Deseo carnal

La vecinita de al lado, la „tormentosilla“, el hombre de la manguera y las esposas…¿Qué es lo que pone a mil a la población de EPR? Hoy, la respuesta

16 de Diciembre.- Muchas veces pienso qué habría sido de mí si me hubiera (o hubiese) quedado en España ¿Qué forma hubiera tenido Viena Directo? Porque, conociéndome como yo me conozco, no me cabe duda de que en algún momento se me habría ocurrido abrir un blog y luego…Pues ju nous.

Lo que no se puede negar es que, como le ha pasado a miles de personas desde mediados de la década pasada, internet se ha convertido para mí en una parte fundamental de mi vida, en la que, de hecho, pasan muchas cosas que luego influyen en mi realidad digamos física.

Quizá lo que voy a decir sea poco menos que inconcebible para la gente más joven que me lee pero, cuando ellos eran pequeños o ni siquiera habían nacido (últimos del siglo pasado) las personas humanas navegábamos por internet a palo seco (o casi). Por ejemplo, nos sabíamos las páginas web de los sitios que nos gustaban y las tecleábamos directamente, sin pasar por ningún otro intermediario.

Luego, empezaron a surgir los buscadores. Y entonces, insensiblemente, empezó lo que podríamos llamar „la era de los algoritmos“ y las personas empezamos, sin darnos cuenta, a no elegir nosotros mismos las páginas en las que queríamos entrar, sino que nos daban la información masticadita. O sea, que el buscador decidía qué era lo más pertinente dependiendo de lo que buscásemos.

Por último, el espectro de las cosas posibles que veíamos en internet se achicó todavía más y ahora hay mucha gente que solo se entera de las cosas si sus amigos las comparten en Féisbul sin enfrentarse a ese mar sin orillas que es la red. Y lo peor, naturalmente, es que casi nadie echa de menos la libertad antigua, porque las antojeras actuales, las „sugerencias“, les parecen mucho más prácticas.

(Ya lo decía un maestro que yo tuve, que el hombre es un animal vago por naturaleza).

Los algoritmos de los buscadores, aunque solo sea por todo lo anterior, siempre están bajo sospecha.

Hoy, por ejemplo, la prensa informaba de que el Gobierno de los Estados Unidos le ha preguntado a un mandamás de gúgel por qué cuando uno busca la palabra „idiota“ el buscador ofrece imágenes de Donald Trump.

Vamos, como si la respuesta no fuera evidente.

El mandamás de gúgel ha contestado lo que cae por su peso, o sea: porque hay muchas personas que han conectado en sus búsquedas el denuesto en cuestión con el presidente del Gobierno americano.

En la misma línea, la plataforma de internet más grande que los austriacos (y las austriacas) utilizan para alcanzar la cumbre del monte del gozo ha publicado lo que los usuarios buscan para que prenda la hoguera de su fuego carnal.

Este año, lo más buscado ha sido „deusche Nachbarin“, o sea, „vecina alemana“ de lo cual se deduce que la larga rivalidad que, tradicionalmente, ha separado a estos pueblos no es nada más que superficial o bien que el inconsciente austriaco fantasea con conquistar a la nación frontera a base de hacerle la caidita del imperio romano a la mujer normal, a la ciudadana de Munich, de Colonia, de Berlín, esa que te abre la puerta vestida solamente con un picardías y que te da vuelta y vuelta a la salchicha (con o sin curri).

Llama mucho también la atención que a los austriacos, a pesar de haber buscado muy frecuentemente a Stormy Daniels, mujer de lengua acostumbrada a otras…A otras consonantes, les gustan las fantasías en su propia lengua y, si puede ser, con el acento de Frankfurt (las salchichas otra vez).

Por cierto, aquí vamos a abrir un paréntesis. De verdad, Donald ¿Era estrictamente necesario? Tú, uno de los hombres más poderosos del mundo…Tú, un hombre que puede hacer de vientre en un retrete de oro macizo ¿No había nada mejor que una mujer que se llamase „Tormentosilla“?

También es llamativo que a los austriacos también les gustan mayores. Tipo madrastra sexi. Y ya si son dos madrastras sexis que se ponen cariñosas la una con la otra, no hay por qué temer banderas a media asta.

Por último, en contra del prejuicio, cabe señalar que, según datos de la plataforma en cuestión, un treinta por ciento del tráfico proviene de personas del sexo femenino ¿Buscarán ellas también a un vecino alemán o les gustará más el macho moreno? La plataforma en cuestión no se ha pronunciado.

Articulo publicado en Austria. Guarda el enlace permanente.

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