Redes, propaganda y relaciones públicas

En este mundo lo que no está en internet no existe. Es más : lo que no está en Facebook no existe. Por eso, hay gente que pelea con uñas y dientes.

17 de Octubre.- Hay que reconocer que, por lo menos, tenían el deber de intentarlo. Sabían vamos, tenían que saberlo, que era difícil que lo consiguieran, pero el mérito de las contiendas no está en la victoria, sino en la dificultad del objetivo. Ellos fueron, preguntaron y, como es lógico, les hiceron una pedorreta. Educadamente, eso sí. Pero la pedorreta no se la quitó nadie.

Quizá recuerden los lectores de Viena Directo que en Facebook, esa realidad paralela en la que vive una gran parte de la sociedad del mundo occidental, existe un espacio que se llama HC Strache. Este espacio, contruido durante década y media para glosar la figura del ex dirigente ultraderechista y para servirle a él también de canal en donde expresar sus inquietudes (sus racismos, sus xenofobias, su rechazo a todo lo que tenga un aroma, siquiera vago a progresismo) este espacio, decía tiene más seguidores en la actualidad que votantes ha tenido el partido en las últimas elecciones.

Recordarán mis lectores que en esa cuenta la cual, según parece, estuvo coordinada por la mismísima Philippa Strache a cambio de un sueldo de 9500 Euros mensuales, Strache tenía hasta hace una Ibiza el derecho de expresarse como le saliera del pito, sin que nadie controlara lo que él escribía. Después de lo de Ibiza, alguien decidió que Strache pasaba de ser administardor de su propia página de Facebook a ser colaborador (como si a mí me pusieran un jefe que controlase lo que yo escribo en Viena Directo). Strache, en nombre de un bien que para él era superior en aquel momento (o sea, que le permitiesen volver en el futuro y que su mujer consiguiera un asiento en el Parlamento de Viena) se dejó que le arrebataran el control de ese espacio web y siguió colaborando en él en calidad de redactor.

(Para saber más, se puede escuchar este audiopost)

Sin embargo, cuando el FPÖ decidió que no quería en sus filas a Philippa Strache, se rompieron todas las amarras entre Strache Heinz Christian y el partido, y estalló una guerra sin cuartel. Por conducto de sus abogados (un bufete berlinés) Strache le pidió al FPÖ que le devolviese el control de la página de Facebook que lleva su nombre y que lleva asociada una marca, HC Strache.

La reacción del FPÖ ha sido ponerse en contacto con Facebook (habrá que ver la cara que habrán puesto en la sede central de esa firma a la que nada de este mundo le es ajeno) para pedir la fusión de las páginas del FPÖ y HC Strache. La gente de Facebook ha preguntado si Strache ha muerto.

-Estooo, no. Pero ya no es el presidente del partido.

-Pero ¿Se ha cambiado de nombre? ¿Se ha hecho transexual ?

-Tampoco.

-Ah, entonces no podemos, porque ese caballero sigue vivo funcionando por el mundo y hacer desaparecer su página de Facebook sería como quitarle su identidad digital.

En el FPÖ, por supuesto, están que se tiran de los pelos (del pecho). En términos de propaganda la cuenta de Strache tiene un valor incalculable. Tanto, que si Strache decidiera, como es probable, presentarse a la alcaldía por Viena (de vice, con Gudenus, zack zack zack) apenas necesitaría gastarse dinero en propaganda electoral. Cada mensaje que publica llega instantaneamente a varios miles de personas y produce un efecto multiplicador que solo el dinero puede comprar. Además, los casi ochocientosmil seguidores de la página son un público segmentadito, convencido. En una palabra, ideal.

Si Strache recupera el control de su página (cosa que parece bastante probable) el FPÖ va a tener que emplearse bien a fondo para contrarrestar su influencia.

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