Le llaman mala persona

En una pareja normalmente muy bien avenida la comparecencia de un tercero ha supuesto un factor de tensión ¿Auténtica ?

11 de Septiembre.- Alberto Closas fue uno de los actores más famosos del franquismo y, probablemente, una de sus caras más representativas. Closas sufrió el exilio en Argentina después de la guerra civil y probablemente sacó de la experiencia el convencimiento de que ser pobre no mola. Así pues, después de actuar en cabarés y sitios así, Closas no paró hasta convertirse no solo en un primer actor, sino en un empresario teatral de mucho éxito. Con todos los tópicos aparejados al cargo, incluyendo el de ser ese tipo de seductor empedernido de los de pañuelo a juego con la corbata.

Como mis lectores saben, soy muy partidario de las anécdotas que describen a sus protagonistas. Y el otro día supe una de Alberto Closas que me pareció deliciosa, y que, no sé por qué, me ha venido hoy a la cabeza.

Estaba Closas probando actores para un papel en una de sus obras. Cediendo sin duda a los insistentes ruegos de alguien cercano, accedió a probar a un actor que tenía fama de ser buenísima persona. Apareció el bueno en cuestión y empezó a decir el papel. Closas le cortaba a cada rato, por lo que el buen hombre estaba cada vez más nervioso y, naturalmente, lo hacía cada vez peor. Para liar más la cosa, en la oscuridad del patio de butacas, la novia de turno de Closas no cesaba de susurrarle al colérico histrión :

-Pobrecito, mírale, con lo bueno que es…

El caballero daba cada vez menos pie con bola, hasta que al final, jupiterino, Closas estalló y despidiendo al inepto con cajas destempladas, se puso a gritar :

– !Un hijoputaaaaaaa ! !Que me traigan a un hijoputaaaaaa !

Como uno es buena persona generalmente observa la hijoputez ajena con una actitud que va entre el miedo y la perplejidad y, en todo caso, procura mantenerse lo más lejos posible de ella. Sin embargo, no puede negar que, para algunas cosas de la vida, no hay nada como una mala persona, porque a la buena gente se nos ve el plumero (primero) y, después, tendemos a tener en cuenta ciertos parámetros que, en el mundo en el que vivimos, pueden llegar a ser poco prácticos. Como los sentimientos ajenos o el puro y simple respeto a la verdad.

Me acordaba yo de Alberto Closas al ver a Viktor Orbán, presidente de nuestra vecina Hungría, el cual está en estos momentos declarando en Bruselas por lo que, para cualquiera que tenga dos ojos en la cara, es una evidencia : el grave deterioro que en Hungría padece el Estado de Derecho, el respeto a las minorías y, en general, cualquier forma de disidencia de un político que ha hecho del nacionalismo más zafio (¿Hay alguno que no lo sea?) y de las formas más burdas del racismo, una manera de ejercer un estilo político que, en punk, se parece al de esas vecinas malas que hay en todas las casas. Esas que dicen eso de :

-Yo soy muy sincera, yo siempre digo lo que pienso.

Viktor Orbán comparece ante el Parlamento Europeo y su comparecencia ha producido una tensión en la coalición que gobierna Austria que a mí, como observador, me parece que solo es superficial. El desacuerdo entre la parte ultraderechista de la coalición, que ha invitado a Viktor Orbán a abandonar las filas del Partido Popular Europeo y a pasarse al bloque eurófobo y ultra en el que ya están Marine Le Pen y Salvini y la parte simplemente derechista que ha apoyado (si bien con poca convicción) la investigación del Parlamento, es una escenificación calculada y el intento, desde Viena, de poner velas a todos los santos disponibles por lo que pueda pasar (es una tradición muy arraigada de la diplomacia austriaca).

Mientras tanto, la táctica defensiva de Orbán le hubiera encantado a Alberto Closas. Nos atacan porque decimos cosas verdaderas pero políticamente incorrectas. Nos atacan porque somos diferentes y saben que tenemos la razón. Lo dicho : nada como una mala persona para según qué trabajos.

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2 Responses to Le llaman mala persona

  1. Anselmo dice:

    Se trata de un patriota contra globalist as. Imposible la conciliación.

    Pero a mí me parece que Orban está movido por sentimientos nobles, mientras que los globalistas lo están por móviles menos altruistas.

  2. Bad Vöslauer dice:

    Político y buena persona en la misma frase no casan a no ser que sea por oposición. Recuerda que siempre van preguntándose los unos a los otros qué hay de lo mío. Lo del servicio público debe ser como el valor en el ejército se sobreentiende, porque lo que es haberlo cero y más en Bruselas que lo más que pueden percibir de la sociedad civil, como si ellos no lo fueran, es que hablan otro idioma. al fin y al cabo son peones de intereses ulteriores y como se ha dicho al otro lado de los alpes, las bombas que vendemos son inteligentes y no van a causar daños colaterales, pues bien creo que bolígrafo es un arma y no muy inteligente necesariamente.
    .

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