Lord Windermere en Burgenland

Lady Windermere decía que el marido ideal es el que habla como un liberal pero se comporta como un conservador.

11 de Enero.- En las obras de teatro de Oscar Wilde se advierte una cierta tendencia, algo irritante, a encadenar una frase ingeniosa con otra (cosa que no pasa en la vida real, en donde las frases ingeniosas brillan, precisamente, porque son escasas). Creo que es en El abanico de Lady Windermere en donde se dice de un personaje que es el marido ideal porque „habla como un liberal pero se comporta como un conservador“. No he podido dejar de acordarme de esta frase al recapacitar a propósito de Hans Peter Doskozil, el cual aspira a renovar este mes de Enero como presidente de Land de Burgenland.

Doskozil es una persona muy interesante. Apareció en el radar de la opinión pública a la altura del año 2015, cuando ocupaba la dirección de la policía de Burgenland. Burgenland, que es el extremo este de Austria, suele ser de ordinario una parte bien tranquila del planeta. Sin embargo, como recordarán mis lectores, en el otoño de 2015 la frontera de Austria con Hungría se vio saturada por llegadas masivas de refugiados procedentes de Siria. En esta situación tan difícil Doskozil, como suele decirse, „se retrató“. Su gestión de la crisis fue poco menos que modélica y a base de mucho esfuerzo y trabajo no solo consiguió solucionarle la papeleta al Gobierno de Viena, sino que todavía le quedó tiempo para que los medios se diesen cuenta de que aquel hombre serio y eficaz era un personaje a tener en cuenta.

Al año siguiente, Doskozil fue nombrado Ministro de Defensa, una cartera que, en Austria, no es ningún caramelo. El Ejército austriaco padece una falta crónica tanto de presupuesto como de efectivos. Lo primero, porque el gasto que se realiza en defensa, pese a ser útil (el Ejército en Austria se dedica en gran medida a ayudar en zonas de catásfrofe y crisis) es bien poco resultón de cara a las urnas; en cuanto a la falta de efectivos, podría decirse lo mismo. En la actualidad tanto la Iglesia como el Ejército representan en general unos valores que no son compartidos por la juventud.

A pesar de esto, durante el mandato de Doskozil se dobló el número de aspirantes a soldado profesional y se emprendió un saneamiento financiero que, como siempre, resultó bastante insuficiente.

En 2017 Doskozil volvió a la política autonómica, como „ministro de finanzas“ del Land de Burgenland y en Septiembre de 2018 se convirtió en presidente del Land de Burgenland.

Doskozil es un peso pesado del Partido Socialista austriaco y, como tal, se las ha tenido tiesas con la actual cabeza de lista, Pamela Rendi-Wagner, con la que resulta notorio que le una una afinidad tirando a menos uno (más que le une, habría que decir que „le desune“). Después del último trompazo electoral (en las pasadas elecciones, de las que salió el Gobierno actual) muchos pensaban en Hans Peter Doskozil para sustituir a Rendi-Wagner (cosa que él, por supuesto).

De cara a las elecciones de Burgenland, Doskozil se encuentra en una situación un poco extraña -y aquí retomo lo de Oscar Wilde-; por un lado, tiene que posicionarse frente al electorado progresista que es la espina dorsal de su grupo de votantes, pero por otro también es consciente de que Burgenland es una zona del país con bastiones de la derecha y la ultraderecha (de hecho, el SPÖ gobierna en coalición con la ultraderecha en lo que fue uno de los primeros experimentos que llevaron a la formación de Strakurz).

En esa clave hay que leer sus últimas declaraciones, en las que afirma que, de manera sutil, el Gobierno K&K está pensando en introducir el derecho a voto para los extranjeros, cosa que para él es „impensable“.

En el programa del Gobierno actual no se hace ningún tipo de referencia a esto (a pesar de que sí que se alude a que „la participación y la toma compartida de decisiones forman parte del núcleo de nuestra democracia“ (de la democracia austriaca, se entiende).

Doskozil es consciente de que la debacle de la ultraderecha post Strache ha dejado libre un goloso trozo de la tarta del electorado y va a por él. Vaya si va a por él.

Articulo publicado en Política/Economía. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.