El caso de las empanadillas falsas

Un suceso de la crónica policial vienesa ha dado lugar a que un político cometa un jocoso traspiés.

3 de Agosto.- En estos días pasados, los vecinos de un inmueble vienés notaron que, en una de las casas, había un ajetreo inusual. Probablemente, la señora esta que está todo el tiempo limpiando la mirilla de la puerta (hay una en cada casa de apartamentos) se escamó porque a todas horas del día, había un trajín incesante de chinos desconocidos para arriba y para abajo de la escalera del edificio.

¿Será todo el rato el mismo chino solo que se mueve mucho? Debió de pensar la señora. Sin embargo, pronto comprobó que no, que eran muchos chinos, que iban y venían, siempre cargadísimos. La señora de la mirilla lo habló con la vieja del visillo (esa señora que siempre está asomada a la ventana, detrás de la cortina, porque así se cree que no la ve nadie).

-“Señá“ Hannelore, no vea usted qué trajín de chinos tenemos en el bloque.

-Ay, jamía, yo también lo he notado ¿Serán traficantes de drogaína?

-No, „señá“ Hannelore, no creo. Los chinos no trafican ¿Ha visto usted algún chino vago? Esos pobres se pasan el día deslomándose de sol a sol. Droga, no es.

-¿Entonces? ¿Una mafia?

-No sé, pero a mí me huele mal tanto chino para arriba y para abajo.

-Y luego tienen todo el día la luz de la cocina encendida. Día y noche, que los veo yo desde mi cuarto.

-Como agente secreta no tenía usted precio, Hannelore.

-En estos tiempos siempre hay que andar atenta, porque hay mucho canalla suelto.

-Yo creo que va a ser cosa de decirlo a la policía, para ver de que hagan averiguaciones.

Dicho y hecho. Las señoras llamaron a la Polizei, la cual se personó en el domicilio en cuestión y encontró a un nutrido grupo de pobres criaturas chinas, las cuales, al mando de un granuja, no hacían más que cocinar empanadillas ilegales. Sin sanidad, sin derechos de los trabajadores, sin cotizar a Hacienda y sin nada de nada.

La operación se saldó con la detención de los responsables y la expulsión de un ciudadano chino que estaba ilegal en Austria. La legalidad volvió a resplandecer y se restituyó el orden de las cosas.

No todo el mundo quedó contento, sin embargo.

El concejal de seguridad ciudadana del ayuntamiento de Linz (ultraderecha) publicó en sus redes la típica cosa asustaviejas que utilizaba el (solo superficialmente) chistoso asunto de las empanadillas ilegales, para difundir un encantador mensaje racista y xenófobo de esos a los que su partido nos tiene acostumbrados.

Decía algo así como „Mientras en Alemania aumenta la violencia ejercida por los inmigrantes, aquí los policías se dedican a perseguir empanadillas ilegales“. El fervorín iba ilustrado con una foto del político en cuestión y otra de unas simpáticas empanadillas supuestamente chinas.

Como suele suceder, este caballero (o el que le haya hecho el post) no tienen demasiada idea de cómo eran las empanadillas que fabricaban los chinos, así que lo que aparece en el post de Feisbul no son auténticas empanadillas chinas, sino unas empanadillas que son muy típicas, en sus distintas versiones, de los países del este de Europa. En Polonia se llaman Pierogi y en Rusia Palmeni (están ricas ricas de verdad, en Ucrania, por ejemplo, se comen untándolas con mantequilla y regándolas de vinagre).

Para más chufla, la foto en cuestión era robada (para que luego hablen de que los inmigrantes que hacemos cosas malas) chorizada de un banco de imagenes que advertía de que el uso de las fotos solo estaba permitido para uso personal y no para comunicación pública.

El político en cuestión tiene ya un cierto historial en esto de confundir comidas. Hace unos meses, también en sus redes sociales, posteó una historia parecida defendiendo al Schnitzel (filete empanado, escalope milanesa) del supuestamente pernicioso acecho de la Unión Europea (la paranoia de la ultraderecha con el Schnitzel tiene un largo historial, cuando no son los musulmanes son los burócratas de Bruselas). Pues bien, la foto mostraba claramente un hermoso pescado empanado.

Por cierto, a estas alturas y dado el ridi, el caballero en cuestión ya ha borrado el post de las empanadillas.

Articulo publicado en Austria. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.