Christa, notre amour

Una de las mujeres más escuchadas de Austria es Christa Kummer, junto con las Wiener Linien un monumento a la simpatía y la fiabilidad.

2 de Septiembre.- Una de las cosas a las que el inmigrante debe acostumbrarse cuando viene a vivir a Austria (sobre todo si viene de un país como España) es a mirar la previsión del tiempo. Allá, al sur de la frontera y al oeste del sol (como decía Murakami en el título de su libro) sabemos que, entre abril y octubre, lo más probable es que un día de sol suceda a otro día de sol. Alguna nubecilla aquí y allá, y pare usted de contar. El resto de los meses son igual de predecibles y las circunstancias meteorológica se agrupan en bloques que duran varios días. Aquí en Austria no es así, de manera que podemos tener días, sobre todo en primavera y en otoño, en donde las cuatro estaciones hacen su aparición y por la mañana uno puede necesitar una bufanda y, por la tarde, un tanga. O sea, todo muy loco.

Rax panorama

Por eso, uno de los espacios más vistos de la tele austriaca es el tiempo. A mí me cae muy bien la mujer del tiempo de la ORF, mi Christa Kummer y digo « mi » porque, después de tanto tiempo, ya siento que es como alguien de mi familia (lleva presentando el tiempo desde 1995 y fue la primera mujer en hacerlo en Austria). Sale ella y saluda, con esa voz firme que ella tiene (fue profesora, y se nota) y da gusto que a uno le hablen de las bajas presiones, del Föhn o de la cota de nieve o de las heladas matutinas. Vestigio de aquellos tiempos en que yo no me manejaba con la lengua en la que la Sra. Kummer nos cuenta todas estas cosas es que yo tengo la manía de responder a su saludo con un « Hola, Christa, jamía » (sí, soy un friki y hablo como los abuelos, qué le vamos a hacer).

Si uno busca por internet, uno se entera de que Christa Kummer nació en Viena hace 54 años (de hecho, en una semana cumple cincuenta y cinco) y que, tras « maturarse » estudió en la Universidad de Viena tres cosas, al mismo tiempo, que son un poco incongruentes. A saber, geografía, economía y (atención) teología. Cuando terminó su doctorado, se puso a trabajar de profesora y, entretanto, estudió hidrogeología y climatología, Geoquímica y Geofísica (o sea, que cuando esta mujer habla de lo que habla sabe lo que dice y no solo se nota, sino da gusto escucharla).

Montañeros

En 1993 empezó a trabajar como redactora en la ORF y en 1995 salió en pantalla por primera vez, como queda dicho más arriba.

También rebuscando por ahí, me he explicado algo que yo había observado y es que Christa Kummer, la mujer del tiempo de la ORF, es una persona muy preocupada por la moda y particularmente por los zapatos, que son siempre muy bonitos. En casa, de hecho, esperamos la aparición diaria de Christa, aparte de para saber el tiempo que va a hacer, para comentar el modelo que lleve ese día. No nos gusta cuando va « muy de madre » y sí cuando aparece elegantona y vistosa, en plan mujer de bandera, porque pensamos que esta es su verdadera personalidad.

La señora Kummer se confiesa fanática de los zapatos y de hecho los fabricantes austriacos de zapatos le están tan agradecidos por la promoción que les hace que la nombraron Mrs. Shoe. Ella dice que tiene 250 pares en su casa. De lo cual se deduce que tiene una casa muy grande.

En estos días pasados, con la puntualidad a la que nos tiene acostumbrados, Christa Kummer nos ha advertido de que el verano tenía, en Austria, las horas contadas. Disfruten ustedes del fin de semana, vino a decir, porque en la noche del domingo al lunes, climáticamente hablando, vendrá Paco con la rebaja. Efectivamente, ayer nos acostamos con calor y hoy por la mañana nos hemos levantado con chubascos, como si la naturaleza quisiera preparar a los críos para que se hagan a la idea de que empiezan las clases otra vez.

Por cierto, una de las cosas que Christa no ha podido anunciar –y le gustaría mucho, como a todos los austriacos- es una nochebuena con nieve. Siempre coincide, vaya usted a saber por qué, con un periodo de latas presiones –navidad a quince grados-.

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