Adviento

VelasHoy, 1 de Diciembre, empieza para Austria y para el mundo un mes un poquito especial. Portal de una década que no lo será menos.

1 de Diciembre.- Hoy es el primer domingo de adviento. Empieza en Austria un verdadero tour de force para los hígados de este país, los cuales se verán obligados a defenderse bravamente de un sinnúmero de ataques.

Que si los ponches, que si los vinos (matarratas) con azúcar del montón, que si las galleticas con mantequilla a troche y moche. Un mes, este de diciembre, que es engañoso.

Todo el mundo piensa que tiene treinta y un días y hace planes en consecuencia, pero en realidad tiene solo quince. Es un mes hecho de los recortes que quedan entre las fiestas. Todo el mundo busca hueco para tomarse con los amigos esa copa (ataque al propio hígado, ataque a los de los otros) y al final uno tiene la sensación de que no ha visto a nadie, como si intentase despedirse de todos sus conocidos antes de que llegue el fin del mundo. Finde (los tiempos) que naturalmente acaece con ocasión de la nochevieja, el treinta y uno de diciembre.

Medianoche

Esta nochevieja (también conocida como „Oldnight“) también es un poquito especial porque es el último mes de la década de los diez. El siglo va a dejar de ser un adolescente y va a entrar en la década de de los veinte.

Como suele suceder con las personas, esta década pasada ha hecho que el siglo adquiera su propia personalidad, bastante diferente de la del siglo pasado. La honda crisis económica del año 2008, como estaba previsto, ha hecho que se desmoronen muchas cosas que dábamos por supuestas.

Hay mucha gente que piensa que las cosas que se han desmoronado son todas buenas. Por ejemplo, se ha desmoronado el lugar común de que los políticos tenían que ser gente seria, razonablemente culta, o por lo menos aparentarlo y, definitivamente, aparentar que saben a dónde van y cuáles son sus objetivos. Durante estos últimos diez años, la gente se ha acostumbrado por lo menos en occidente a tener en los periódicos a personas como Donald Trump, Nigel Farage o Boris Johnson. También se han acostumbrado a que personas de su entorno a las que han considerado siempre como gente sin fuste ni pizca de cerebro o poca vergüenza, manifiesten sus opiniones subnormales reclamando para ellas una validez que le niegan a las opiniones de gentes con estudios y dos dedos de frente.

Sin duda un daño colateral de la posibilidad que nos da la tecnología de expresarnos coram populo. Vaya una cosa por la otra.

En Austria, a pesar de que todavía seguimos manteniendo una cierta ficción (aquí todo llega con cincuenta años de retraso) el futuro Gobierno va a estar regido por una persona sin una carrera universitaria. Sin duda, un logro (sobre todo para la persona en cuestión).

Pero también se han desmoronado cosas malas del orden antiguo (o están a punto de desmoronarse).

Para empezar, una de las cosas que se ha desmoronado ha sido el dar por supuesto un cierto lugar de las mujeres en el devenir de las cosas. Si los noventa del siglo pasado y la primera década de este fueron los años dorados del colectivo LGTBI, sin duda de unos años para acá, estamos ante los años del feminismo. Que a ver si es verdad, de una puñetera vez.

Noch längst nicht am Ziel

Otra cosa, naturalmente, es que el feminismo, en su frenético debatir y en su frenético alumbrar de propuestas, se haya convertido un poco en el Frente de Liberación de Judea de la Vida d Bryan. Cosa que desconcierta un poco, la verdad.

Aunque también es cierto que todos sabemos que, como ha sucedido con los habitantes del Pueblo Elegido, las cosas se terminarán asentando. O sea, que será cuestión de tener un poco de paciencia.

A Austria la cosa del feminismo todavía no ha llegado mucho. O, por lo menos, no ha llegado tanto como a España.

Aún se sigue hablando de „drama familiar“ cuando algún hijo de puta asesina a su mujer, a su novia o a cualquier otro miembro femenino de su familia. Las mujeres siguen cobrando menos que los hombres por hacer el mismo trabajo (cosa que, aunque esté feo decirlo, le parece muy bien a muchas mujeres también, porque el machismo no se sostendría sin la complicidad de algunas mujeres) y hay personalidades de la vida pública que siguen pensando que como mejor están las rubias, aparte de con patatas (como decía aquella obra de Jardiel Poncela) es cosiendo y bordando y cocinando y arrodilladas en la iglesia.

Es más: lo piensan y lo dicen sin cortarse ni un pelo. Y, lo que es peor, siempre encuentran a alguna panoli que les baile el agua.

Basta poner la tele en Austria para ver que la publicidad, fiel reflejo de los valores que imperan en una sociedad, sigue mostrando a la mujer-ama-de-casa y a la mujer-dependiente-de-un-hombre para vender los más diversos tipos de cosas.

Hoy, primero de diciembre, empieza la cuenta atrás para una década nueva. Para el advenimiento de un mundo nuevo. Quién sabe lo que nos traerá el tiempo de aquí a 2029.

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