La panda de Tel Aviv (que te viv)

Mayo de 2019 va a ser un mes lleno de sobresaltos, de emoción, de intriga, de sorpresas. Hoy, adelantamos una que puede ser muy especial para Austria.

29 de Enero.- El mes de mayo de este año va a estar lleno de sorpresas. Algunas, que vienen preparándose desde hace tiempo. Si Dios quiere sabremos por fin qué porras quieren hacer los ingleses con su vida en el momento post Brexit, ese proceso histórico que lleva meses en la senda imparable del esperpento. Tendremos tiempo de que haya llanto y crujir de dientes cuando los populismos ultraderechistas tomen al asalto el Parlamento Europeo y se cepillen la Unión bajo la atenta (y ufana) mirada del putín de Putin y, como no, para compensarnos de tanto disgusto, soponcio, alipori, volunto y desperfecto, el día 16 de Mayo se celebrará en Tel Aviv (que te viv) el Festival de Eurovisión.

Eurovisión es un tema doloroso para mucha gente (mayormente por el tema de las otitis que provocan la mayoría de las canciones venidas de Europa del este). Uno sospecha que la Humanidad, a la postre, se divide en dos grupos de personas: aquellas a las que Eurovisión les gusta y aquellas a las que les gusta ver trabajar a Cristiano Ronaldo y a sus colegas de oficio. En medio, una masa de gente que va por la vida like a cow without a bell o sea, como vaca sin cencerro.

Yo soy de esas personas a las que Eurovisión les gusta (sobre todo, desde que se hizo en Viena, que nos quedó un festival precioso, las cosas como son) y por eso, todos los años, informo sobre Eurovisión en el blog.

Hoy se ha sabido el nombre de la cantante (o así) que representará a Austria en la cita de la capital de Israel (cita, por cierto, cuya celebración se convirtió casi en una cuestión de Estado, al estar las arcas de la tele pública israelí con más telarañas que el cerebro de un influencer), la chica se llama Paenda, tiene treinta y uno, es de Estiria pero vive en Viena desde hace once años, momento en el que decidió compaginar su carrera musical -como es una chica moelna, hasta ayer la conocían muy bien su familia y amigos- con los estudios de psicología.

Paenda (supongo que se pronunciará como Pända o como Panda, directamente) es su nombre de guerra. En el siglo, se llama Gabriela Horn. Hasta que decidió tomar las riendas de su destino musical y llamarse Paenda, Gabriela Horn estuvo tocando en equipos musicales. Eso que suelen llamarse bandas, como las que amenizan las corridas de toros o las que asaltan comercios, con nocturnidad, mediante el socorrido método del alunizaje.

Como Paenda ha publicado dos álbumes, que llevan nombre como de proyecto de la NASA: Evolution I y Evolution II, que le ha puesto en el mercado una disquera que se llama „Wohnzimmer records“ (o sea, los discos de la sala de estar).

Paenda es una chica muy completa en esto de la música y parece que su familia también. Empezó cantando en el coro de la iglesia de su pueblo y a partir de ahí, practica un estilo en el que se mezclan varias influencias, las cuales, a uno, como es un hombre del siglo XX, le parecen como de música que escucha esa gente que lleva más oro encima que el Cigala. O sea, hip-hop, Trap y cosas de esas.

Si Paenda fuera española, pues probablemente se hubiera metido a flamenca y sería una cosa como Rosalía. Como es austriaca, pues la ha elegido para representar a su país, como sucedió con sus dos predecesores en la tarea, un equipo de musicólogos pagados por la televisión pública , los cuales querían, con su elección, significar que Austria es moderna, que está abierta al mundo (siempre que el mundo sea blanquito y rico, claro) y que es un país muy del siglo XXI.

De momento, su idea de la modernidad es una chica con el pelo teñido de turquesa (¿Será un mensaje oculto?) que canta en inglés.

Limits, la canción que va a llevar Paenda a Tel Aviv es, por lo visto, una balada en inglés de la que todavía no se encuentra ninguna muestra en internet. La defenderá el día 16 de Mayo -segunda semifinal-. Primero, tendrá que pasar a la final y después, ya si eso…Bueno, veremos lo moderna que es.

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