Fe de ratas

Estos simpáticos roedores, motivo predilecto de la iconografía nazi, desempeñan un papel prominente en una publicación del FPÖ. Vaya por Dios.

22 de Abril.- La descripción más precisa que se puede hacer de la mancomunidad de Braunau, Alta Austria, es que es la Austria profunda.

Poca gente sabe que, en su territorio, compuesto por varias poblaciones que suman en total unos cienmil habitantes, nació Leopold Stiefel, el fundador de Mediamarkt (no, él no era tonto). Y lo sabe poca gente porque la fama de todos los nacidos en Braunau ha sido eclipsada porque en Braunau, y más concretamente en la cabeza de partido, Braunau am Inn, nació Adolf Hitler.

Es fama en toda Austria que los habitantes de Braunau am Inn están hasta los mismos huevos (con perdón) de la fama indeseada que les trae su paisano más famoso. Las personas decentes que viven por allí (que serán, como en todas partes, mayoría) seguramente se preguntarán qué culpa tienen ellos de que en una remota noche del verano de 1887 un espermatozoide generado en los testículos de un oscuro y brutal funcionario de aduanas del Imperio, Alois Hitler, se encontrara con un óvulo de una (por lo que parece) medio sobrina suya, Klara. Para colmo, culo inquieto como era, hombre de iras fáciles y digestiones mentales complicadas -como más tarde lo sería su hijo- el cafre de Alois Hitler aguantó solo un par de años en Braunau y pidió luego el traslado a otra localidad.

Debido a esas tres docenas escasas de meses, los habitantes de Braunau han tenido que soportar de todo, incluyendo, recientemente, a un ex actor porno que, disfrazado de Adolf Hitler, se paseaba por sus calles y se detenía frente a la casa natal del genocida.

A la gente decente de Braunau, cuando le preguntan por Hitler, le sale sarpullido. Luego hay otra que, por lo visto, ha decidido que de perdidos al río y que ya que, total, les van a mentar la soga por muy en casa del ahorcado que vivan, pues oye, para qué fingir.

En estos días, precisamente, se ha producido otro de esos „casos aislados“ que vuelven del todo inútiles los esfuerzos del vicecanciller Strache de intentar darle a su partido una imagen pública medianamente presentable y también condenan a la ineficacia los intentos del canciller Kurz por aparentar que todavía no se ha enterado de quiénes son sus socios de Gobierno.

En una circular puesta en circulación por el FPÖ de Braunau figura una poesía en la que se recupera un motivo muy de los tiempos del nacionalsocialismo: las ratas.

En aquellos tiempos de infame recuerdo (para la gente decente) se comparaba a los judíos, a los homosexuales, a los intelectuales y, en general, a las personas con inquietudes progresistas, con las ratas, las cuales, como es sabido, colaboraban involuntariamente en la difusión de agentes infecciosos. Del mismo modo, los grupos de personas antes mencionados infectaban con sus ideas supuestamente disolventes el sano cuerpo de „la sociedad aria“ y, por lo tanto, estaba justificado eliminar a estas personas como si dijéramos „en defensa propia“.

Del mismo modo, en la hoja puesta en circulación por el FPÖ de Braunau se compara a los extranjeros con las ratas, y no hace falta haber leido demasiado para darse cuenta de que por los modos y las imagenes empleadas, el „poeta“ ha bebido de las fuentes del Dr. Goebbels.

Aunque el papel no lleva firma, parece ser que su autor ha sido el vicealcalde de Braunau, Sr. Christian Schilcher, su superior jerárquico en el partido, Sr. Hubert Esterbauer, se ha mostrado „descontento“ (unglücklich) con la poesía en cuestión, pero ha tratado de disculpar al bardo, diciendo que se había limitado a „satirizar“ algunos temas de actualidad.

Desde todos los demás partidos menos, naturalmente, desde el FPÖ, se ha hecho constar la repulsa hacia la publicación y se ha pedido que el FPÖ se distancie claramente del papel. No parece que vaya a hacerlo, naturalmente o que, si lo hace, lo hará con la boca pequeña, porque el núcleo duro de los votantes del FPÖ son gente que, aunque no haga rimas, piensa como Esterbauer.

O eso, o que en el agua de la región de Braunau hay algún componente extraño. Si no, no se explica.

Articulo publicado en Política/Economía. Guarda el enlace permanente.

Un comentario a Fe de ratas

  1. Anselmo dice:

    Es una pena que halla gente tan espiritualmente enferma como para ser capaces de hacer la analogía que describes. En buena medida, ese odio y ese desprecio dirigido contra hombres que ellos consideran diferentes lo dirigen también contra ellos mismos, en la medida en que también son hombres.

    La proyección de esa vesania es el genocidio de los odiados y, paradójica mente, la inmolación de los que ellos consideran los buenos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.