Flores –nada en contra, soy muy fan-. De este lado de los Alpes, los libros y los codos, del otro lado, «el destino», el «ángel »,la fábula del indivíduo/a tocado por el dedo de Dios con un talento que se abre paso sin que a él le cueste más esfuerzo que imponerselo al resto de la gente.

Antiguamente, las chicas querían ser « artistas » y se consideraba que, para serlo, no había que tener gran formación técnica o que se podía suplir lo que a uno le faltara con desparpajo y morro, y el resto se aprendía mientras se iba haciendo. Los chicos querían ser « toreros » para lo cual hacían falta nada más que testículos que produjesen sustancias endocrinas en cantidad y calidad suficientes. Hoy, como todo, estos deseos se han hecho más eficientes : las chicas quieren ser modelos (una profesión para la que ni siquiera hace falta hablar, cantar o tener idea de nada, con lo cual no se nota si la afortunada es un cacho carne con ojos o no) y los chicos futbolistas (lo que vale para los toreros, en la mayoría de los casos, y salvo honrosas excepciones, vale para estos también). Quizá todo el asunto venga de que en España somos pobres y seguimos teniendo que conformarnos con las películas dobladas y lo de ascender socialmente, si uno ha nacido pobre, solo se puede hacer de milagro –aquí, conforme va la cosa, dentro de poco va a ser un poco igual-.

Estos días pasados, un cacho carne español –buena persona, simpático, pero cacho carne al fin y al cabo-, un cacho de carne con mucho éxito en la vida (a juzgar por su cuenta corriente) ha puesto en duda que el hombre haya llegado a la Luna. Claramente, su éxito laboral no lo ha conseguido estudiando. Venga, vamos a intentar no sacar conclusiones.

Por cierto! Hoy Viena Directo ha salido en la prensa. Por ejemplo, aquí.

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2 Responses to Artistas y modelos

  1. Isabel María dice:

    Casi el mismo artículo también en la vanguardia, por cierto ahora estoy leyendo un libro fantástico, se llama quiéreme siempre de la actriz Nuria Gago

  2. Anselmo dice:

    Respecto a la llegada a la Luna y a riesgo de ser tachado de inculto debo decir que, los vídeos y fotografías del acontecimiento me parecen montajes.

    Creo que lo que entendemos por educación adolece en no pocos casos del defecto de ser un lavado de cerebro para inculcarnos ciertas creencias y que acarrea, además, el efecto colateral de embotar nuestro raciocinio.

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