Ay, Pamela

La curiosidad me ha llevado a interesarme por ella, y de la curiosidad he pasado a la perplejidad.

16 de Septiembre.- En la vida de toda persona hay cesuras, fronteras invisibles que se abren y que le cambian a uno la manera de estar ante el mundo. En mi caso, dejando aparte, lógicamente, el proceso de emigrar a Austria, la frontera fundamental fue el paso del instituto a la universidad. En aquel último verano después del examen de la Selectividad (la prueba de acceso que había que pasar en mi época) no éramos conscientes, pero después, poco a poco, ciertas amistades se fueron deshilachando, hasta desaparecer. Simplemente, la conversación se había agotado. Los temas y las prioridades eran otros.

Siempre que me pongo a escribir sobre un tema determinado, tiendo a intentar entederlo tomando como base alguna circunstancia de mi vida personal. Y hoy me ha venido este pormenor de mi biografía al interesarme sobre la biografía, academicamente muy sólida, de la candidata socialista a la cancillería de Austria, Pamela Rendi-Wagner. Una mujer (digámoslo ya) cuyo nulo carisma mediático probablemente venga de que está demasiado preparada intelectualmente (a diferencia de los otros competidores en la carrera por el Hofburg, que parecen ser más de lo que en Facebook suele llamarse « la universidad de la calle » y de toda la vida se ha llamado la gramática parda).

Pamela Rendi-Wagner, nombre completo Joy Pamela Wagner (Joy ?En fin…) nació en Mayo de 1971 en lo que entonces era (y aún es) el distrito obrero de Viena por excelencia, Favoriten. Hija de madre soltera, madre que era, por cierto, maestra de una guardería.

Tras hacer el bachillerato en un instituto público, Pamela (entonces aún Wagner) se matriculó en la facultad de Medicina en 1989 y terminó la carrera en 1996. Como Pamela parece ser una mujer muy ambiciosa, mientras le daban plaza para el « practicum », cogió el portante y se marchó a estudiar a Londres, en donde hizo un master en medicina tropical en el Royal College of Physicians de esa capital que el Támesis riega con sus cantarinas aguas.

Cuando el siglo empezó, regresó Pamela Rendi-Wagner a Viena en donde se colocó (laboralmente hablando, claro) en el departamento de Medicina Tropical del Kaiser Franz Josef Spital. Allí, trató pacientes pachuchos y se dedicó a la investigación, por ejemplo siendo la jefa de un proyecto que pretendía evaluar el intervalo óptimo que había que guardar entre la dosis inicial de la llamada « vacuna de las garrapatas » y la dosis de refresco. Siguiendo las conclusiones de su estudio, se elevó ese espacio de tiempo de tres a cinco años. Todos estos años de estudio hicieron que creciese su prestigio internacional en el campo de prevención y de la medicina de viajes. Entre 2008 y 2011 fue profesora invitada en la Universidad de Tel Aviv (que te viv).

En el año 2017, tras la muerte de la Ministra de Sanidad, Sabine Oberhauser, de cáncer, Pamela Rendi-Wagner fue llamada a ocupar su puesto de manera interina. Hasta entonces, no había sido miembro del Partido Socialista, aunque se movía en su órbita como simpatizante. Tras la retirada de Christian Kern, fue nombrada su sucesora por una abrumadora mayoría de los compromisarios (98%) convirtiéndose así en la primera mujer desde 1888 en estar al frente del partido.

Y así, hasta hoy.

Y ahora, que ya saben mis lectores algo más de Pamela Rendi-Wagner, ya podrán entender mi perplejidad del principio. De qué hablará Pamela Rendi-Wagner cuando, en el ascensor del Parlamento, se encuentre con Sebastian Kurz o antes, cuando se encontraba con Strache ? (Hay inciertas noticias de que Strache cogió por primera y única vez un libro el día 2 de Marzo de 1979, y lo dejó casi inmediatamente debido a que no se apañaba a manejar aquel artilugio tan sofisticado).

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