Austria tiene su primerA canciller (ole con ole y olá)

En estos días llenos de primicias, una que, por lo menos, parece buena. Austria tiene una nueva canciller. La prime. La Sra. Cervecilla. Somos muy fans.

30 de Mayo.- Hoy, no puedo negarlo, estaba yo en un ay.

Llevamos ya diez días con el alma en vilo, con la adrenalina a tope, de novedad en novedad, de soponcio en soponcio. Esto hace que, quieras que no, te acostumbres a dar una noticia sensacional todos los días.

Hoy es fiesta en Austria (la Ascensión) y yo pensaba para mí: „Paco ¿De qué vas a escribir hoy?“.

Vivía yo ohne in mir zu leben, que hubiera dicho Santa Teresa.

Una mujer de armas tomar

Por suerte, el Bundespresi más majo que ha tenido Austria (o, por lo menos, un Bundespresi tan majo como Heinz Fischer) me ha salvado el post de hoy, produciendo una noticia tan maja como él: Austria tiene, por fin, canciller. „Cancillera“, en este caso.

Desde hacía días, había rumores de que cabía la posibilidad de que el presidente Van der Bellen decidiera nombrar a una mujer para el puesto de canciller al frente del Gobierno de gestión que conducirá al país a las elecciones de Septiembre y que, posteriormente, le dará el relevo al nuevo Gobierno salido de las urnas.

(un poco largo todo, pero espero que se haya entendido).

Hoy se han confirmado los rumores y, desde este mediodía, Austria tiene una nueva canciller, la Sra. Brigitte Bierlein (o sea, Brígida Cervecilla, como la ha bautizado mi amiga Maite Sorolla, muy agudamente).

Doña Brígida tiene sesenta y nueve años, ha sido presidenta del Tribunal Constitucional Austriaco y pasa por ser una señora no solo muy competente desde el punto de vista jurídico, sino también con mucho carácter.

(Lo que no ha podido conseguir es que cambien el uniforme de los togados que trabajan en el Constitucional Austriaco que es, sin duda, digno de haber sido diseñado por alguno de los autores que perpetran los estilismos de los cantantes balcánicos en Eurovisión; ahora que tiene mano, podría hacer algo, digo yo).

En fin.

Leyendo entre líneas en las biografías suyas que han saltado a los medios, podría interpretarse que la canciller Cervecilla no le haría mucho honor a su apellido, o sea, que de coñas, nada de nada, más bien al contrario.

Una mujer de armas tomar, vaya.

Desde el modo tan especial por el cual Frau Bierlein ha alcanzado el segundo puesto más importante de su país, o sea, siendo nombrada „digitalmente“ por el Presidente Van der Bellen, estaba claro que, al objeto de no violentar excesivamente la voluntad popular, la personalidad elegida debía de proceder del lado conservador del espectro político.

Parece ser este el caso de la Sra. Bierlein, a la cual se le atribuyen simpatías conservadoras y buenos contactos tanto el el Partido Popular austriaco como en la ultraderecha.

Según parece, su carrera la ha hecho sobre todo bajo gobiernos conservadores (llegó al constitucional austriaco en 2003 y desde el 1 de Enero del año pasado ha sido la presidenta, cargo que no podrá compatibilizar, como es lógico, con la cancillería).

Frau Bierlein nació en Viena en 1949, hija de un funcionario y de una señora con educación artística. Eso hubiera querido estudiar ella, pero su madre la disuadió (igual le dijo aquello de „hija, esto como hobby cuando tú quieras, pero ya que tu padre y yo te pagamos los estudios, por lo menos estudia algo que te dé de comer).

Eso hizo ella y, a partir de ahí, parece que descubrió en el derecho su vocación. En solo cuatro años terminó la carrera. A los veintiseis años ya era jueza, luego accedió al cuerpo de fiscales del Estado y, con cuarenta y uno fue nombrada para el cargo que en España se llama Fiscal General del Estado.

Como le pasa a muchas personas extremadamente comprometidas con su trabajo, a la Sra. Bierlein no le quedó tiempo para compaginar su carrera con una familia. Es soltera y no tiene hijos. Le gusta, eso sí, el arte y parece ser que tiene una buena colección. También le gusta ir al teatro cuando sus obligaciones se lo permiten y quizá encuentre en el arte una especie de compensación por el tiempo pasado entre las abstracciones legales. Por cierto, la Sra. Bierlein era, si no me equivoco, la presidenta del Tribunal Constitucional cuando, a pesar del criterio de la ultraderecha y del Partido Popular, se aprobó en Austria el matrimonio igualitario.

Un melómano como vicecanciller

El nombramiento de la canciller „Cervecilla“ (desde el cariño) no ha sido el único que ha hecho hoy el presidente Van der Bellen. A sugerencia de la Sra Bierlein, el vicecanciller será el ex presidente del Constitucional austriaco, el Sr. Jabloner. Él estaba ya jubilado, quizá preparando viajes a Benidorm (bueno, a Salzkammergut) en donde le dieran sandwiches de choped, bueno, bocadillos de Kümmelbraten y pudiera bailar polkas y otras coplas cantadas por Andi Borg (que es una ocupación predilecta de los pensionistas autóctonos). Sin embargo, cuando la patria te llama, y si la patria tiene la voz directa y conminativa de la Sra. Bierlein, pues lógicamente uno no se puede negar.

Jabloner tiene una amplia experiencia en el alto funcionariado del Estado Austriaco (ha trabajado, por ejemplo, en la cancillería) y pasa por ser un hombre ecuánime y por encima de los intereses de los partidos (aunque suele adscribírsele ideológicamente a las proximidades del Partido Socialista.

Parece ser que el Sr. Jabloner es un gran melómano y que le gusta mucho la ópera (como espectador, claro, no para dar el cante). Su sueño hubiera sido dirigir la Staatsoper, pero claro, ahora parece ser que va a estar muy ocupado.

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