Una noche con Jardiel

Los Soles del Sur lo han vuelto a hacer : Teatro en Español de calidad en pleno corazón de Viena.

23 de Noviembre.- Desde que el mundo es mundo, y los seres humanos se subieron al carro de Tespis, hay tres maneras fundamentales para hacer que un público se ría : la primera, que la situación que se represente sea graciosa ; la segunda, que la persona que representa esa situación sea graciosa (lo que suele llamarse vis cómica) y la tercera, que lo que se diga sea gracioso. Si cualquiera de los tres factores es suficientemente potente, se puede prescindir de los otros dos. Un ejemplo perfecto sería la cómica Lina Morgan –y escribo cómica con el respeto casi reverencial que a mí me sugiere esta palabra- ; las obras de Lina Morgan no hubieran sido graciosas hechas por otra actriz, porque ella tenía la virtud de comunicar con el público, trayéndole referencias familiares pero vistas desde otro lado, de manera que la gente se partía (nos partíamos) de risa.

No era el caso de Jardiel Poncela. A pesar de que, a lo largo de su prolífica carrera se rodeó de grandes cómicos (especialmente de grandes cómicas) el fuerte de Jardiel era el texto. Su procedimiento, a la hora de escribir era muy parecido al de otro genio con el que, a primera vista, no tenía nada que ver : Alfred Hitchcock. Ambos se concentraban en purgar sus trabajos de agujeros de aburrimiento. Cuando había un momento muerto, Jardiel tenía sus trucos, por ejemplo, colocar una frase con publicidad. Casi cien aöos después, ayer, cuando Alejandra le dijo a su marido Mariano « Mariano, eres el hombre más tonto que conduce un Citroen » todos nos reimos.

Por otra parte, la comedia, Jardiel lo sabía, es una cosa muy seria. Tiene sus reglas que hay que seguir y, cuando uno no las sigue, el motor de la obra protesta. Por ejemplo, una de las reglas fundamentales de la comedia es que hay que interpretarla tratando de que el texto sea, dentro de lo disparatado, sólido y creible. Ayer estuve viendo la representación que de « Una noche de primavera sin sueño » han hecho los Soles del Sur, y era muy agradable en este sentido ver a los actores defender sus personajes de una manera muy convincente (dentro de que, por lógica, esos personajes están muy separados de nosotros en el tiempo y en el espacio). Me pareció un acierto total.

Naturalmente, Una Noche es el primer Jardiel que se estrenó y la maquinaria no está tan pulida como en otras obras suyas posteriores (el desternillante prólogo y primer acto de Usted Tiene Ojos de Mujer Fatal, por ejemplo). Esto implica que han aflorado algunas debilidades menores de la obra que el tiempo –ese gran juez- ha terminado por revelar, pero que probalemente a los espectdores del estreno, deslumbrados por la novedad, les pasaron desapercibidas. Se notan sobre todo en los personajes de Valentín y de la criada (a pesar del gran trabajo de composición de quienes los interpretaron ayer, impecable como siempre Eduardo Hernández San Deogracias, en el trabajo más « marxista » -por Groucho- que le hemos visto hasta ahora ; yo personalmente tampoco hubiera visto mal que EHSD se hubiera soltado más el pelo, porque creo que el personaje lo permitía, pero entiendo también que no quisiera correr al peligro de pasarse).

Me gustaría consignar aquí también el trabajo de la actriz que interpreta a Alejandra, Mariangela Corsetti. Como mis lectores habrán podido deducir, el idioma materno de Mariangela no es el castellano y, sin embargo, cumplió perfectamente con su responsabilidad de llevar el peso de la función. Es más : estuvo brillante durante el clímax de la trama.

Dejo para el final el aspecto que más me gustó de todos, y probablemente uno en el que una parte del público no reparó :el elgantísimo y muy límpio dibujo de los movimientos de los actores en el escenario. La manera de repartirlos en determinadas escenas, con una simetría que no solo complacía el sentido estético del público, sino que era también enormemente práctica y, si la palabra no suena un poco rara en este contexto, económica. Creo que fue una decisión de dirección excelente que los actores, naturalmente, ejecutaron también de manera muy perfecta. Esto, y el estupendo trabajo de caracterización y vestuario, elevaron la representación a otro nivel. En resumen, un placer.

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