La radio en Austria (1/2)

Hoy es un día muy especial, así que vamos a hacer hoy un post sobre un tema también bonito e interesante: la radio.

13 de Febrero.- Si la infancia de Antonio Machado era un patio de Sevilla en donde maduraba un limonero, la mía está indisolublemente unida a la radio.

Mi primer recuerdo relacionado con la radio es escuchar el Ángelus, cuando era yo muy pequeño. El ángel del Señor se anunció a María…Más tarde, el recuerdo traumático de Radio Hora -una emisora que, aún hoy, no entiendo cómo nadie podía soportar-; después, en mi adolescencia, cuando Antena 3 Radio era la emisora más erótica (empezaba con un programa que se llamaba „El primero de la mañana“ y terminaba cada día con „Polvo de Estrellas“) recuerdo haberme pasado más noches en blanco de lo que hubiera sido aconsejable para mi desarrollo físico e intelectual escuchando a Carlos Pumares hablando de cine (todas las cosas que aprendí aún me sirven hoy).

En Austria, también escucho casi todos los domingos Wow, con Robert Steiner y Rolf Rüdiger, que es un programa cariñoso y simpático y me gusta mucho también Lela Madavian, de Radio Wien y también escucho con mucho agrado Melodie und Nostalgie, que es un programa de canciones antiguas que ponen el domingo por la tarde noche, que es un poco de residencia de ancianos, pero que ayuda a endulzar ese momento crepuscular del fin de semana.

¿Y por qué todo esto? Pues porque hoy es el día mundial de la Radio, y me ha parecido que hoy sería muy bonito recordar un poquito la historia de este maravilloso medio de comunicación en Austria.

Rebuscando por internet, me he dado cuenta de que pronto la radio austriaca cumplirá cien años.

La primera emisión tuvo lugar el día de los santos inocentes (o sea, el primero de abril) de 1923, naturalmente desde Viena.

En aquel entonces, la emisora, a falta no solo de locales propios sino de, supongo, un parte de receptores amplio, estaba en una fábrica, la de la Fábrica Consolidada de Teléfonos y Telégrafos Czeija y Nissl. En el verano de 1923, esta primera radio austriaca tuvo sus propias oficinas, en la Währingerstrasse, en los locales del antiguo Museo Técnico y fue bautizada con un nombre muy art decó, Radio Hekaphon.

Esta emisora tuvo una vida muy corta. En la primavera de 1924 se fundó la abuela de la actual ORF, la RAVAG (Radio Verkehr AG) con el nombre comercial de Radio Wien. Esta empresa, que funcionó casi todo el tiempo en régimen de monopolio, duró hasta 1958, momento en que se fundó la ORF.

Como curiosidad, en aquel primer momento, como la RAVAG no tenía emisora propia, continuó utilizando la de Radio Hekaphon en régimen de alquiler.

Una cosa que sí que sucedió muy pronto es que el Gobierno austriaco del momento se dio cuenta del enorme potencial que, ya entonces, tenía la radio, así que los políticos pronto pusieron en marcha un marco legal que les aseguraba el control sobre lo que se decía por las ondas.

En 1925 se colocó el primer repetidor y en ese mismo año, en el mapa de la radio austriaca, se encendió otra lucecita, ya que se fundó Radio Graz, la cual emitía, sobre todo, música clásica. En 1925 los afortunados poseedores de una radio pudieron escuchar por primera vez la retransmisión en directo de una ópera, naturalmente, desde la Ópera Estatal (Staatsoper) y también los Salzburger Festpiele.

Pronto, se empezaron a transmitir por radio toda clase de cosas como, por ejemplo, obras de teatro y nació la programación infantil también.

Una cosa que, en aquel momento no emitía la radio era noticias. Los dueños de periódicos temían la competencia de un medio que era mucho más inmediato que los periódicos de papel. O sea, como ahora con internet. Además, como los accionistas eran en su mayoría estatales, se quiso dar al medio naciente una neutralidad política total (tampoco eran muy buenos tiempos para significarse). De cualquier manera, en un país que se polarizaba más y más y en el que el foso entre el progresismo y el conservadurismo era cada vez mayor, la tentación de meter el cucharón en la radio fue demasiada para los Socialcristianos -antecedentes del Partido Popular actual-; por ejemplo, la radio no dijo ni esta onda corta es mía cuando la multitud incendió el Palacio de Justicia de Viena (momento germinal del libro Masa y Poder, de Canetti, que se encontraba entre las turbas). En 1930 se produjo el primer especial informativo electoral. Curiosamente, de esta época proceden los documentos sonoros más antiguos de la radio austriaca. Se lo debemos a que, en aquel momento, nadie quería arriesgarse a que durante una retransmisión en directo, los ruidos imprevistos arruinasen el placer (y la comprensión) de los oyentes. Así pues, cuando había algo importante (por ejemplo, un discurso) se grababa a la persona en un estudio y luego se ponía el disco (los magnetófonos de bobina abierta no llegaron hasta muchísimo más tarde).

A primeros de los treinta había en Austria medio millón de receptores. El contexto político era ideal para la propaganda y el austrofascismo, al mando del canciller Dollfuss (nunca tanta mala leche estuvo concentrada en un tío tan canijo) vio pronto el potencial de la radio como medio para convencer a la población de sus postulados políticos.

Y no solo ellos. En 1934 se produjo el primer intento de los nazis de tomar el poder en Austria, el llamado Golpe de Julio, y la víctima fueron los trabajadores de la RAVAG, entonces en la Johannesgasse.

En 1935 se puso la primera piedra de la Rundfunkhaus, un hermoso ejemplo de arquitectura fascista, que aún está en uso, en la Argentinierstrasse, no muy lejos de la embajada española.

Para preocupación del gobierno austrofascista, los austriacos también podían oir el Reichsender de Munich, que era la emisora del tercer Reich que intentaba convencer a los austriacos de que con el tito Adolfo todo les iría mejor.

Naturalmente, la RAVAG reaccionó con contrapropaganda.

En la lejanía, empezaban a resonar las botas de los ejércitos del tercer Reich. La invasión fue prácticamente transmitida por radio, como contaremos en el siguiente capítulo de esta curiosa historia.

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