Elecciones europeas 2019: la alegría va por barrios

Quien pensara que, tras la aventura ibicenca, la ultraderecha austriaca estaba acabada, se ha equivocado. Nunca una derrota en unas elecciones fue tan dulce.

26 de Mayo.- El último de los colegios electorales de la Unión Europea (en Italia) no cerrará hasta las once de la noche. En ese momento, se darán a conocer los resultados (casi) definitivos de estas elecciones.

En Austria, naturalmente, los resultados tienen el morbo de ver cómo han influido las recientes turbulencias en la decisión de los votantes austriacos.

A estas alturas y, a falta de los resultados definitivos, está clara una cosa: quien esperase una debacle de la ultraderecha, parecida a la de principios de este siglo, se ha equivocado de medio a medio.

La dulce derrota del FPÖ

La sorpresa, por lo que parece, no ha sido exclusiva de los que esperaban una liquidación completa de la ultraderecha después de la aventura ibicenca. En el propio partido de Strache el alivio ha sido mayúsculo.

Está claro que los resultados han sido menos brillantes que lo que vaticinaban las encuestas anteriores a la catástrofe (un veintiseis por ciento más o menos, compatible con el último resultado electoral) pero con el diecisiete por ciento (+/2%) que las encuestas a pie de urna le dan en estos momentos a los ultraderechistas, hay muchos (probablemente entre ellos Harald Vilimsky) que se dan por muy satisfechos. Nunca una pérdida de votos tuvo tanto sabor a victoria (o, por lo menos, a tregua).

La explicación no puede ser otra que esta: ese diecisiete y pico de votos son a Austria lo que „el franquismo sociológico“ era en España hasta, por lo menos, los noventa.

Ese 17% es el núcleo duro de los votantes del FPÖ, un caladero en el que reina, indudablemente, la percepción de que „todos los políticos son iguales“ y que, por lo tanto, considera el escándalo que sentimos los demás como la manifestación de los remilgos de una gente que no sabe cómo funciona de verdad el mundo.

También, a qué negarlo, la existencia misma de este resultado demuestra hasta qué punto la engrasada maquinaria de comunicación de la ultraderecha, combinada hasta cierto punto con el Zeitgeist, ha sido capaz de terminar presentando a Strache (principalmente a Strache) como a la víctima de una conspiración.

(Abro aquí un paréntesis para hacer una predicción: no creo que tardemos más de seis meses en presenciar la vuelta a la política activa de Heinz Christian Strache, como ya presenciamos la de Peter Pilz; en este sentido, sería muy interesante analizar el giro que ha tomado la maquinaria de propaganda del FPÖ en estos días, al objeto de construir la narrativa de Strache víctima que sustituye, poco a poco, a las de Strache borracho, Strache corrupto, Strache político influido por los rusos, etc.)

Dado lo trepidante del ritmo que la actualidad está tomando -no nos olvidemos de que mañana el canciller Kurz se enfrenta a una prueba de fuego- no es probable que tenga tiempo para sentarme tranquilamente a escribir sobre eso, pero ya digo: interesante, sería un rato interesante examinar esa cuestión a fondo.

A Kurz las urnas le echan una manita

Los resultados previsibles de las elecciones de hoy también suponen un cierto alivio a la delicadísima situación de Sebastian Kurz.

Su partido es el indiscutible ganador de la jornada y su candidato, Ottmar Karas, un hombre que procede de lo más rancio (en todos los sentidos) de las reservas ideológicas del Partido Popular Austriaco, ha sido el más votado y, naturalmente, es muy fácil interpretar los resultados en clave de política interior y deducir que el sentir popular más extendido es que, de cara a las próximas elecciones y, sobre todo, de cara al camino hasta las próximas elecciones, lo mejor que puede pasarle al país es que Sebastian Kurz siga siendo canciller y la cuestión de confianza de mañana no tenga éxito.

