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El Tribunal supremo austriaco ha hecho público un fallo que no solo afecta a los demandantes originales, sino a usted y a mí también.

14 de Agosto.- La antipatía entre la televisión pública austriaca y el partido derécher viene de lejos y ha tenido episodios bastante broncos, sobre todo para lo que es este bonito país, en donde, incluso en las situaciones más tensas, nunca se da una voz más alta que otra.

La cosa tiene su lógica. La ORF funciona como una especie de intelectual colectivo que antaöo representaba para los de Strache los cielos que había que tomar por asalto, y hoy representa un cúmulo de títulos académicos y larga experiencia que se lleva mal con los atajos que los deréchers utiliza generalmente para gobernar.

Como pasaba en las series de dibujos animados de nuestra infancia, en las escaramuzas entre la ORF y el partido derécher siempre parece al principio que Pierre Nodoyuna va a ganar, pero luego sucede siempre que se introduce una acción correctora (en forma de colleja de parte de la justicia, como en este caso) y el bien vuelve a resplandecer (o así).

Recordarán mis lectores que, recien formado el Gobierno actual, el vicecanciller Strache tuvo un tenso intercambio de impresiones con el jefe de informativos de la ORF, Armin Wolf.

El vicecanciller tomó una foto publicitaria de la ORF, en la que Wolf aparecía y le añadió un texto en el que se acusaba a la cadena pública austriaca y a sus informativos, particulamente, de difundir intencionadamente noticias falsas (sobre todo noticias falsas que iban en desdoro del partido derécher, porque a ellos, si la ORF difundiera noticias falsas a propósito de, pongamos, las últimas elecciones en Mali, les chuparía un pie ; todo suponiendo que alguien en el partido derécher supiera situar Mali en un mapa)

Como es natural, Armin Wolf reaccionó indignado y le pidió a Strache que se disculpara públicamente. El vicecanciller se negó, alegando que en carnaval esas cosas estaban permitidas, que era de broma. Wolf no se dejó convencer y demandó a Strache, el cual, para no verse sentado en el banquillo de los acusados, llegó con el presentador a un acuerdo extrajudicial. En el acuerdo, Strache (o sea, el partido derécher, que tiene una caja para estas cosas) pagaba una cantidad compensatoria por daöos en la reputación profesional de Wolf y se comprometía a disculparse públicamente, cosa que hizo. Wolf, como suele ser norma en estos casos (el partido derécher tiene ya un largo historial de demandas perdidas por cosas semejantes) donó la cantidad de dinero recibida a una ONG.

A pesar de todo esto, la demanda siguió su ruta judicial, pero no ya con Wolf como damnificado, sino con la ORF y, al ser Strache miembro del Gobierno, llegó hasta el alto tribunal austriaco (el Supremo) que ayer hizo público un fallo que puede tener consecuencias no solo para Strache y sus boys, sino también para usted y para mí. El alto tribunal se ha pronunciado a propósito de un aspecto de este chusco asunto que de otra forma no parecería tan importante y es sobre los derechos de reproducción de la foto que Strache utilizó para el meme famoso. Y ha dicho que Strache vulneró los derechos de los propietarios de los derechos de reproducción de la foto, o sea, la ORF, no solo al utilizar la foto sin permiso sino pudiendo dar a entender que utilizaba la foto con el beneplácito de su legítimo propietario, o sea, la ORF.

Esta sentencia es importante porque, como todas las del alto tribunal austriaco, es fuente de jurisprudencia. Esto quiere decir que, si en el futuro, alguien coge una foto mía, pongamos, y le pone un texto en donde mi reputación no salga bien parada, yo no solo le podré demandar por la difamación, sino que también podré demandarle por haber reproducido sin mi permiso una foto de la que yo (o quien haya hecho la foto) es propietario.

Por cierto, un par de lectoras, a propósito de este post, me han preguntado cómo van mis gatos. Mañana, si no pasa nada (la actualidad manda) hablaré de ellos.

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