Me paso el día de juerga

Ayer, con el ajetreo que tuvimos, no reparamos en otra cosa muy graciosa que pasó. Esta vez en Austria.

25 de Octubre.- Cuando uno se hace mayor, y se va de casa de sus padres, se da cuenta de la cantidad de frases que se ha llevado junto con las fotos de infancia y el ajuar.

En mi casa, decimos mucho una frase que tiene un aroma inconfundible a posguerra de estraperlo y hambre negra :

-Comer no comeremos, pero hay que ver lo que reimos.

Bueno, para ser sinceros, esta era la versión para todos los públicos. Cuando ya tuvimos edad, empezamos a usar la de mayores –un chiste un poco sicalíptico-. O sea :

-Comer no comeremos, pero joder…-pausa- joder lo que nos reimos.

Ayer, con esto de Franco y lo que nos reímos (no del muerto, claro, que tampoco había con qué, sino de los esperpentos de los alrededores) no tuvimos tiempo de reparar en otro incidente casi tan gracioso.

Resulta que antes de ayer, como quizá recuerden los lectores de Viena Directo, se constituyó el nuevo parlamento austriaco. Muy aplicada, « manque » con cara de funeral, se sentó en la última fila Philippa Strache, la cual, originalmente, « salió » diputada por el FPÖ para, horas más tarde, en un caso probablemente inédito dentro de la política mundial, ser puesta de patitas en la rúe por el partido que le había pagado la campaña electoral y que la había colocado en las listas.

Frau Strache, por lo que fuera (ella dice que fue por un malentendido) no pudo estrenarse en su nuevo trabajo, porque se ausentó del hemiciclo antes de que se produjera la primera votación. O sea, que ella pensaba que, como pasaba en el primer día del « insti » una vez se presentaba el tutor y te decía que este curso tenías que estudiar más y leer menos la superpop, tú te podías ir a tu casa o, en su defecto, con tus amigas, a dilucidar cómo engatusar al chico que te gustaba. Pero no, en el Parlamento, sorprendentemente, hay que trabajar. Aunque solo sea un poquito.

Philippa, en todo momento guiada por un caballero algo mayor y con mochila (probablemente heredado del equipo de su marido) se fue a su casa antes de tiempo y esto fue aprovechado por sus antiguos amigos y recientes contrincantes (Kickl y Hofer) para ponerla a caldo.

El primero la llamó « esa diputada » (recordaba mucho al título de aquella película de Sara Montiel, « Esa mujer », que Antonio Gala y Mario Camus escribieron como parodia del documental « Franco : ese hombre ») y Hofer aprovechó para sembrar dudas sobre la idoneidad de Philippa Strache para sentarse en un hemiciclo en donde también se había sentado durante mucho tiempo su marido (el de Philippa, claro) el cual, como todos sabemos, no estudió para político, sino para protésico dental.

Dicho marido, ha salido en defensa de su mujer (jajajajajaja, snif snif ay jajajaja) y ha dicho jajajajaja dichooo jajajajaja ha dicho que el FPÖ es un partido machista –con perdón, a buenas horas ha caido del guindo- y, devolviéndoles el dardo envenenado, sin mencionarles por su nombre, ha dicho que « ciertos señores » tienen un problema con las mujeres fuertes. También ha aprovechado para resaltar que el FPÖ es el partido con representación parlamentaria con menos diputadas en sus filas.

Todo, por cierto, lo ha hecho desde su cuenta personal de Facebook. La otra la tienen paralizada « esos señores ».

Lo dicho : comer no comeremos pero…

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