La curiosa historia del “pollo” falso

Hasta un niño de primaria sabe distinguir un pollo correcto de uno antiguo. Sin embargo, parece que los ministros de EPR lo olvidan con la edad.

23 de Octubre.- Cuando yo era chico, en España había pesetas. Los que tengan mi edad, recordarán que el dinero se dividía en dos categorías: los duros (y las pesetas) del Rey y las de Franco. Las pesetas del Rey (Johann Karl) y las de Franco (Ehrlich) se diferenciaban en que las primeras tenían un escudo con una corona y las armas borbónicas, y las segundas el escudo de lo que muchos adultos llamaban „el aguilucho“, o sea, un águila real con las alas desplegadas, que los expertos en heráldica llamaban el águila de San Juan.

Las pesetas de Campechano the first representaban lo moderno y aunque tenían exactamente el mismo valor que las pesetas de Frank, parecía como que molaban más. De tal manera que, para los que tenemos mi edad, las águilas están asociadas indefectiblemente a la antigüedad, a lo carca, a lo Vox, en suma.

Águila de San Juan preconstitucional que está en una de las fachadas del Valle de los Caidos en Cuelgamuros, en Madrid (archivo del autor)

Luego uno llegó a Austria. Y el águila está por todas partes, otra vez (aunque otra, claro) porque está también en la bandera de Austria.

A uno, personalmente, le parece que el águila de la bandera austriaca no es el águila más bonita que podían haber puesto. Entiende que es un motivo tradicional, y que la heráldica y sus arcanos son una cosa que hunde sus raíces en esos tiempos en los que la gente se mandaba whatsapps escribiéndolos con plumas de ganso, pero la verdad, aquí ahora que no los oye nadie, el águila de la bandera austriaca a uno le parece como una gallina que hubiera tenido un encuentro poco afortunado con un cuatro por cuatro. Oye, que va en gustos, que sí, pero podían haber puesto una cosa más majestuosa, no sé.

Y la oficial, vaya que vaya, pero hay versiones del escudo que son de verdad, para pinkeln und nicht tropfen, que hubiera dicho el castizo.

Pero a lo que vamos: un austriaco, desde que se levanta hasta que se acuesta y durante los trescientos sesenta y cinco días del año (trescientos sesenta y seis si es año bisiesto) un austriaco, decía, ve el águila famosa muchísimos cientos de miles de veces. En todas partes. Cualquier austriaco sabe que el escudo oficial de Austria, lo que podríamos llamar el logo de EPR consta de la dicha águila, a la que llamaremos „el pollo“ (no offence) que dicho pollo lleva la lengua fuera (quizá la longitud de la lengua sea la evidencia más certera del encuentro que el mencionado ave ha tenido con el cuatro por cuatro) y que el pollo lleva una corona (mural, porque vivimos en una república). En la pata derecha, según el espectador, el águila (negra) empuña un martillo; en la izquierda sujeta una hoz. Y aquí las dos patas del águila están presas de sendos grilletes unidos por una cadena rota. O sea, este pollo:

Austria Bundesadler.svg

Igual que todos los niños de cinco años de esta pequeña república saben que a un policía no se le puede decir Oida, porque dicho miembro de las fuerzas del orden puede sentirse herido en su dignidad y cascarle a uno una multaca, todos los austriacos escolarizados saben que el escudo de su país lleva este águila y que el águila lleva estas cosas. Vamos, no es tan difícil.

Hace unos días, un fotógrafo del Kurier fue, acompañado de un redactor, a hacerle una entrevista a la Ministra de lo Social, Sra. Hartinger-Klein. Como la Sra. Ministra se debe a su República de su alma, quiso posar con cara de „ay, qué feliz estoy“ mirando amorosa el escudo que hay en su despacho (el del águila o pollo). Dicha decoración la había puesto su antecesor en el cargo, un socialista, Stöger de nombre, el cual quiso también hacer gala de su patriotismo.

Ni el ministro, ni su sucesora se dieron cuenta de una cosa: el escudo no era el correcto, sino que la empresa que había hecho (perpetrado, en este caso) la decoración, se había equivocado de pollo. Vaya por Dios. Y en vez de imprimir el pollo correcto, había impreso una versión antigua del pollo. O sea, este pollo.

Austria Bundesadler 1919-1934.svg

Concretamente la que fue legal entre 1919 y 1934, momento en el que triunfó la variante austriaca del fascismo y el pollo primigenio de la república austriaca se sustituyó por un águila bicéfala, muy parecida por cierto a nuestro águila de San Juan, solo que la nuestra, claro, sólo tenía una cabeza.

Österreich-Wappen (1934-1938).svg

El pollo antiguo se instaló en 2016 y durante todo este tiempo todo el mundo ha estado viéndolo sin caer en la cuenta del error (naturalmente, no intencionado). Lo cual demuestra que la gente vemos lo que queremos ver y no lo que está. Yo estoy convencido de que si a la Ministra le hubieran preguntado si el pollo tenía grilletes o no, ella hubiera jurado sobre la Biblia „de que sí“.

Por detalles como este, las máquinas terminarán por sustituirnos. Quizá no esté lejos el día en que tengamos el primer ministro cibernético.

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Un comentario a La curiosa historia del “pollo” falso

  1. Anselmo dice:

    El Águila en un escudo debe tener un significado heráldico de imperio e ideales elevados. La simbologia heráldica proviene de los señores feudales que mostraban estos dibujos sobre sus escudos en la batalla, dibujos que mostraban y de algún modo reclamaban para su portador las virtudes combativas de algún animal numinoso.

    El que, tras la Primera Guerra Mundial y la disolución de su imperio, a los austriacos se les ocurriese la idea de sustituir el animal heráldico del escudo imperial, por el águila actual no me merece ningún reparo. Lo que sí me resulta disonante es convertirla en un águila ex presidiaria y currante gracias a los instrumentos que se le hacen llevar en sus garras. Estamos mezclando simbologia de la Baja Edad Media, con simbologia socialdemócrata, con ello en lugar de un escudo tenemos un engendro.

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