El último Lifeball

En estos momentos se está celebrando el último Lifeball. Podría ser una buena noticia (en cierto modo, lo es) pero también es una mala.

8 de Junio.- Hace cosa de un mes, llegó la noticia: el que se celebra hoy será el último año del Lifeball.

Su organizador y padre, Gery Keszler, anunció a los medios que cada vez le costaba más conseguir fondos para levantar el gigantesco espectáculo que cada año es el punto culminante de unos esfuerzos cuya meta es recaudar fondos para la investigación del SIDA.

Es una mala noticia y al mismo tiempo, en cierto modo (muy en cierto modo) es una noticia buena.

Cuando el Lifeball nació, hace dos décadas, el SIDA era todavía una sentencia de muerte. Sin embargo hoy, por lo menos en el mundo desarrollado, las personas seropositivas o que hayan desarrollado la enfermedad, pueden llevar una vida normal o todo lo normal que puede ser la vida de un enfermo crónico.

Durante estos años, la investigación ha avanzado muchísimo, en parte por el tremendo esfuerzo de recaudación de fondos del Lifeball y de otros eventos parecidos.

Esto ha hecho que, por lo menos en la imaginación del público, el SIDA y lo que le rodea no tenga el halo dramático que tenía cuando el mundo, estremecido, contempló la rápida agonía de Rock Hudson o la muerte de Freddie Mercury.

También, desgraciadamente, aunque el trabajo no esté terminado, esta pérdida de dramatismo ha hecho que, para las empresas y entidades, aportar fondos no sea tan resultón desde el punto de vista de las relaciones públicas como lo era hace veinte años. De manera que muchos fondos, aunque sea duro decirlo, se han desviado hacia otras causas, como por ejemplo, el cambio climático.

Hoy, es el último Lifeball pero parece ser que, si todo va bien, será el último que tenga al frente a Gery Keszler y el último que tenga la forma de hoy en día. La ciudad de Viena, para la que el Lifeball es un inmenso negocio, desde el punto de vista del dinero que mueve tanto como por la imagen que proporciona (sobre todo desde el momento en que Viena lleva años trabajando para posicionarse como una ciudad gay friendly) ya ha anunciado su intención de retomar el año que viene el Lifeball aunque todavía no está muy claro cómo será.

Desde que Viena Directo existe, he cubierto el Lifeball en directo más de una vez, así que hoy, dejo a mis lectores algunas perlas del archivo, para que puedan ver hasta qué punto Viena es una ciudad glamurosa y este que es un servidor de todos ustedes, ha disfrutado fotografiando ese glamour.

 

Mujer a contraluz
Una asistente al Lifeball, Archivo Viena Directo
Afons Haider y Ulrike Lunacek
El presentador Alfons Haider y la Eurodiputada Ulrike Lunacek en los jardines del Belvedere durante uno de los eventos conectados al Lifeball (2015), Archivo Viena Directo
Dita von Teese
La artista Dita von Teese en una de sus apariciones en el Lifeball, Archivo Viena Directo
Fieles católicos rezando por los pecadores
Un grupo de fundamentalistas católicos protesta contra el Lifeball, Archivo Viena Directo
2015-12-25_09-29-06-01
Un joven (por cierto español) posa para un selfie con las chicas que animaron el Lifeball en 2015
La plaza
La plaza del ayuntamiento de Viena decorada para el Lifeball, Archivo Viena Directo
Seguridad
Uno de los guardias de seguridad con una camiseta con el logotipo del Lifeball, Archivo Viena Directo
La visita del hada rosa
Una joven disfrazada de hada informa a los curiosos sobre el Lifeball y sus objetivos, año 2010, Archivo Viena Directo
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