Las ciudades

En Austria se han publicado estos días los sorprendentes resultados de una encuesta. A ti también te quitarán el hipo.

3 de Octubre.- En el ámbito germanoparlante hay una figura que se da también en los países mediterráneos, aunque de otras formas. Se trata del « publicista », en la acepción que la Real Academia da al término en primer lugar : o sea, persona que escribe. De cosas. Y luego las publica.

El buen publicista, como vive de vender muchos libros, tiene que encontrar su nicho de público y luego interpretar sus deseos. En España, por ejemplo, tenemos al inmarcesible Pío Moa (y a los pobres becarios que con toda probabilidad le escriben los libros, naturalmente). Don Pío, seguramente al frente de un grupo de esforzados del Word, ha encontrado su nicho en la política-historia-ficción. Con una cuidadosa mezcla de negacionismo, mentiras a medias y verdades fruto de su personal visión del pasado, Pío Moa ha ganado bastante dinero y se ha hecho con un puesto fijo de tertuliano, que lo mismo le sirve para hablar de lo malo que es el presunto comunismo de cualquier cosa que esté a la izquierda de, pongamos, una hermandad de costaleros de Sevilla, que para criticar cualquier producto cultural (que no sean sus libros, naturalmente) acusándolo de ser inane y subvencionado.

Naturalmente, Moa se beneficia de la tolerancia de que la ley celtíbera, se diga lo que se diga, hace gala para la propaganda del franquismo. En la práctica, Moa puede ser un negacionista de todas las cosas de las que se puede ser negacionista sin que tenga que temer consecuencias. Y casi está bien que así sea. Oye, cada uno se gana su chusco como puede.

El Pío Moa de Alemania (salvando todas, pero todas las distancias) se llama Thilo Sarrazin. Como Sarrazin no puede escribir sobre el nazismo sin que le metan en la cárcel (raros que son, en Alemania) ha encontrado un nicho de mercado en el que, sin nombrar al tito Adolfo, sí que utiliza una de sus fantasías apocalípticas favoritas (y, por lo visto, arraigadísimas en el inconsciente colectivo teutón). Se trata de la Rassenschande, o sea, de la aberración contra la raza. Según Sarrazin (y sus seguidores) la civilización cristiana se estaría haciendo el harakiri migratorio. Según Sarrazin (su última criatura se llama « El suicidio de Europa ») la refinada cultura europea estaría siendo destruida por una manada de bárbaros bestiales, de cuerpos extraños que están invadiendo solapadamente el corpus social europeo. Criaturas religiosa y racialmente ajenas a la europeidad, por ejemplo, los refugiados.

Tanto Moa, en su estilo, como Sarrazin en el suyo venden miedo. Histeria. Necesitan un malo muy identificable (el comunista, el rojo, el bárbaro mahometano con la cimitarra al cinto) y al mismo tiempo lo más deshumanizado posible, para que nadie pueda hacer la operación de sentir empatía por él. Si alguien les acusa de ser lo que son (dejo al lector que elija los calificativos que más le acomoden) ellos sacarán siempre la censura, la incomprensión del mundo académico, el stablishment…Más enemigos.

Naturalmente, sin cara. Muy conveniente.

En estos días se han publicado los resultados de una encuesta a propósito de la imagen que los refugiados tienen en Austria. Y los resultados han sido sorprendentes. La mayoría de los encuestados residentes en la Austria rural (que es casi todo el país) tienen mucha mejor imagen de los refugiados que aquellos que viven en las ciudades y no han tenido contacto con ellos. En el campo, es lógico, la gente se trata más. No hay nada para perder el miedo de lo que sea que familiarizarse con ello. Las personas se dan cuenta d eque los refugiados, todos los días, son como tú y como yo. En las ciudades, internet, en cambio, las redes sociales, ya lo decía la canción mexicana, « destruyen las costumbres ». Y naturalmente los publicistas (de cualquier pelaje) pueden hacer su trabajo sin obstáculos.

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2 Responses to Las ciudades

  1. Anselmo dice:

    Por favor. ¿ Podrías aportar alguna evidencia para justificar tus críticas a Pio Moa?

  2. Martín González Martínez dice:

    Saludos. Paco, ciertamente, hablando de “publicistas”, resulta inevitable plantearse la paradoja de que si Moa tergiversara, tú podrías concretar, en tu denuncia, en relación a qué relatos, y cómo y respecto de qué datos lo hace, no sé, vaya, en qué ocasión u ocasiones tergiversa o manipula o miente o exagera, tan siquiera. Es evidente que no lo haces, vamos… por si no te habías dado cuenta del detalle.

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