Extranjeros en Austria

¿Qué sucede, o qué debería suceder, cuando se sorprende a un Gobierno en una mentira flagrante? Desmontemos hoy algunos tópicos.

29 de Noviembre.- En estos días, el Gobierno de EPR está entregado a la tarea de reformar la prestación social mínima que reciben las personas que no tienen ningún ingreso. Naturalmente, tratándose de un Gobierno como este, el chivo expiatorio (oficial) de todos los recortes somos los extranjeros. Digo oficial porque aunque la coartada seamos los extranjeros que presuntamente vivimos del cuento, lo cierto es que el Gobierno está disparando contra un grupo de desfavorecidos compuestos, mayoritariamente, por ciudadanos austriacos.

El Gobierno, a través de sus dos cabezas (por llamarlas de alguna manera) visibles, justificó las medidas afirmando que un sesenta por ciento de las personas que reciben estas rentas mínimas son extranjeras. Según datos de Statistik Austria, el servicio de estadística de la República Austriaca, este dato es, lisa y llanamente, mentira. Una mentira destinada a alimentar los estereotipos que inflan el voto de la ultraderecha. De hecho, según los datos de Statistik Austria, la mayoría de los perceptores de estas rentas mínimas son austriacos (un cincuenta y uno por ciento, casi un cincuenta y dos) un siete por ciento son ciudadanos de la Unión Europea y el resto ciudadanos de países terceros.

Naturalmente, años de propaganda zafia y mil veces repetida han hecho que cuando se mencione la palabra extranjero muchos austriacos -particularmente los lectores de los medios de comunicación intelectualmente más justitos– piensen en alguien de religión mahometana, con una mujer velada y cargado de hijos.

¿Cuánto hay de verdad en esto? ¿A qué nos dedicamos los extranjeros en Austria? ¿Es cierto el estereotipo?

Veamos: si nos vamos a los datos de Statistik Austria, podremos ver que, a primero de enero de este año que está empezando a terminarse, la propaganda, en este caso también, es rigurosamente falsa.

De hecho, el grupo principal de extranjeros en Austria (casi 200.000 personas) son los alemanes; les siguen los serbios (120.000) y en tercer lugar, con 117.000 efectivos, los turcos. Rumanos, bosnios, húngaros, croatas y polacos superan las cincuentamil personas. Hay registrados 48000 sirios (en su mayor parte refugiados o asilados) y un número parecido, aunque algo menor, de afganos. En total, un quince por ciento de la población de Austria no ha nacido aquí.

Echándole un vistazo al mundo del trabajo, podremos observar que aproximadamente un veinte por ciento de la población activa en Austria tiene lo que, a efectos estadísticos, se llama Migrationshintergrund (o sea, que o bien es extranjero o alguno de sus progenitores lo fue).

Si miramos por ramas de actividad, según las estadísticas oficiales (los últimos números que están disponibles en internet son de 2016) en la hostelería los extranjeros somos especialmente abundantes (un cuarenta por ciento) pero también hay otras muchas ramas de actividad en las que los extranjeros son una parte fundamental de la actividad económica austriaca (por cierto, según las estadísticas, los austriacos se aburrirían un montón sin nosotros, porque los extranjeros formamos el cuarenta por ciento de los trabajadores).

Otra cosa fundamental cuando se trata de nosotros, los extranjeros que vivimos y trabajamos en Austria, es que estamos, en un alto porcentaje, sobrecualificados para los trabajos que hacemos. Esto es especialmente patente para los extranjeros de primera generación, pero también en los hijos de esos extranjeros.

Un alto porcentaje de los extranjeros que vivimos en Austria realizamos labores que están por debajo de lo que nuestros estudios nos hubieran deparado en nuestro país de origen. O sea, que si uno rasca por debajo de las mentiras, se da cuenta de que del tópico que ciertos populismos quieren vender, queda poco que sea verdad (como quedaba poco de verdad con respecto a los pobres judíos antes de la segunda guerra mundial).

La moraleja de este artículo, que vale no solo para Austria, sino para toda la Historia, es que la propaganda lo primero que hace es sustituir a las personas por ideas esquemáticas, persigue que la gente suspenda su capacidad crítica y sustituya las propias opiniones por paquetes de ideas preparados que son siempre inoculados con unos fines interesados. El hombre, al fin y al cabo, es un animal vago por naturaleza. O, por lo menos, eso piensan ellos.

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Un comentario a Extranjeros en Austria

  1. Anselmo dice:

    El culpar injustamente a un colectivo de ser la causa de un problema que aflige a una sociedad, lleva a maltratarlo con lo que se crea otro problema y, sobre todo, lleva a no afrontarlo y por tanto , a sufrir plenamente las consecuencias del problema.

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