La caza humana: la persecución de los gays durante el nazismo (y 2)

La persecución contra los gays durante el nazismo fue peor que contra otros grupos de personas, porque eran indivíduos solos contra la maquinaria del Estado.

14 de Junio.- Una de las cosas que han podido constatar los investigadores de Qwien es que, tomada en conjunto, la persecución de la homosexualidad por parte de los nazis era una cuestión más que de con quien se acostaba cada uno, de la clase social a la que pertenecía.

El grueso de los expedientes exhumados de los archivos de la ciudad pertenecen a pobres diablos o personas desempleadas. Existían, qué duda cabe, denuncias contra aristócratas, actores o personas de las capas altas de la sociedad, pero normalmente se beneficiaban de las palancas que podían mover y, si mantenían la discreción exigida, era más que probable que pudiesen seguir con su vida como si nada.

Los pobres, lo tenían más complicado. Y algunos, ya fuera por falta de luces o por falta de otras oportunidades, hay que reconocer que iban provocando (cosa que, no hace falta decirlo, no es excusa para cargarse a nadie).

Mi documentación cita el caso de Franz D.; el bueno de Franz se prostituía en el Prater (entonces, aún más que ahora, una zona no muy elegante de la ciudad).

Una vecina le denunció entonces a la policía, la cual le detuvo. Franz declaró (y traduzco aproximadamente) que “gano más dinero con el culo (mit dem Arsch) que trabajando, así que a Hitler le pueden ir dando y que conmigo no cuente”. Al deslenguado chapero le fue aplicado el artículo 129lb con atenuantes pero, eso sí, se le condenó por injurias al Führer (Führerbeleidigung). Franz D. Fue condenado en diferentes ocasiones en 1943 y 1944 –esta última vez denunciado por robar un despertador, robo que sirvió para que un amante de Franz confesase que, cosa extraña, se había acostado con él en diferentes oportunidades-. Al juez le pareció algo tremendo y, en aplicación de las leyes vigentes en aquel momento, Franz D. fue condenado a muerte y colgado a los 21 años, el 7 de Febrero de 1944, por representar un peligro para la comunidad (Schutz der Volksgemeinschaft).

¿Y qué pasaba con los propios nazis? (o con aquellos que, buscando algo de protección, se calzaban la camisa parda). Tampoco estos lo tenían más fácil. Por ejemplo, en los años veinte, concretamente entre 1920 y 1926, Hans Adolf B., fue miembro del NSDAP.En 1935, fue contratado por el Ministerio de Propaganda alemán y, poco después, empezó a trabajar como cantante. En 1937 conoció a Karl F.. En julio de 1938, los dos fueron detenidos. El juez condenó al primero a diez años de prisión incondicional y al segundo sólo a cinco, porque le consideró “seducido”. De la prisión, Hans Adolf B., fue trasladado al campo de concentración de Buchenwald, el más grande en suelo alemán, en donde pasó las penalidades que todos mis lectores pueden imaginarse hasta que en 1944 fue liberado del campo de concentración por intervención directa de Winifred Wagner, directora del festival de Bayeruth.

Los investigadores de Qwien también han llegado a la conclusión de que los homosexuales escaparon de la persecución en menos ocasiones que los otros grupos perseguidos por los nazis, y que entre ellos hubo más víctimas porque la clandestinidad  en la que vivían impedían que formaran cualquier tipo de estructura organizada que ayudase a parar los golpes. En los campos de concentración, los presos políticos se organizaban, los investigadores de la Biblia formaban estructuras cerradas, los homosexuales eran indivíduos solos enfrentados a la máquinaria de la muerte del nacionalsocialismo.

Las cosas no mejoraron especialmente después de la guerra, ni siquiera en este aspecto. En los cincuenta, muchos de los que habían sido procesados por homosexualidad durante el nazismo se apresuraron a casarse por medio a la presión social. Baste decir que, en 1950, en el distrito de Wien Mitte, hubo más denuncias por homosexualidad que en 1940. Muchos de los jueces que condenaron a homosexuales durante el nazismo continuaron en activo mucho tiempo después de la guerra. Los investigadores de Qwien citan el caso de Adalbert H., un hombre que eludió la prisión por el expediente de alistarse en el ejército y ser mandado al frente pero que en 1952 fue enviado a prisión por una sentencia por homosexualidad de 1940, porque su delito no había quedado afectado por la amnistía general que sucedió a la guerra, de 1946.

Hasta fecha tan cercana como el año 2005, no se reconoció a los homosexuales como sujetos con derecho a una indemnización por los crímenes de la época nazi. Muchas de estas personas, ya mayores, tras una larga vida de ocultación y penalidades ni siquiera se atrevieron a reclamar su pensión.

En 1984, en Mauthausen, se colocó una estela conmemorativa: la primera en todo el mundo que recordó a los gays y lesbianas muertos durante la barbarie.

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Un comentario a La caza humana: la persecución de los gays durante el nazismo (y 2)

  1. Anselmo dice:

    No hay que olvidar que esta ideología pretendía la regeneración de la raza germánica mediante la eugenesia y que,por tanto, la homosexualidad constituía una aberración inadmisible.

    Resulta ilustrativo el asco que Hitler expresó con respecto a las circunstancias de depravación que rodearon a la detención del jefe del sector izquierdo del partido nazi , Roehm.

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