Sirven porque no sirven

O de cómo alguien que nunca ha tenido un contrato de trabajo predica las virtudes de levantarse temprano. La pelea por el seguro mínimo austriaco entre Viena y el Gobierno.

11 de Enero.- El actual canciller de la República austriaca resulta, sin duda, un personaje fascinante.

Sebastian Kurz, a pesar de ocupar el segundo puesto más importante de esta empresa a la que llamamos Austria, jamás ha hecho otra cosa en la vida que lo que está haciendo ahora. Su máximo nivel de estudios es el examen de estado que permite acceder a la Universidad (no ha trascendido la nota que obtuvo). Después de eso, sólo se ha dedicado a la política.

Por pura lógica biográfica, es un hombre que no ha podido pasar por una gama de experiencias, unas agradables, otras desagradables, algunas humillantes, que constituyen el trayecto vital de cualquier persona común.

O sea que, lo que podríamos llamar su experiencia del mundo real, es toda de segunda mano, o de segunda oreja (sin segundas : que mentar los pabellones auriculares en el caso de Kurz puede dar lugar a malos entendidos).

Si asumimos –cosa complicada- que Sebastian Kurz persona es el autor intelectual de todo lo que dice el Sebastian Kurz político, podemos llegar a la conclusión de que las informaciones que le llegan a propósito de lo que pasa fuera de su despacho y de su coche oficial son algo confusas y están, como mínimo, algo deformadas.

Mozart

Por ejemplo : en estos días el Gobierno se encuentra recluido en un hotel de conferencias –normalito,nada lujoso- sito en la localidad de Mauerbach, en los bosques de Viena. El Gobierno se reúne en Mauerbach un par de veces por curso para tratar temas importantes, como el cambio climático –qué nevadones están cayendo estos días, mein Gott– o las ayudas sociales a los más desfavorecidos.

En este contexto, Herr Kanzler ha comparecido ante los periodistas acreditados y, después de echarse mano a la entrepierna como Michael Jackson hacía cuando todavía no tenía el tabique nasal de platino, ha dicho que a él el modelo de ayuda social que ofrece la ciudad de Viena, particularmente a los refugiados y a parados de larga duración, no le parece bien porque, atención, no le parece adecuado que cada vez haya menos gente que se levante temprano para trabajar y más familias en las que solo los críos se levanten temprano para ir al colegio.

Después de esto, se ha soltado la entrepierna y sus dos huevazos han caido al suelo produciendo un temblor de tierra de escasa importancia que, sin embargo, ha podido sentirse en todo el término municipal de Viena y en algunas partes de Baja Austria, sin que haya habido que lamentar daños materiales ni personales.

Gracias a Dios.

El punto principal de la discusión es el llamado Mindestsicherung o sea, la ayuda que reciben las personas sin otros ingresos.

El Gobierno de Strakurz, a través de sus delegaciones regionales, o sea, los gobiernos autonómicos, lleva un año intentando recortar este seguro mínimo en diferentes estados austriacos -es una competencia que está transferida a los länder- con el objetivo de que los refugiados y los extranjeros en general -comunitarios inclusive- los cuales, por cierto, tienen la considerable ventaja de que nunca van a poder castigarle en las urnas, reciban lo menos posible.

Bueno, lo menos posible o nada.

Hasta ahora sus intentos están dando resultados desiguales, más que nada porque el Constitucional austriaco ha tumbado ya varias reformas, de manera que los expertos legales del Gobierno se las ven y se las desean para dar con textos legales que puedan pasar el filtro, por un lado, y por otro, servir de estandarte de los logros del Gobierno en los medios afines.

Solo el Land de Viena, en manos de la socialdemocracia (veremos cuánto dura), se resiste como gato panza arriba a estos intentos de reforma. Y esto escuece en el Gobierno. Por muchas razones que podríamos enumerar exhaustivamente.

Michaelerplatz

Por no hacer el cuento largo vendría a ser, primero, porque el Gobierno austriaco necesita dinero y se está agarrando a cualquier posibilidad de ahorro.

En lo económico, Strakurz es netamente neoliberal, con todo lo que ello implica. Por ejemplo en el tema de los impuestos. Actualmente, se encuentra embarcado en una rebaja impositiva que tendrá sus efectos a partir del año que viene. Todos sabemos -los españoles porque lo hemos sufrido- lo que significa bajar los impuestos. Significa, principalmente, que el Estado recauda menos dinero. Si se recauda menos dinero, naturalmente, el Estado no puede prestar los servicios que prestaba antes, o puede prestarlos, pero con peor calidad.

Desde el punto de vista neoliberal esto es completamente indiferente, porque en el maletín (que no tiene fin) de cualquier neoliberal está el pretexto definitivo. O sea : que los terrenos que el Estado no pueda cubrir, o que el Gobierno decida que no son prioritarios en bien del ahorro, como por ejemplo la enseñanza o la educación de calidad, será la iniciativa privada la que entre en juego. Por ejemplo, con colegios privados o con hospitales privados. La gente normal, naturalmente, tendrá que conformarse con servicios públicos de calidad B. Y si no, dicen nuestros neoliberales, que espabilen porque, como decía la abuela del escritor español Jose Luis de Vilallonga -marqués de Castelvell- los pobres « sirven porque no sirven ; si sirvieran, no servirían ».

Otra razón por la que el Gobierno quiere recortar el Mindestsicherung (aunque, con propiedad, habría que decir « la » Mindestsicherung) es porque, de cara a su parroquia (o sea, la conservadora-populista y la ultraderechista-populista) el Mindestsicherung, particularmente el modelo vienés es algo muy espefícico de Viena y, por lo tanto, del único bastión en manos de la socialdemocracia que queda en Austria.

Desde que la actual coalición está en el poder y, sobre todo, con vistas de escenificar de cara a la opinión pública la enorme sintonía que reina entre sus componentes -es muy típica del conservadurismo, esta adoración de la unanimidad y del « hombre fuerte »- se hace mucho énfasis en el enemigo común, que es la socialdemocracia, antiguo socio de Gobierno, la cual, en franca retirada en el resto del país, sigue gozando en Viena de muy buena salud. Buena salud abonada, además, por los informes que colocan a Viena (y con mucha razón) en los primeros puestos de calidad de vida del mundo.

El debate hoy ha sido bastante bronco y a las afirmaciones de Kurz se han unido otras de Strache en las que ha amenazado a las autoridades de Viena con llevarlas ante la justicia si no se pliegan a los deseos del Gobierno ¿Seguirá siendo Viena la aldea gala o cederá a la lógica neoliberal ?

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Un comentario a Sirven porque no sirven

  1. Anselmo dice:

    Resulta paradójico que personas que han vivido toda su vida de partidos estatales, es decir de órganos estatales encuadrados en y pagados por el estado se manifiesten liberales. Por otra parte, si las ideas liberales alguna vez pudieron tener una justificación, desde luego no es así en nuestra época en la que el mercado libre es una quimera, debido a la existencia de monopolios u oligopolios en los sectores más importantes de la economía. Ello sin olvidar la fusión que de facto existe entre la economía de alto nivel y la política (leyes influidas por las grandes empresas, puertas giratorias, etc.). De todas formas ya que se trata de un gobierno elegido o tolerado por el pueblo austriaco. ¡ Que con su pan se lo coman !

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