Dicen los viejos que este país necesita

Ya se conocen los resultados y Kurz ha ganado. Pero no lo suficiente. Hoy han hablado las urnas. Mañana empieza a hablar la política. Una valoración.

En estos momentos se conocen ya los resultados al cien por cien del escrutinio. Y no ha cambiado mucho la cosa desde que, a eso de las seis de la tarde, escribí la última vez. Era un resultado más o menos cantado, aunque nadie se esperaba (probablemente ni el propio Kurz ni los que por él piensan) una victoria tan amplia.

Una victoria amplia pero, recordémoslo, no suficiente.

Kurz ha ganado por un número de factores. En primer lugar, porque ha hecho muy buena campaña. Hay que reconocerlo. Una campaña sin grandes riesgos, porque partía como favorito.

En segundo lugar ha ganado porque, enfrente, no tenía a ningún rival con peso. Pamela Rendi-Wagner es una mujer muy lista, pero comunicadora es bastante fría y muy lejos de lo que el votante medio, el ciudadano medio, podría tomar como un igual.

Por último, gran parte de la ventaja de Kurz se la tiene que agradecer al hundimiento de la ultraderecha, que se ha producido en estos últimos cuatro días a raiz del escándalo de Strache (si antes no le querían, ahora sus ex conmilitones le van a mandar a las tinieblas exteriores).

De todas maneras, como decíamos antes, se trata de una victoria clara, pero de ningún modo suficiente. Kurz va a necesitar un compañero de Gobierno y, como sabe por amarga experiencia el Partido Socialista en Viena, puede ser que este compañero de coalición (¿Los verdes?) no solo venda caro su apoyo sino que también le gane la guerra de la comunicación y consiga vender los éxitos comunes como logros propios.

También es una incógnita lo que pasará con la ultraderecha a partir de ahora. Es muy previsible que el cuerpo les pida volver a una línea dura para volver a cobrar un perfil de cara a un electorado que han perdido. Si esto fuera así, tampoco serían un socio nuevo para Kurz, porque probablemente exigirían más Kickl y menos Hofer, para entendernos.

Nadie toma en serio una posible coalición de socialistas y populares y mucho tendrían que cambiar las cosas para que fuera posible (por ejemplo, que Pamela Rendi-Wagner dimitiese abruptamente).

A partir de mañana, empieza el proceso de tejer alianzas. Empiezan los quid pro quos y la lucha por rentabilizar cada punto porcentual.

Hoy han hablado las urnas. Mañana, empezará a hablar la política.

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