Si me quieres escribir

Una amable lectora, que se quiere meter a hacerme la competencia, me pide consejo. Se lo doy con mucho gusto.

8 de Agosto.- Una de las cosas más chulas que tiene Viena Directo es que los lectores me escriben mucho, para contarme sus cosas o preguntarme asuntos sobre los que tienen curiosidad. Muchas veces me preguntan sobre cosas de amores y de relaciones. Ahí se hace lo que se puede, Tratando sobre todo de aconsejar desde el sentido común o, por lo menos intentándolo, que no siempre es fácil. Por eso es bonito cuando a uno le preguntan cosas sobre las que tiene una modesta opinión y sobre las que sabe que, opinando, no le va a hacer mal a nadie.

Por ejemplo : una fiel lectora de Viena Directo me contaba hace unos dias que está pensando en animarse a abrir su blog y que si le podía dar algunos consejillos.

Antes de escribir las cosas que he pensado, me gustaría decir que lo más importante que hay que tener presente es que lo de escribir es, en muchos casos, un asunto muy personal y que cada uno, poco a poco (o mucho a mucho, depende de los talentos y las épocas) va encontrando su propio camino. Sé que esto suena a Kung Fú o a Paulo Coelho, pero es así. También hay que tener en cuenta que escribir es un trabajo. Nosotros, los que escribimos, tendemos a mitificar el asunto. Pero no : escribir cansa y es difícil. Lo que pasa es que el lector no se tiene que dar cuenta Yo lo comparo siempre con esa sonrisa tensa que tienen los bailarines de ballet y los patinadores. Dicho esto, los consejillos :

-Aunque suene sorprendente, quizá antes de ponerse a escribir una cosa que hay que hacer es deporte. Para escribir, o para cualquier otra actividad artística, conviene estar en forma. Como dijo aquel ministro de Franco (tan bestia como muchos de los ministros de Franco) « mens sana in corpore insepulto ». Esto significa que las drogas o el alcohol no son buenas cuando uno está escribiendo. Antes o después, lo que uno quiera, porque al fin y al cabo, cada uno con su cuerpo. Pero el mito de que si uno se pilla un buen colocón o una buena curda va a ser Scott Fitzgerald es absolutamente falso. Delante del papel, como al volante, lo mejor es no tener más sustancias en sangre que el café. De hecho, los escritores alcohólicos o drogatas han sido buenos  precisamente « a pesar de » las pastillas de la risa y no por su causa.

-Conocer a los lectores de uno, los cuales, probablemente, serán un reflejo de cómo es uno, siempre es una buena idea.

Esta frase, que parece tan sencilla, tiene muchas implicaciones, pero la principal es que no hay que subestimar a quien le lee a uno y tratarle de tonto ni tampoco asumir que todos los lectores de uno son premios nóbel. En mi caso particular, yo procuro escribir para gente que sea más o menos como yo, porque es el tipo de persona que conozco mejor. Imaginarse a los lectores de uno ayuda mucho a acotar, a fijar unas reglas del juego, como si dijéramos.

-Ponerse límites : y no solo a la propia ambición. Si uno se propone escribir una obra maestra lo más probable es que le salga un churro. Uno tiene que proponerse escribir un buen artículo, ni más ni menos. Un buen trabajo artesanal. Y qué es un buen artículo : pues es un artículo « que se lea bien », que sea interesante, que sea comprensible, que sea gracioso si el tema se presta y en todo caso, que entretenga de una manera digna. Como decía Josefina Carabias, « escribir es fácil, lo difícil es que te lean ».

También están los límites técnicos, que ayudan una barbaridad. Por ejemplo, todos los artículos de Viena Directo tienen más o menos la misma extensión (un folio, arial 12). En cuanto uno se pasa, como está sucediendo con este, uno ya sabe dónde tiene que cortar.

-Ser constante : escribir es una carrera de fondo. Cuando uno pone el punto final del artículo de hoy siempre tiene que pensar que el de maöana le va a salir mejor. O por lo menos que lo va a intentar.

-Ser paciente (sobre todo con uno mismo). Asumir que esa persona que escribe necesita tiempo para aprender de sus errores. Y, por supuesto, asumir que uno no siempre comunica lo que le gustaría que la gente entienda. O que la gente a veces no lee lo que uno ha escrito. También ser paciente, por qué no, con las críticas. A veces justificadas y a veces, no. Y, por último, y sobre todo :

-Tener sentido del humor 

Quizá pensándolo bien escribir bien (or whatever that means) quizá solo consista en comportarse en el papel como en la vida.

Articulo publicado en Austria. Guarda el enlace permanente.

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