Henos aquí, henos de Pravia

Sebastian KurzTras el Ibizagate, la gente ha empezado a preguntarse en Austria de dónde viene el dinero de los partidos. No todo el mundo está feliz de que se sepa.

24 de Junio.- Cuando somos chiquillos aprendemos la importancia de guardar secretos. Principalmente, porque nos damos cuenta de que los secretos son, en muchas ocasiones, un mal necesario. Aunque también porque los secretos nos ahorran el tener que dar explicaciones potencialmente bochornosas.

Las sociedades también necesitan secretos para sobrevivir aunque, como pasa con los seres humanos, es difícil deslindar cuándo los secretos son necesarios por determinadas razones objetivas y cuándo son recovecos de los que se aprovechan los malandrines.

Naturalmente, en determinados ámbitos, la vida sin secretos sería mucho más fácil. No solo para los individuos, sino para la sociedad en general.

Uno de estos ámbitos es el de los partidos políticos.

La ambición de la mayoría de estas organizaciones es la de presentarse como entes aislados que han surgido espontánemente del seno de eso que suele llamarse « El Pueblo ».

El leit motiv de cualquier partido –sobre todo al principio, que es cuando más obligados se ven a dar explicaciones- es « hacía falta, el pueblo pedía a gritos que surgiera una fuerza nueva –con perdón- y henos aquí, henos de Pravia ». Luego, cuando el partido ya se ha convertido en una parte del paisaje, en un ente por cuya historia nadie se pregunta, pues todo el mundo pasa de informar.

Y sin embargo un partido político es todo menos una entidad que surja como un champiñón o una simpática planta de berzas. Incluso en movimientos cuyo principio es una cierta agitación popular, por muy transversal que esta sea (como en el caso del 15-M en España) llega un momento en el que la organización cuaja y por fuerza deja de estar dirigida con el corazón y es la calculadora la que toma las riendas. Que si hay que comprar un bote de Don Limpio, que si un ordenador, que si los canapés para las ruedas de prensa, que si esto que si lo otro. Y claro, para todas esas cosas se necesita dinero.

En los países de nuestro entorno, el Estado corre, a través de subvenciones, con una parte de los gastos. La otra parte viene de donaciones. Dado el peligro de que estas donaciones (ver Ibizagate) se conviertan en pagos a cuenta por servicios prestados en el futuro –ilegales, mayormente- hay una lucha constante entre los Estados, que pretenden que todo sea transparente, y los partidos, que intentan (sin duda por pudor) mantener lo más nebulosa posible la lista de la gente que les dan dinero.

Tras el Ibizagate, se ha abierto en Austria un cierto debate a propósito de la financiación de los partidos mediante donativos. En estos días se ha sabido que el Partido Popular austriaco recibió más de 3 millones de Euros en donativos durante 2017(no se sabía nada de ellos). Estando en precampaña como está, el candidato (antes conocido como Canciller Cortico) del Partido Popular, Sebastian Kurz, acudió este domingo a una popular emisión radiofónica (Früstuck bei mir) que viene a ser una cosa como el programa de Bertín, pero sin jamón y con más clase. Preguntado por este tema, el candidato del partido popular apretó los puñitos y dijo que jopelines, que qué manía, que siempre es el Partido Popular el que tiene la fama (de chupón, se entiende). Que también el presidente Van der Bellen, durante su campaña electoral recibió dinero en forma de donativos y que nadie dijo nada.

Ante esta afirmación la APA (agencia de noticias austriaca) se apresuró a desglosar las estructuras de las donaciones y llegó a la jugosa conclusión de que las de VdB habían en su gran mayoría de pequeña cuantía, en tanto que las del Partido Popular había sido de grandes importes (sabiendo esto, se explicará el lector perfectamente las ansias reformistas que siempre reformaban del mismo lado, como cuano se aprobó la posibilidad de trabajar doce horas).

Por poner las cosas en perspectiva, solo entre los tres donantes más « generosos » del partido popular pagaron más que los casi diezmil doantes de VdB que lo hicieron en forma de pequeños donativos. Los tres mayores donantes de VdB pagaron en total cuatrocientos y picomil euros, en tanto que los tres grandes donantes de Kurz pagaron, cada uno, esa suma.

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Un comentario a Henos aquí, henos de Pravia

  1. Anselmo dice:

    Por otro lado pueden contarse: las puertas giratorias, las subvenciones a las redes clientelares, la promocion gratuita en medios de comunicacion, la inversión / desinversión selectiva, la divulgación de escándalos de partidos rivales.

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