Marzo ventoso y “conmemorioso”

El tercer mes de 2018 fue bastante turbulento. El pasado, el presente y el futuro se entremezclaron sin dar tregua. Echemos un vistacillo.

15 de Diciembre.- Este 2018 ha sido un año rico en conmemoraciones, porque parece que a esta República, en el último siglo, todas las cosas le han pasado en años con un ocho.

En Marzo, los lectores de Viena Directo pudieron informarse ampliamente de los sucesos que condujeron a la anexión, en 1938 (o sea, hace ochenta años) de la entonces frágil y torturada república austriaca por parte de los nazis.

Justo cuando conmemorábamos esto, se produjo en pleno corazón de Viena una de las noticias que más cola (con perdón) han traido este año. Ordenada por el Ministro del Interior, Sr. Kickl, se produjo la intervención del Servicio Secreto austriaco, en una operación que probablemente no tenga parangón en la Historia de ningún país democrático. Los motivos siguen siendo confusos (a pesar de la cerrada defensa que Kickl hace de su actuación) y, en cualquier caso, han traido consecuencias bastante negativas para la credibilidad exterior de EPR, en tiempos como estos, en los que la cooperación de los servicios secretos, sobre todo para combatir el terrorismo, parece una cosa imprescindible.

Una de las razones que se apuntan y que al Gobierno y al partido ultraderechista que lo sustenta, hasta el momento, le ha sido bastante difícil desmentir, ha sido la de yugular las investigaciones y dispositivos de vigilancia que el Servicio Secreto austriaco tenía (¿Tiene aún?) en grupos ultraderechistas y que, en principio, pueden resultar potencialmente violentos. Es conocido que las zonas más oscuras y menos presentables del partido actualmente en el Gobierno tienen conexiones con estos grupos (a través, generalmente, de personas individuales, los famosos „casos aislados“) conexiones que han seguido funcionando a pesar de los diferentes intentos de lavado de cara que el partido derécher ha emprendido hasta ahora y que, a la postre, le han llevado al Gobierno.

La comisión parlamentaria que investiga la operación de Kickl aún no ha presentado sus conclusiones (conclusiones que, en cualquier caso, no tendrán ninguna consecuencia penal) pero lo que parece claro es que algo huele a podrido en el reino de Dinamarca.

En el mes de Marzo se publicó también un informe en el que se pasaba revista al aumento del racismo y de la xenofobia en Austria y se apuntaba al estereotipo de las personas extranjeras que el Gobierno difunde como una de las principales causas. Según el Gobierno, los extranjeros nos dedicamos a vivir de las ayudas sociales, somos personas que aspiramos a vivir sin trabajar (las dos personas al frente del Gobierno, por cierto, no han tenido un trabajo normal en su vida lo cual resulta bastante indicativo de que deben hablar con mucho conocimiento de causa) y, por último, se describe a las personas extranjeras como especialmente proclives a la barbarie y al crimen. Tanto mis lectores como yo nos pasamos la vida entregados al crimen organizado, de lo cual resulta el lujoso tren de vida que llevamos ¿A que sí? Pues eso.

El tercer mes de este año fue el último de la vida de un presunto espía ruso que vivía en Londres. Según parece, el Gobierno autoritario de Moscú tomó las medidas necesarias para que se eliminase a este caballero utilizando gas nervioso. Cuando el caso estalló, varios gobiernos europeos, incluyendo naturalmente al británico, expulsaron a más de cien diplomáticos rusos. La ola de la repulsa internacional se extendió prácticamente por todo el continente. Y digo bien, porque el Gobierno de un pequeño país con forma de pipa decidió alinearse del lado del Kremlin. Bingo: el Gobierno austriaco.

La Ministra de Exteriores austriaca, que invitó a su boda a Vladimir Putin y que protagonizó una de las escenas más comentadas del año (ya lo contaremos cuando lleguemos al verano) defendió la necesidad de mantener abiertos los canales de comunicación con la Federación Rusa „en estos difíciles momentos“ (sic). Es conocida la buena sintonía que reina entre el Gobierno de Moscú y los partidos ultraderechistas y eurófobos de la Unión, fuerzas políticas a las que Moscú provee, desde hace años, de munición ideológica (los famosos cursos que personalidades austriacas como Johann Gudenus toman y reciben regularmente) y las malas lenguas dicen que también de dinero. Evidente ha sido la participación rusa en asuntos tan turbios como el Brexit o los conatos de independencia de Cataluña, a través de campañas de intoxicación a través de internet.
La nueva guerra fría, vaya.

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Un comentario a Marzo ventoso y “conmemorioso”

  1. Anselmo dice:

    Es evidente que estamos presenciando el enfrentamiento entre fuerzas globalistas y antiglobalistas, apoyadas estas últimas por el gobierno de Putin, entre otras instituciones.

    Lo de Skripal parece poco creíble. Ya que este espía estuvo preso de la Federación Rusa durante unos cuantos años.

    Lo de el apoyo al golpe de estado en Cataluña por el Kremlin, lo veo dudoso. A nivel de noticias si que ha habido no pocas que señalaban a Israel y alguna que otra al gobierno Obama.

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