K&K tiene un plan

Austria tiene un nuevo Gobierno pero ¿Cuáles son sus planes? ¿Qué va a cambiar? Le echamos un corto vistazo.

5 de Enero.- En primer lugar, quisiera pedirle perdón a mis lectores por esta ausencia un poco larga para lo que se usa en este blog.

Estos dos últimos han sido unos días tan agradablemente intensos que, ahora, cuando ha pasado todo, resulta un poco difícil volver a retomar el hilo de las cosas.

Durante estas cuarenta y ocho horas, y antes aún, he estado disfrutando de la compañía y, sobre todo, de la conversación, de gente a la que veo mucho menos de lo que me gustaría. Por suerte, aunque dicen que la distancia es el olvido, mis amigos no conciben esa razón y ha sido como si en vez de en Beirut, en Lima o en Roma, viviesen en Leopoldstadt, en Favoriten o en Mariahilf. O sea, como si no hubiera pasado el tiempo desde la última vez.

No hay posesión ni goce material que iguale siquiera el placer de conversar en profundidad, con gente con la que uno se entiende bien, con la cual se crea ese espacio de confianza que solo la amistad fuerte, antigua y genuina proporciona.

Naturalmente, después de experimentar esa intensa comunión espiritual de las risas, las cervezas, los libros y los secretos íntimos (y créanme mis lectores, que no exagero nada y que les deseo que, por su lado, cuenten con amigos tan buenos y de conversación tan interesante como la tienen los míos), resulta un poco difícil volver a la prosa de la vida cotidiana. Sin embargo, en algún momento tenemos que empezar.

Allá vamos.

Lo habíamos dejado, como recordarán mis lectores, con el anuncio de que Austria tenía nuevo Gobierno.

La combinación de partidos que lo forman es inédita en todo el continente, y ha causado bastante perplejidad, como suele decirse, entre propios y a extraños. Particularmente los extraños se lo han tomado como una especie de experimento en sensatez en la esperanza de que la cosa sea exportable en algún momento.

El acuerdo de Gobierno, plasmado en un tomazo de „trescientazas“ paginazas fue presentado el mismo día en que todo se hizo oficial por Kogler y Kurz. Por cierto, si a la anterior combinación la llamamos no sin cachondeo Strakurz, me temo que esta la llamaremos K&K, abreviatura de indudables resonancias monárquicas (K.u.K., o „Kakania“ como la llamaban los escritores del siglo XIX que abominaban de aquel panteón en que se había convertido en su final la monarquía de los Habsburgo).

En fin.

Al objeto de recuperar un poco el tiempo perdido, vamos a explicar un poco los puntos más importantes de ese acuerdo.

Quizá la novedad más importante con respecto a la situación anterior es la presencia de medidas de protección del clima en la acción del Ejecutivo. Es el precio que los Verdes han puesto para su apoyo y también una de las líneas maestras que también „sugirió“ el señor „Bundespresi“ . Estas medidas no se van a sustanciar, de momento, en ninguna penalización económica a las emisiones de Dióxido de Carbono, en pagos directos o en impuestos. Sin embargo K&K ha acordado que Austria debe de ser neutral con relación al clima en 2040 (diez años antes que la Unión Europea), que se va a implantar un ticket para toda Austria para los transportes públicos y que todas las leyes pasarán un test de impacto climático. También se va a impulsar el abandono del uso aceite y del carbón para las calefacciones.

Y si los populares han pagado un precio por contar con el apoyo de los verdes, no es menos cierto que los verdes también han tenido que dar su brazo a torcer en cosas que a su electorado les importa mucho.

Los conservadores han conseguido imponer su visión de lo que debe ser la „integración“. K&K ha acordado la prohibición del pañuelo para la cabeza de las niñas musulmanas de menos de catorce años y se ha acordado también un modelo de integración con una línea maestra „Integration durch leistung“ algo así como „Integración por logros“. Durante los últimos días del mes de diciembre el Constitucional austriaco declaró inconstitucionales algunas medidas de Strakurz que caían en el peculiar concepto que el anterior Gobierno tenía de la integración (por ejemplo subordinar la percepción de ayudas sociales al nivel de alemán) pero en esto del pañuelo para la cabeza no parece que puedan poner ningún pero.

Se aumentarán los bonus familiares (ayudas por hijo nacido) y no está previsto intentar reformar de nuevo las ayudas sociales que el Constitucional ha declarado no conformes con la ley suprema austriaca.

Aunque quizá el punto más polémico de este acuerdo, el que más daño ha hecho en las filas de los verdes pero que, sin duda, fue una condicion sine qua non para los populares, ha sido la llamada prisión preventiva o „Sicherungshaft“. O sea, que el Estado tenga la posibilidad de encerrar a personas „potencialmente peligrosas“ de manera preventiva. Cuando Strakurz presentó la medida el año pasado, levantó ampollas entre el sector progesista de la sociedad, ya que esta prisión preventiva se consideraba como un arma poderosísima (y sumamente peligrosa) que el poder legislativo ponía en manos del ejecutivo. Saltaron todas las alarmas. Sin embargo, parece ser que K&K solo aplicará la medida con un dictamen favorable del Constitucional austriaco (así que ya veremos).

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