Yogur piano

El día 18 de Octubre viene a Viena un montaje refrescante de teatro en español. Aprovechamos para comentar algunas otras cosas.

19 de Septiembre.- Hoy me gustaría empezar el post de hoy constatando una realidad. Quisiera adelantar que no se trata en ningún caso de hacer ningún juicio de valor, sino de dejar apuntado aquí un fenómeno que vengo observando.

En Viena, debemos de ser unos tres o cuatromil celtíberos. Por una pura cuestión de población, hay en Viena muchísimos más latinoamericanos que españoles y, sin embargo, uno podría decir que las actividades culturales que se promueven desde el ámbito latinoamericano y las actividades culturales que se promueven desde el lado celtíbero ocupan compartimentos estancos. Y, la verdad, no mola.

Hay como una especie de recelo ( que yo creo que es mútuo) que flota en el aire, invisible, pero con el cual te topas aunque no quieras y cuyas raíces a mí, personalmente, no se me alcanzan.

No me puedo imaginar por qué no hay un tráfico cultural más fluido entre los hablantes de español vieneses nacidos de este y del otro lado del Atlántico, porque pienso que todos formamos parte de una comunidad unida por el instrumento maravilloso que utilizamos para comunicarnos : el español.

Un idioma que sí, que nació en Europa, pero que hoy no se puede entender sin las decisivas aportaciones americanas que lo modelan todos los días, hasta el punto de que todos los hablantes de español somos los habitantes de un espacio lingüístico que se expande de contínuo y que debería ser nuestro mayor tesoro, porque es parte inseparable de cómo somos y de la manera en que vemos el mundo. Por no hablar de que, como ha demostrado el inglés, detrás del español hay un potencial económico enorme.

Para cualquier persona culta, esta separación de ámbitos, y más en un entorno tan idiomáticamente ajeno como es el alemán, solo puede ser motivo de perplejidad.

Ayer hablaba yo de todas estas cosas con Helena, una chica española, de madre latinoamericana (lo consigno porque a los dos el estado de cosas del que hablaba antes nos parecía una cosa absurda) que se puso en contacto conmigo para contarme a propósito de una obra de teatro en español que se estrenará en Viena el próximo 18 de octubre. La obra se llama Yogur Piano y viene precedida por un éxito en las carteleras españolas que solo puede considerarse, en los tiempos actuales, milagroso. Más que milagroso, heroico, dados los medios tan modestos (materialmente, que intelectualmente no) con los que se abordó la producción.

Yogur Piano nació como un proyecto de teatro alternativo y el éxito fue tal que pasó primero, a los teatros nacionales y después ha estado girando por toda España. A Helena le llegó noticia del montaje y, como es una persona decidida (y, naturalmente, tiene unos conocimientos del sector detrás) se dispuso a acometer la locura de traer Yogur Piano desde España a Viena.

Ayer, mientras nos tomábamos una sodazitron y hablábamos de nuestras cosas, era muy fácil contagiarse de su entusiasmo por un montaje que, como ella no se cansaba de repetir, aunque hubiera nacido en España no solo estaba dirigido a un público europeo, sino que también estaba dirigido a un público latinoamericano y, por supuesto, a los muchos austriacos que día a día se afanan por aprender la lengua que nos une a todos. Yo, la verdad, me estoy muriendo de ganas de ver la obra. Por lo que he leido y lo que he cotilleado por internet, tiene muy buena pinta (se estrena el 18 de octubre  en el Arche Teather(distrito seis de esta capital). Por cierto, si se compran las entradas por anticipado salen más baratas.

Por terminar como empecé, yo le dije a Helena que, como la separación me parece una idiotez (por no hablar de un desperdicio, porque estoy seguro de que hay muchas cosas por ahí que unos y otros se pierden) yo me ofrezco, en la medida de mis humildes posibilidades, a servir de puente y dado que tengo (gracias a Dios) muchos lectores latinoamericanos y españoles, a promocionar desde aquí las iniciativas de uno y otro lado.

En fin : lo dejo ya. Me voy a apuntar en la agenda la representación del día 18, para que no se me pase. Nos vemos allí.

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