Cambio de trabajo por 7 minutos

Hombre pintando una ventanaEste artículo me ha salido un poquito salto mortal con doble tirabuzón, pero espero que mis lectores puedan seguirme.

1 de Agosto.- Nunca siete minutos de vídeo dieron tanto de sí (bueno, quizá los escasos tres minutos en donde Tejero dice aquello de « !Quieto todo el mundo !). Recordarán mis lectores que en el vídeo de Ibiza, el famoso vídeo de Ibiza, Heinz Christian Strache, después de haber consumido sustancias, le decía a la fementida oligarca que, si obtenían de ella los dineros necesarios, los utilizarían entre otras cosas para controlar el Kronen Zeitung, el medio con más circulación de EPR.

Una vez que gente afín al partido derécher desembarcase en el medio en cuestión, los periodistas no afines serían sustituidos por otros « con más espíritu de colaboración » ; en este contexto, Strache incluso se deshacía en alabanzas a propósito del redactor jefe del Kronen Zeitung, un caballero llamado Richard Schmitt. El político le alababa su disposición a transmitir la línea ideológica del partido. Al día siguiente de que la gente viera a Strache luciendo barriga y esternón (esa camiseta, Dios mío, esa camiseta), en el Kronen Zeitung se lanzaron a reparar lo que, indirectamente era, con perdón, un putadón para su imagen de marca.

Cual monja pillada en el confesionario con el señor cura párroco, el Kronen Zeitung que, hasta ese momento, había sido un feliz altavoz de las ideas del FPÖ, hacía protestas de inocencia y, lo que es más divertido, de independencia. Un poco en plan barco de Chanquete. No, no, no nos moverán.

Pues resulta que hoy se ha sabido que este caballero, el Herr Schmitt, va a cambiar de trabajo, que va a dejar el periódico más independiente de Austria, el que solo cuenta la realidad tal como es, y se va a marchar nada menos que a la competencia en la producción y ofrecimiento de información de esa que hay que mirarle la composición a ver si lleva conservantes y colorantes.

Herr Schmitt ha fichado por el antiguo Österreich (OE24 hoy) así que es probable que pronto veamos con más frecuencia (aún) noticias desagradables o, directamente, trolas, a propósito de aquellos grupos de la población austriaca que a los lectores del antiguo Österreich les caen mal. Será bonito ver florecer, como cada curso, ese bonito titular de «En un colegio que yo me sé se ha prohibido la navidad debido a la presencia masiva de críos musulmanes en las aulas » o « El menú de un colegio que yo me sé ya no podrá llevar schnitzels porque a los musulmanes no les gusta el cerdo ». Todo así.

De cualquier forma, y a pesar de estas novedades, es evidente que tenemos que alegrarnos por Herr Schmitt.

Según una entrevista concedida a la agencia austriaca de prensa por el director del AMS, Schmitt, que debe de andar por los cincuenta y tantos, puede darse con un canto en los dientes por tener un trabajo porque con esa edad uno tiene todas las papeletas a quedarse para toda la vida en el penal del Puerto (puerto de Santamaria) del paro de larga duración.

El director de la agencia pública de empleo austriaca se ha mostrado preocupado por lo que un celtíbero, como yo, solo puede describir como la llegada a Austria de unas características del mercado de trabajo que los del sur conocemos bien. O sea, una, cada vez mayor « tinderización » del mercado de trabajo, con gente que acumula empleos muy cortos y muy frecuentes y gente que se pasa en el paro mucho tiempo, con el agravante de que los que pierden su trabajo al principio del mes, por ejemplo, y luego encuentran otro antes de que el mes termine (por ejemplo, en estas cosas de la «economía colaborativa », un poner esos esclavos que nos traen comida o nos llevan en su coche haciéndonos créer que somos ricos y molones). Bueno, pues esos, no salen en las estadísticas, aunque tengan sueldos de hambre, y no tengan vacaciones ni todas esas cosas que todavía tenemos los que, por suerte, tenemos un trabajo premium.

Herr Schmitt, naturalmente, no tiene nada que temer a este respecto. Él ha sabido mantenerse cerca de la gente adecuada, seguramente.

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