De momento, es probable que, entre bastidores, mientras se celebra lo que parece ser la coronación de una de las metas volantes de ese camino, sigan los contactos frenéticamente, al objeto de intentar parar ese tren en marcha que puede hacer que mañana por la tarde tengamos que escribir titulares aún más sensacionales que los que hemos escrito en estos últimos días.

Pamela no encuentra su sitio, pero Juan Pedro sí que encuentra el suyo

En donde, evidentemente no hay tanta felicidad es en casa de los socialistas.

Su candidato, si hacemos caso a lo que dicen las encuestas, ha repetido casi exactamente el resultado de la última vez. En principio, nada de lo que avergonzarse. Sin embargo parece más que evidente que a los socialistas este resultado les sabe a poco.

La pregunta es: si a los socialistas, la delicadísima situación de la ultraderecha y de los populares se la han puesto como dice la leyenda que se las ponían a Fernando VII ¿Por qué no han aprovechado el tirón? También en este caso abundan las explicaciones. La principal sería que el liderazgo, en casa de la socialdemocracia no está claro y que, mientras que los demás partidos, durante la crisis, han expuesto ante los medios una cara reconocible a la que el votante ha podido „engancharse“ en el caso de los socialistas la política de comunicación ha sido muy borrosa. Para empezar, Pamela Rendi-Wagner, al objeto de evitar la foto con Kurz, envió a la ronda de conversaciones con el canciller a un segundo espada. Para seguir, cada vez que alguien quería saber de labios autorizados la opinión „institucional“ de los socialistas, no acudían a ella, sino que acudían a Hans Peter-Doskozil, quizá porque el estilo Doskozil de comunicar las cosas, si bien no es el más sofisticado, sí que tiene un aroma de autenticidad del que carece Rendi-Wagner.

En este sentido, Doskozil sería el heredero del antiguo alcalde de Viena, Michael Häupl, al que yo siempre comparaba con un pollero de barrio, de esos que, cuando ven aparecer a la señora con el capazo, siempre dicen:

-A ver guapa, qué te pongo hoy ¿Muslo o pechuga?

El resultado electoral pone a los socialistas en un aprieto a propósito de la cuestión de confianza de mañana. Derribar a Kurz puede significar, paradójicamente, darse un tiro en el pie.

La alegría es verde

Otro lugar en donde reina la alegría es en casa de Los Verdes (ya les iba tocando,criaturas, que eran los pupas de la política austriaca).

Ausentes del Parlamento Austriaco, debido sobre todo a la crisis que supuso la irrupción de la (hoy moribunda, por errabunda, si se me permite el retruécano) Liste Pilz, es indudable que Los Verdes no han muerto y, si todo va como parece, han obtenido representación en el Parlamento Europeo.

Los electores han visto en Los Verdes austriacos un elemento de estabilidad y, por supuesto, también les ha ayudado el Zeitgeist. La lucha contra el cambio climático y otros retos de los que la Unión Europea debe y puede eirigirse en paladín, son temas que, para Los Verdes son muy „orgánicos“ como suele decirse.

Alentados por este éxito, ya deben estar planteándose cómo organizar la campaña electoral que se aproxima.

Mañana, a lo largo del día, se despejará la incógnita de cuáles serán las posiciones de salida para la próxima campaña electoral.

Recuerda que puedes estar al día de las novedades en Austria sin esperar a la actualización diaria si le das a «me gusta» de la página de Viena Directo. Más de mil cien personas ya lo han hecho y parece que están bastante contentos 😉

Por cierto, para descansar de tanto susto, mañana habrá teatro en español en Viena. Los Soles del Sur representarán mañana y durante toda la semana „Las Amistades Peligrosas“. Sumamente recomendable. Si estáis en Viena, no os la perdáis.

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4 Responses to Elecciones europeas 2019: la alegría va por barrios

  1. Georg jovanovic dice:

    Interesante publicación en castellano sobre el acontecer austriaco. Los sigo desde Chile aunque soy ciudadano austriaco, felicitaciones..

  2. Luis Fernández Huergo dice:

    Impresionante lo que estos días está pasando en la política austriaca. Gracias Paco

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