Informados y entretenidos

Alguien dijo que el asesinato es una de las bellas artes. Hoy, para nosotros, si el lector me lo permite, va a ser un ligero pretexto.

15 de Enero.- Desde que empezó 2019, la ORF, la cadena pública austriaca, ha decidido reforzar aquellos espacios en los que mejor puede hacer frente a la competencia : los informativos.

Uno tiene la sensación, de todas maneras, de que los informativos de la cadena pública austriaca son un modelo tan consolidado, una máquina tan bien engrasada, que para que funcionaran mejor de lo que ya lo hacen lo que tendría que cambiar sería el modelo, y eso exigiría rehacer la ORF de arriba a abajo, cosa que, como todos mis lectores se pueden imaginar, es bastante complicada.

Sobre todo considerando que al modelo de televisión que podríamos llamar « secuencial » (o sea, un programa detrás de otro, en un orden fijo) y del que la ORF es un exponente de libro, le queda, a mucho tirar, una década y media de vida.

La dirección de la cadena ha cambiado, pues, lo que puede cambiar, o sea las caras que el espectador ve y, el domingo, hay una nueva edición del buque insignia de los informativos de la casa : el Zeit im Bild.

Así pues, cuando hoy mis lectores que vivan aquí se hayan querido enterar del lioso asunto que llenará problablemente las portadas de la peor prensa local –o sea, el caso del asesinato de la muchacha de raíces etíopes pero pasaporte español por parte de su hermano- probablemente también se hayan dado cuenta de los cambios.

Tradicionalmente, los informativos han sido el buque insignia de una cadena de televisión y la clave de su prestigio, y luego veremos por qué.

De hecho, las cadenas privadas austriacas no acaban de cuajar como alternativa seria a la ORF –quizá no lo pretenden, pero eso es otra cosa- porque han elegido el camino de lo que los americanos llaman « infotainment » o sea, información combinada con entretenimiento. Un cóctel que, si uno quiere informarse de verdad, como un ciudadano inteligente y responsable, es como pedirle a un cirujano que nos opere de un orzuelo con los mismos aspavientos que si estuvieramos entre la vida y la muerte.

Por ejemplo : volviendo al caso que ha ocupado hoy la atención pública, el de la mujer asesinada en la Estación Central de Viena, sugiero a mis lectores que, si tienen oportunidad, comparen la cobertura de la ORF con la de una cadena privada y muy probablemente se darán cuenta exactamente de lo que quiero decir.

Independientemente de la línea editorial de la cadena, que todas, incluso la pública, la tienen, el tratamiento en la ORF es sin duda mucho más sobrio –y, en mi opinión, más correcto-.

Información o Infotainment.

Como diría Manolito, el de Mafalda, datis (decuestion).

Las cadenas privadas se inclinan por el infotainment porque, si uno quiere hacer información de verdad necesita una infraestructura económica mucho mayor que si lo único que quiere es contar cosas de consumo rápido pero importancia relativa (sobre todo a la hora de comprender cómo funciona el mundo) como un crimen.

A todo esto, no digo que contar los crímenes no sea importante, si se exploran las causas de esos crímenes.

Es lo que va de llamar a las cosas « violencia machista » o « drama familiar » ; lo segundo, por si el lector no se ha percatado, es infotainment.

Pero yo he empezado a escribir este artículo por otra cosa. Y es porque me ha llamado la atención una noticia.

En el pedazo del planeta en el que nací, un canal de televisión ha decidido eliminar los informativos de su parrilla.

Al margen de que las defensas de mantener en antena estos telediarios tengan un tufillo más bien corporativo, las cosas como son (periodistas defendiendo a otros periodistas) a mí me ha llamado la atención otra cosa : ¿Por qué lo que no nos escandaliza en la radio –en donde hay emisoras que se dedican solamente a emitir música- sí que nos parece raro en la televisión ? Es más ¿Sería posible algo así en Austria ? ¿Podría en un futuro Puls 4 –la privada austriaca más modesta- decidir que su distinguida clientela debería informarse en otro sitio ?

En mi opinión, la necesidad de que las cadenas de televisión tengan « de todo », especialmente en Austria, viene de una manera antigua de entender la televisión que tiene los días contados. En el principio de los tiempos, cuando Chicho Ibáñez Serrador dominaba la tierra (la tierra argentina primero y la española después) solo el Estado podía permitirse la cantidad de recursos que costaba una televisión -y se los permitía porque al no tener competencia podía controlar lo que hoy en día se llama « la conversación » pública- ; cuando la cosa se abrió a los canales privados, naturalmente había un reducido número de señores que gozaban de una cuenta tan saneada como para permitirse un canal de televisión y todos se hacían tomando como espejo a la cadena pública.

Y, naturalmente, aspiraban a arrebatarle a la cadena pública su posición predominante.

En Austria, se puede decir que la ORF tiene la posición dominante en el mercado pero, a pesar de eso, las otras cadenas privadas, incluyendo Puls 4, tratan de hacerse « mini ORFs », y fracasan, claro. Y fracasan porque ya no hace falta. Porque ya nadie se informa en un solo sitio. Ni compra un solo periódico. 

Incluso el que mañana informará a propósito del caso de la pobre chica asesinada utilizando un titular sensacionalista y previsiblemente racista tiene una televisión que es, si bien se mira, una ORF para pobres. Para muy pobres.

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Un comentario a Informados y entretenidos

  1. Anselmo dice:

    Con respecto a la televisión española, si se comparan programas de los años 80 con programas actuales, se aprecia una disminución de calidad espectacular.

    La figura del tertuliano, pseudo experto a sueldo que defiende determinadas consignas políticas a machamartillo y que se considera capaz de discutir sobre los temas más variados, no me consta que existiera entre el 1975 y 1995.

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