La cuenta

Aunque parezca lo contrario, en todo lo relacionado con internet la constancia, la insistencia y el tiempo son factores muy a tener en cuenta.

2 de Julio.- Entender el éxito actual de la ultraderecha (las ultraderechas) en Europa sería imposible sin internet.

Tocando las teclas adecuadas (y nunca mejor dicho) se puede conseguir una repercusión mucho más grande que utilizando otros medios de propaganda (por ejemplo, los de papel).

Internet permite además una cosa que es muy conveniente si uno practica el estilo de comunicación de marketing de guerrilla del que la ultraderecha ha hecho un uso maestro : uno puede decir casi cualquier cosa, aunque sea mentira (o, sobre todo, si es mentira) ; lograr los titulares necesarios y luego borrar el mensaje sin que quede rastro (con o sin disculpa mediante).

Si hay disculpa, como suele suceder en Centroeuropa, pero no en España, por ejemplo, que es el caso que más de cerca conozco, con mucha frecuencia, el objetivo principal ya está logrado y, naturalmente, la disculpa tiene mucho menos eco que el titular inicial (principalmente porque estará cubierta con el eco de otro titular escandloso).

A golpe de estos titulares se hizo el Brexit, por ejemplo, que es una construcción de noticias falsas esparcidas por internet desde medios vinculados a la ultraderecha nacionalista británica y desde hace década y media, es la estrategia del FPÖ. En España funciona así también la filial ultraderechista de la Alt Right americana (los vínculos son públicos, así que la cosa no es nueva ni debería ser sorprendente para cualquiera que lea los periódicos todos los días).

Naturalmente, cuanto más descabellado es el titular más eco mediático produce (principalmente, a causa de la inestimable colaboración –gratuita, además- de quienes se encargan de resaltar que es descabellado) y es de esta manera como, por así decirlo, los partidarios de la sensatez se convierten en cómplices involuntarios de la difusión de la locura (si se me permite la metáfora).

Sin embargo, hay una cosa que todo el que intente abrirse camino en la jungla de internet debe saber y es que uno puede comprar seguidores a corto plazo, pero que mantenerlos y que se conviertan en repetidores de lo que uno publica (a través de comentarios o compartiendo enlaces) exige tiempo y constancia.

Por eso, la cuenta de Facebook de Heinz Christian Strache vale su peso en diamantes tallados en cabouchon.

800.000 seguidores no son una cosa que se consiga de la noche a la mañana y, hasta el momento, han sido un altavoz privilegiado de las tesis ultraderechistas. Un público objetivo claro, definido, entregado, gratuito, segmentadito. Un dulce.

Sin embargo, el FPÖ tiene un problema y es que a su cúpula se le ha roto el amor de tanto usarlo (ya lo contábamos el otro día) y Strache quiere conservar el control sobre su cuenta, como la folklórica no quiere perder el contacto con su público. Una pista de lo rotas que están las relaciones entre el Strache y sus antiguos amigos la dan las declaraciones que Hofer, actual cabeza del FPÖ hizo al semanario Falter. Eran un claro aviso a navegantes. Sin que fuera posible evitar la evidente carga despreciativa de sus palabras, Hofer dijo que la cuenta de Strache « estaba sobrevalorada » y que ya se encargarían ellos (los nuevos responsables del FPÖ se entiende) de crear otras.

Nadie duda que lo harán, pero mientras tanto…

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Un comentario a La cuenta

  1. Anselmo dice:

    Los fracasos de la Matrix cognitiva social -democrata, no deben verse como resultado de campañas de ingeniería social, sino como debidos a causas económicas y sociales de envergadura, la más importante de las cuales para mí es el quebrantamiento de la promesa de una mayor riqueza para todos.

    Ante tal acontecimiento,las respuestas más probables son la desglobalizacion, la instauración de regímenes populistas en los que se machaquen chivos expiatorios y, la guerra. Opciones,todas ellas,nada deseables.

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