Un escaño se «escoña» (con perdón)

Como decía la copla, „ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio“. Philippa Strache y su escaño: una historia de desencuentros.

8 de Octubre.- Cuando explotó el escándalo de Ibiza y Strache (Heinz Christian) se vio obligado a dimitir y, poco después, fueron las elecciones europeas (a las que Strache se presentaba), en el FPÖ se dieron cuenta de que tenían un problema, y de que ese problema era ese Strache que no se quería dar por aludido de que todos pensaban que, para el FPÖ era más un lastre que ese Red Bull que te da alas.

Para colmo, la cofradía de los Identitarios, famoso grupo de ultraderecha, quién sabe si por fastidiar más, propagaron por internet un llamamiento a que los votantes del FPÖ votaran directamente a Strache -en Austria es posible- de manera que demostrasen que aún le querían y que blablablá y Strache pudiera marcharse como europarlamentario a Bruselas.

En el FPÖ, en aquel momento, no tenían ni idea (siguen sin tenerla) de la magnitud que el escándalo de Ibiza podía alcanzar. No se sabía a qué temer más, si a que, en algún momento, se publicaran íntegras las grabaciones de aquella casa de Ibiza, con lo que Strache y Gudenus hubieran podido soltar por su boca o bien, a que se quedaran sin publicar y la gente aliñase con su fantasía lo que nunca había habido.

Al día siguiente de las elecciones europeas, hecho el recuento, se confirmaron las sospechas „más peores“ del FPÖ: Strache, horror, había obtenido su escaño. Urgía ahora convencerle para que no lo aceptara y se lo pasara al siguiente de la lista.

-Heinz, mira, haznos caso -le dijeron los que el afectado aún creía que eran sus amigos del alma- renuncia a ese escaño.

-Ya ¿Y qué me dáis a cambio? ¿Cómo salvo yo la cara ante mi público, ante esos votantes del FPÖ -sobre todo, ante esas „votantas“- a las que yo les firmaba el escote cuando salía de marcha por las discotecas?

Espera a que la cosa esta de Ibiza se calme. Dentro de un par de meses, no se va a acordar nadie de lo que hicísteis el último verano. Y para entonces te preparamos un regreso triunfal por la puerta grande. Los socialistas están de capa caida. La fruta está madura. A poco que hagamos una campaña buena, te coronas alcalde de Viena. El primer alcalde fach…Digoooo, el primer alcalde de Viena de nuestro partido ¿Mola, eh?

-Psché. Si no hay otra cosa… ¿Y mientras tanto?

-Pues mientras tanto, Philippa en el parlamento. Como una Königin. Si tú aceptaras ahora el escaño, cuando Philippa obtuviera el suyo…Porque la vamos a poner en un puesto de la lista que le asegure un escaño.

-Claro, claro.

-Pues cuando Philippa obtenga el suyo, ya seríais los dos diputados y claro, eso… La gente, no lo vería bien.

-¿Y por qué no?

-Joder, Heinz ¿Hace falta que te lo diga? Los rojazos esos empezarían a hablar de que si estáis en política por forraros y Philippa…

-Qué pasa con ella.

-Pues que es rubia.

-Ya ¿Y eso qué tiene de malo? -aquí hubo, seguramente, un silencio. Strache se avino a razones -venga, va. Yo me callo, pero vosotros la ponéis en un puesto bueno. Que salga elegida seguro ¿Vale?

-Palabra de boyscout.

Y así lo hicieron. La maquinaria propagandística del FPÖ se concentró en vender a Philippa Strache como una mujer que tenía la cabeza para algo más que para acarrear su melena rubia y Strache Heinz Christian hizo todo lo posible por hacer ver que veía los toros desde la barrera (hizo lo posible y lo hizo muy mal, porque se le veía la querencia de meterse hasta en los charcos).

En el FPÖ se tiraban de los pelos (del pecho):

-!Este tío, joé, no hay manera de que se calle!

-A mi hijo -dijo uno- cuando se pone así de tonto, le quitamos el móvil.

-Es que este debe de estar metido en Facebook hasta cuando está cagand… -en este partido no hablan precisamente con elegancia.

-A ver si se pasan las elecciones ya y se calla de una puñetera vez.

Sin embargo, antes de las elecciones, explotó otro escándalo que salpicó a Strache. Su guardaespaldas fue detenido y empezaron a airearse cosas que no se tenían que haber aireado.

En el FPÖ, a dos días de las elecciones cundió el pánico.

-¿Y ahora qué hacemos?

(continuará)

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Él pensaba que se lo iba a comer el tigre, pero se llevó una sorpresa.

Un nuevo capítulo de Foto Bernal Vienna

Capítulo 8: el tigre vegetariano

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