La casa de los líos

Han pasado tantas cosas que no sabe uno qué contar primero. Vamos a intentar hacer un resumen.

25 de Septiembre.- Seguramente mis lectores se acordarán de aquellos días convulsos en los que los posts de Viena Directo referentes al escándalo ibicenco eran más largos que la lista de posados de Kim Kardashian. De susto en susto, de sobresalto en sobresalto, resultaba difícil resumir todo lo que pasaba, las ramificaciones del escándalo, lo que decía este, lo que decía aquel, lo que había pasado ( !No hablemos de lo que iba a pasar !).

Pues desde ayer está pasando más o menos lo mismo en la vida de Heinz Christian Strache.

Antes de meternos en harina yo voy a hacer una afirmación de la que no tengo más prueba que lo que me dice mi olfato. Y es esta : sospecho que, deseando quitarse de enmedio a ese trasto en el que se ha convertido Heinz Christian Strache, alguien ha iniciado, pensando que podría tenerla bajo control, una reacción en cadena que podría tener unas reacciones imprevisibles y muy alejadas de los limitados objetivos originales.

El cuento del guardaespaldas

Vamos a tratar de resumir : como saben mis lectores, antes de ayer, a las once y media de la noche, un exguardaespaldas de Strache, hoy policía, que tenía un cargo de concejal del FPÖ, fue detenido por la policía en su domicilio, acusado de haber sido una de las cabezas pensantes en el entramado que llevó a la producción y difusión del vídeo de Ibiza.

Las fuerzas del orden se incautaron, por lo que parece, de abundante material que el detenido, que se llama Oliver R., tenía en su casa a propósito de lo que podríamos llamar, citando al medievalista francés Georges Duby, « la intrahistoria » del FPÖ desde nada menos que 2013. Según fuentes conocedoras de lo que sucede, el tipo tendría toneladas de material incriminatorio relacionado no solo con Strache mismo, sino también con toda la cúpula del FPÖ durante su época como hombre fuerte del partido.

Aprovechando que el Danubio pasa por Viena y dado que el objetivo era en un primer momento desactivar a Strache (alguien, en algún despacho, debió de advertir que era una oportunidad perfecta para retirarle de la circulación) alguien « filtró » alguno de los aspectos más picantes (sin confirmar, aunque suficientemente verosímiles) del lujoso tren de vida que el matrimonio Strache llevaba a costa del FPÖ (y dado que el FPÖ se financia por subvenciones, a costa del erario público y del contribuyente).

De manera que si, de puertas para afuera, Strache se presentaba a sí mismo como el campeón de los pobres y el socorro de las viudas, en su vida privada llevaba vida…Bueno, llevaba vida de nuevo rico, las cosas como son. Parece ser que, según la documentación aportada, Strache contaba, solo para gastos, con una cuenta de 10.000 eurazos ( !Mensuales !), asimismo y en concepto de gastos de representación, recibía del partido 2.500 eurazos todos los meses como ayuda al alquiler, y su santa, que tenía un cargo « honorífico » (una mamandurria como otra) recibía en concepto de ese cargo 11.000 Euros. En total, un mes con otro, el matrimonio Strache se juntaba según parece con 42.000 euros. Y parece ser que conseguían pulírselos.

A la cuenta de gastos parece ser que se cargaban los vestidos de la Sra. Strache (Versace, Gucci, etc) y hasta parece ser que el reloj que el político le regaló para sellar la reconciliación después de las tensiones que le produjo a la señá Felipa el haber visto a su marido en compañía de una pelandrusca rusa.

Sospecha uno, porque esto tiene algo de purga estalinista, que pasarán los días y nos enteraremos que Strache solo desayunaba tortilla de huevos de alondra puestos bajo la luna llena o que la señá Felipa utilizaba solo compresas bordadas a mano por las monjas clarisas de un convento perdido en las cumbres de los Alpes.

La familia unida

A todo esto, el interesado, como gran estadista que es, como Trump, como Bolsonaro, se ha manifestado via Facebook. Lo primero que ha hecho ha sido decir que ha trabajado como un esclavo por el FPÖ, que lo encontró tirado por los suelos y lo levantó hasta el 26% y, por supuesto, hasta una coalición gubernamental que gozaba de altos índices de popularidad. Que debido a esta incansable labor, se originaron naturalmente gastos pero que dichos gastos no tenían nada de principescos, y que no era él el único que utilizaba el dinero del FPÖ, sino que los diezmil euros famosos eran para todo su equipo. Que por no tener, no tenía ni tarjeta de crédito del partido (bueno, la reina de Inglaterra tampoco necesita llevar dinero encima). Por supuesto, también ha hablado de su mujer, la señá Felipa, y ha dicho que por supuesto era una casta matrona, ahorradora hasta el infinito y que los chaneles, las joyas y demás, se los compraba ella misma de su dinero, porque desde que tenía diecinueve años ella, como dijo Sofía Mazagatos, se había dejado la piel en el pellejo.

Por último, Strache ha terminado dirigiéndose directamente a sus fieles y apelando al amor que (él lo cree) le profesan. « Somos una familia -ha dicho : textual- y las familias permanecen juntas a pesar de que se propaguen rumores perversos ».

(Por cierto, parece que en la familia política de Strache, como en las mejores, también hay sus más y sus menos. Parece que los últimos acontecimientos han hecho que muchos de sus sobrinos -por seguir con la metáfora- quieran echar al tito Strache del partido y parece ser también que el tito Strache habría amenazado con presentarse él, con su propio partido, a la alcaldía de Viena si eso sucedía).

Control de daños

El último en salir a la palestra (o sea, a internet) ha sido Norbert Hofer, el candidato de la ultraderecha a la cancillería y sucesor de Strache en la jefatura de la ultraderecha austriaca. En un vídeo largo,de cinco minutos (todo un largometraje dado el público al que va dirigido) Hofer, sentado a un escritorio y con una bandera austriaca detrás (todo muy institucional o queriendo serlo) ha achacado todos estos acontecimientos que comentamos a una conspiración de unos enemigos políticos (a los que no nombra) pero que forman una « trama criminal » que quiere destruir « la democracia austriaca » y que, por supuesto, se la tiene jurada al FPÖ y que pretende borrarlo el mapa. Ha anunciado también que no se dejará vencer, que el FPÖ investigará hasta el fondo las acusaciones aparecidas y que rodarán las cabezas que tengan que rodar, incluyendo, atención, la del propio Strache.

Entretanto y tras pasar por un exhaustivo interrogatorio, el guardaespaldas que ha tirado de la manta ya está en su casa. Quién sabe si dándose cuenta de que la venganza no solo se toma fría, sino que no sabe a nada.

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